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14 abril 2026

«El movimiento del cuerpo a través del espacio» de Lionel Shriver: ¿cuál es el problema de nunca?"

Personalmente, creo que el título no le hace favores a esta novela del 2020 de Lionel Shriver: "The Motion of the Body Through Space" [en castellano la ha editado Anagrama y aún es peor: «El movimiento del cuerpo a través del espacio»], pero igual solo me lo parece a mí. Llegué a esta novela de una manera no convencional: en un restaurante pijo de Mayfair, donde un amigo celebraba su cumpleaños,  una mujer que no conozco de mucho me la recomendó, creo que porque salió el tema del Peda que sale a correr todas las ma
ñanas como un reloj a las 6:00 am. Fiarme de una desconocida no es algo que suela hacer tras algún fracaso de juventud, pero aquí hablábamos de Shriver, de la que he leído artículos, entrevistas y, sobre todo, Kevin.

Kevin, me refiero a "Tenemos que hablar de Kevin", que ha leído todo el mundo, así que no hará falta que me explaye. Además hay un divague, qué digo, dos: del libro y de la película. Mira que la peli es buena -y no podrían haber encontrado a nadie mejor que Tilda para protagonista-, pero el libro es espectacular. No por la historia que cuenta, sino por todas las reflexiones laterales que Shriver hace sobre el tema de la maternidad y el debate nature-nurture, del que hemos divagado aquí ad nauseam

Exactamente, eso pasa con «El movimiento del cuerpo a través del espacio»: la historia no importa demasiado, y sus giros como siempre no los voy a contar, pero lo que importa son todas las reflexiones que hace la autora sobre los grandes temas que aborda aquí. Y aunque mi recomendadora lo hizo tal vez porque salió el tema del ejercicio en tu pareja, lo cierto es que la aproximación del ejercicio en el que se embarca el marido de la protagonista nada tiene que ver con la de mi compa de piso. 

Serenata es una mujer de 60 años casada con Remington, un hombre de 65 que un buen día, tras haber sido jubilado prematuramente, le dice eso de "voy a correr una maratón". Esto provoca un shock en la homeostasis del matrimonio porque Remington, como yo, no había hecho ejercicio en serio en su vida. Sin embargo, Serenata había comenzado a correr, a nadar y a ir en bici (esto último como desplazamiento) desde su adolescencia. Eso sí, siempre por su cuenta y nunca con un grupo, o entrando en carreras populares o en deportes de equipo. Sin embargo, ha tenido que dejarlo porque tiene las rodillas fatal y lo que viene luego es la artroplastia (reemplazo) de rodilla. La pobre está fastidiada porque se tiene que limitar a tablas de gimnasia en casa, con lo que ella había sido. En un punto dice, "cumplir 60 la había subido a una colina en el sentido panorámico: había hecho cima y podía ver desde ahí el declive que tenía por delante".

Al leer la descripción psicológica de Serenata -Shriver es una maestra en esto, me pasa como con Franzen, me pregunto si han estudiado psicología o algo-, tengo la impresión de estar en el fondo leyendo una autodescripción de la autora misma. Conozco a una persona que conoce a una tercera que la conocía -la autora vivía en Borough, un barrio interesante al sur del río en Londinium- y me dijo que "era una tía muy rara". En este artículo en The Guardian contó su ruta de correr diaria por la orilla del Támesis de noche y lo tituló "Reluctant urban runner" ["reticente corredora urbana"]: Shriver disfrutaba del espectáculo que era su ruta nocturna (ciertamente, una chulada) y de la soledad ("del corredor de fondo"), pero no del ejercicio en sí. Lo único que le gustaba de correr era precisamente "haber corrido": el Peda cuenta que para él, es lo mismo. Y, como ella, no está particularmente interesado en correr maratones (aunque entra en el sorteo de la de Londinium, por razones sentimentales), ni correr con amigos, ni que nadie le felicite por haber corrido tanto. En el fondo, es lo mismo que me pasa a mí con  la bici: a veces me gustaría saber cuántos kms he hecho en un día, pero no lo suficiente como para aprender a poner aquel cacharro que medía eso y la velocidad (se lo devolví al kuniado que me lo regaló]). 

Ideológicamente, Shriver es una autora difícil de encasillar. Pese a que gran parte de su planteamiento de este tema y otros los comparto, ella misma dijo que "perdió gran parte de sus lectores liberales cuando se declaró pro-Brexit". Escuché una entrevista que le hizo la hermana periodista de Boris Johnson en su podcast "Difficult women" en el que lo explicaba.  También se declara en contra de "todo esto del género" y del concepto de "apropiación cultural" - le he leído por ahí decir que si no se va a poder escribir desde ningún otro punto de vista que el tuyo, ya solo quedará la autoficción. 

Esta visión se deja ver en la novela por ejemplo cuando describe las razones por las que hacen prejubilarse a su marido: -una chica negra a la que hacen jefa del departamento e instaura una serie de normas "woke", como el uso de artículos neutros- o la de por qué ella cada vez recibe menos trabajos -pone su voz para audiolibros, videojuegos,- porque "imitar acentos" de grupos desfavorecidos ya no es aceptable. Cuando la jefa acusa a Remington de misógino, él le contesta que "un misógino no se casa con una mujer más lista que él" (que es lo que él considera a Serenata). También opina que "el que tú te sientas de una manera no significa que eso sea la verdad. Yo me siento perseguido por ti, ¿significa que me estás persiguiendo?". Como digo, estoy de acuerdo en mucho de lo que piensa, pero también en desacuerdo con algunos de sus planteamientos, pero me parece refrescante. No es una persona que puedas categorizar y eso, si va acompañado de inteligencia, suele ser bueno. 

Y tras esta breve introducción, vamos con los temas:


Hacerse mayores, envejecer

Como Serenata tiene problemas de rodilla, a veces se "atasca" en un movimiento, y lo peor es que sabe que si no se opera, todo va a ir cuesta abajo.

"La transición para levantarse fue un éxito. Madre mía, qué logros miserables pasarán como un triunfo en el futuro. Recordar la palabra batidora". 

Me he reído con eso. De hecho, he puesto tantas caritas sonrientes en los márgenes: Shriver es muy divertida. Otro tema que menciona y que nos toca muy de cerca a los emigrantes es dónde vamos a envejecer: en nuestro país de acogida, de vuelta a donde nacimos, o en un sitio totalmente diferente? Serenata y una de sus grandes reflexiones:
"A Serenata nunca le importó demasiado dónde estaba: ella era su propio lugar. Pero cualquiera que terminara exactamente donde había empezado no podía evitar sino temer que, durante el tiempo que estuvo fuera, no había llegado a ninguna parte". "Serenata never cared too much about where she was: she was her own location. But anyone ending up precisely where he started could not help but fear that in the interim they had gone nowhere"
De eutanasia no se habla, solo deja una frase, que incluyo. Es un debate obsoleto, aunque los-de-siempre, con más fuerza que nunca, lo quieran mantener "conectado":
«¡Cuánto más compasivo habría sido apagarlo, como un electrodoméstico. Estar atrapado en un cuerpo que se va corrompiendo gradual y prolongadamente era una tortura digna de Guantánamo o Bergen-Belsen. Cada vejez era un cuento de Edgar Allan Poe.» How much kinder it would have been, to turn off, like an appliance. The gradual, drawn-out corruption of the body while its host was still trapped inside was a torture of a sort they would have contrived at Guantanamo, or Bergen-Belsen. Every old age was an Edgar Allan Poe story.”
También muy de acuerdo es en eso de que lo mejor de hacerse viejo es dejarse arrullar por el "me importa una mierda":
“The very best thing about getting old was basking in this great big not-giving-a-shit.”
Solo puedo decir: estamos trabajando en ello. Me pregunto lo que será este blog en unos años: ¿un panfleto ácrata que anima a ir en pijama por la calle? Watch this space

Al final, aceptar la vejez supongo que pasa por darse cuenta, como lo hace la protagonista, de que ya pasó tu momento, y no pasa nada. Serenata ya vivió la época en la que todos la miraban -dicen que envejecer es más pérdida para quienes fueron bell@s-. Aunque ahora había pasado, igual era decepcionante, pero no era trágico, y estaba bien. Tenía suerte de haber tenido siquiera ese momento. Ahora, era el momento de otras y otros. Supongo que eso es saber envejecer.

Relaciones de pareja

Serenata y Remington tienen una relación muy chula: los dos son muy dialécticos y toda su vida han tenido conversaciones descritas como "banter" (toma y daca ingenioso) "entre dos personajes de Noël Coward". Se dicen, "la hipérbole es la señal de alerta de un argumento débil" y cosas así. Retóricamente, estaban empatados, y el otro es la persona del mundo con la que mejor practican este "ping-pong verbal" -lo cual es para mí la medida de una gran relación. Ahora, cuando sus hijos son adultos, Serenata se da cuenta de que esa muestra de rapidez e inteligencia no les entretuvo; es más, fue una causa de antipatía en ambos hijos.
"Si acaso, en nuestra casa se ha sufrido un exceso de ironía; es una enfermedad común entre los que tienen mucha formación académica". "If anything, our household has suffered from an excess of irony, it's a common disease of the overaducated".
Aunque ella piensa que Remington puede a veces tomar las cosas demasiado literalmente ["the literalism had precedents"], en general su relación sigue fuerte e incluso se da cuenta de que él ha sido siempre físicamente atractivo, y sin gimnasio ni otras zarandajas se ha mantenido tío-bueno. Ahora, con 64, recuerda las distintas edades de su cuerpo y puede imaginar cómo será dentro de unos años, de anciano frágil. Me gusta esta reflexión: Serenata considera su trabajo el seguir viendo en él al tío de 27 del que se enamoró y más cuando él sea un anciano y el resto le vea como un viejo palizas. Es también su trabajo mirarlo con amabilidad, sin juzgar el michelín, la arruga, los ojos caídos. Y se supone que esto es bidireccional: él lo hará con ella. Es una parte del contrato de pareja de larga distancia ["Lo único bueno de envejecer era el permiso mutuo para ser imperfectos” “the only good things about getting old was mutual permission to be imperfect”]. Ella dice que "la medida de un buen matrimonio es militar: es una buena alianza" aunque a veces, cuando observas a algunas parejas mayores, más bien parece la "operación furia épica", pero en pasivo-agresivo. Esperemos no llegar ahí, a una de esas parejas que siguen juntas por "pasividad o por falta de imaginación". Este trato no escrito de las relaciones de larga duración que se quieren y se apoyan me parece muy bonito.

En fin, que hasta que empieza el nudo de la narrativa, son una pareja feliz y que se quiere, que no tienen problemas con los silencios, que eran fieles sexualmente pero se permitían "window-shop" [que es el equivalente de mirar escaparates, o sea, mirar] pero que cuando las cosas van mal, escuece: "igual es buena señal que aún me pueda doler".

Los hijos

Como he dicho, Shriver es una virtuosa de la descripción psicológica. Lo demostró con Kevin, y lo ha vuelto a hacer con los hijos adultos de esta pareja. Son ambos un desastre y a ratos me preguntaba si crea siempre estos hijos-pesadilla para tranquilizarse por no haberlos tenido ella. Ciertamente, tener un hijo es hacer una apuesta que puede desde superar tus expectativas hasta arruinarte y en medio, una innumerable gama de grises.


Y luego está la ciencia: el impacto de los padres sobre los hijos es negligible. Aunque esta gran verdad no se ha filtrado a la sociedad y la gente sigue poniéndose medallas por los éxitos de sus hijos, y a los que "les salen [diversos grados de] rana", quedan perplejos rumiando "qué hicimos mal".


Esta es la situación de estos padres: hay un párrafo de Remington en el que explica de dónde vienen ambos (él, de clase trabajadora que vía la educación llegó a un buen puesto en el ayuntamiento y ella de clase media-alta con un buen trabajo) y lo que son sus hijos: "white trash" (basura blanca, un término que describe a pobres blancos en EE. UU.). Los pobres no saben qué podrían haber hecho para que sus hijos hubieran sido medio "normales":
"La gente siempre está con lo de la responsabilidad parental; pero poco se habla de la impotencia parental". "People are always harping on parental responsibility; too little was made of parental impotence"
La hija era una niña débil, sin carisma. Nada le interesaba, no tenía pasión ni interés por nada:
"Se les podía dar a los niños oportunidades, pero no forma (...). Si fuera posible comprarle a una hija pasión, intención, dirección y especificidad, Serenata habría corrido a la Tienda de La Identidad antes de que Valeria cumpliera diez años". "You could give children opportunity, but you could not give them form (...). Were it possible to purchase for a daughter passion, intention, direction and specificity, Serenta would have rushed to the Identity Store before Valeria turned ten"
En su adolescencia, ve la luz y se hace fanática religiosa (recordemos que el libro es previo a esta fiebre reciente por el tema). Sin oficio ni beneficio, se queda embarazada de uno de la iglesia y se mete en una carrera procreadora - al final del libro, ya van por seis. Les da instrucciones sin parar y, alucina, los críos la obedecen, y Serenata -cómo no voy a amarla- piensa:
"La compensación estándard de la madre que se queda en casa a cambio de exigir tan poco en cualquier otro ámbito". "The stay-at home parents' standard compensation for commanding so little elsewhere"
El hijo, por el contrario, era un no popular y carismático en el cole, nada seguidista y un cabrón. Era totalmente "hip"- dice Shriver: "si necesitas que te expliquen la textura de esta palabra, es que no lo eras. Y si no lo eras, no es algo que puedas ir a comprar o aprender". El ser cool viene de serie. Con todo ese encanto e hijoputez, no es difícil ver aquí un trasunto de Kevin, pero sin el arco y las flechas. De adulto, tiene una vida itinerante y se sospecha que es traficante de drogas. Es perezoso, astuto y no tiene brújula moral. Al final del libro, vuelve a casa un tiempo, y he de reconocer que me acaba cayendo bien de esa manera que los "charming psychopaths" te pueden hipnotizar: es gracioso, no se corta de decir lo que piensa, y tiene un punto ácrata que a su madre siempre le ha secretamente gustado, que sirve muy bien de contrapunto con otros personajes de los que hablaré luego.
"Lo de su hijo era desdén crónico, aunque no había logrado nada en la vida según los parámetros de la mayoría, así que resultaba un enigma de dónde provenía esa superioridad. Su madre había concluido que se trataba del desdén del que no-participa. No se había manchado deseando algo ni intentando conseguirlo, lo que lo protegía de cualquier sentimiento de fracaso o decepción". "Their son was chronically contemptuous, yet he had accomplished nothing in most people's terms, so it was a puzzle where this superiority was sourced. It was, his mother had concluded, the scorn of the non-participant. He hadn't sullied himself with wanting something and trying to get it, which protected him from any sense of failure or disappointment". 
No es difícil imaginarse a este personaje. En un punto su madre se refiere a él como "Mr. Who gives a shit" (el Sr. A quién le importa una mierda"). Me encanta.

Reflexiones [360 grados] sobre el ejercicio


~~ Eres lo que te mueves: el deporte como tu identidad~~

Serenata nunca se consideró una corredora ("runner", dicen que en castellano también usan el anglicismo), ciclista o nadadora. Ella corría, nadaba, iba en bici. Esto de la identidad es muy evidente con los ciclistas: llevan un uniforme. Yo, como Shriver, voy en bici y no soy ciclista: no me veréis con licras, aunque sí que me pongo un chaleco amarillo fosforito horroroso.


No sé qué conductista decía que asumir la identidad del comportamiento te ayuda a repetirlo, a hacerlo tuyo. Quién sabe: yo llevo 16 años con este blog y siempre pienso "que escribo", no que "soy escritora". No necesitas ese tipo de empujones si te gusta lo que haces. 


~~Dudas existenciales~~
Todos podemos tener este tipo de dudas sobre comportamientos que adoptamos en una fase más o menos dilatada de nuestra vida, o sobre las personas con las que [mal]gastábamos el tiempo [o de cómo perdí aquellosmaravillososaños con ese plasta]. Serenata lo piensa sobre este tema, claro:
"Se preguntó qué porcentaje de su vida hasta ahora había dedicado a este tipo de monotonía. Se acordó de la frase apócrifa de Jackie Kennedy en su lecho de muerte: por qué narices hice todas esas flexiones?"
El caso es que Serenata se siente así porque no le gustaba correr: en concreto, a nadie le gusta correr, cosa que me creo a pies juntillas porque es imposible.
No me gustaba correr. Y un secreto: a nadie le gusta. Lo fingen, pero mienten. Lo único bueno es haber corrido. En el momento, es aburrido y duro, en el sentido de que requiere esfuerzo, pero no en el de que sea un arte difícil de dominar. Es repetitivo. No tendrás ninguna revelación”. “I did not love running. Here's a pointer for you: no one does. They pretend to, but they are lying. The only good part is having run. In the moment, it's dull and hard as in effortful, but not as in difficult to master. It's repetitive. It does not open the floodgates of revelation.”
Es imposible por todo lo que dice mejor que yo. Ir en bici es divertido, el paisaje pasa rápido, puede ser emocionante, pero ¿correr? Además, esto me lo han confesado corredores, lo de que lo mejor de correr es "haber corrido". Yo a esto lo llamo "viaje a la India": ya he explicado otras veces que me alegro mucho de haber estado por los recuerdos, las fotos coloristas y poder hablar con indios ahora de partes de su país. Ahora, fue un viaje duro [algo conté aquí] y me gusta "haber estado", pero no volver a ir. 

~~El maldito capitalismo~~
Lo mejor del atletismo era lo de que era gratis. Pero claro: hasta esto han fastidiado. Ahora equiparse vale pasta (parece que hay que cambiarse las deportivas tras X kms), por no hablar de las maratones:
"En el pasado solía ocurrir que si querías poner un lugar en el mapa, organizabas un festival literario. Hoy en día, organizas una maratón". Serenata alucina de que cierren media ciudad al tráfico por ese "pasatiempo de la clase media que se mira el ombligo".
~~Corredores geriátricos~~
De verdad? No me lo había planteado, pero hay gente en la ochentena que sigue metida en este "cult" [secta] del correr. Los que van a las maratones están "todos disecados, amojamados "(a partir de los 40 o te ajamonas o te amojamas"), muy morenos, con relojes sicodélicos, con misión en la mirada".  Qué pereza.

Es que es "ahora o nunca. Vale, pero ¿cuál es el problema de nunca?" "It is now or never. So, what is wrong with never? " Me ha encantado esta frase, es de camiseta. Y me gusta porque me aplica, pienso esa frase muchas veces: por ejemplo, ahora estoy debatiéndome sobre si hacer la Londinium a Brighton (carrera ciclista). Unos amigos se han apuntado y me puedo unir a su grupo, pero la realidad es que no quiero entrenar para eso: irme a Richmond Park a hacer "loops" (dar vueltas como un pirulo junto con otros tropecientos ciclistas a los 11-12 kms de su perímetro). Me gusta ir en bici a ver lugares y, aunque Richmond es genial y voy de vez en cuando, ir y dar las mismas vueltas para prepararme para los 88 kms no me apetece. Pero entonces llega la frase: "es ahora o nunca". Igual he de aceptar que no hay nada malo con nunca.

~~Los gurús~~
No podía faltar este concepto que me ha recordado un poco al gurú del libro de Nick Hornby "How to be good" ["Cómo ser buenos"] que se llamaba "Goodnews". Nota: una pena, no hay hiperenlace, leído en Uruguay. Aquí se llama Bambi y es una gurú del deporte, por supuesto. Es tal vez el personaje más odioso de toda la novela:
"sabía cómo lucir su cuerpo. Porque eso era lo que llevaba puesto, su cuerpo. El vestido era algo secundario. Si acaso, era el vestido quien la llevaba a ella."(..) she knew how to wear her body. Because that's what she was wearing, her body. The dress was an afterthought. If anything, it was wearing her".
Bambi es la típica narcisista que cree que todo se refiere a ella, o acaba haciendo que todo termine en ella misma: incluso cuando alguien que ella ha entrenado pierde, lo transforma en su propio triunfo [¿una versión del "pide que parece que da"? ☺]. Crea un grupito de pánfilos como Remington a los que entrena para el siguiente reto -la triatlón- y todo parece que tiene mucho en común con una secta religiosa. Por ejemplo, así como Serenata hace las pocas migajas de ejercicio que le dejan sus doloridas rodillas en una habitación en casa, Remington se va al gimnasio a "adorar con su congregación". Estos feligreses amantes del deporte en en fondo se adoran a sí mismos, lo que Serenata considera el mejor bromuro para ella: "una no quiere follarse a un hombre que se desea a sí mismo".
«El rechazo de la carne era una constante en todas las religiones, cuyas corrientes fundamentalistas fomentaban el ayuno, la flagelación, el celibato y la abnegación. Durante la Cuaresma, se renunciaba a algo que se disfruta especialmente. La religión siempre ha sido hostil al placer. Al igual que muchas teologías antiguas este triatlón exaltaba el sufrimiento, el sacrificio y la conquista del espíritu». "Repudiation of the flesh was a near constant across faiths, whose fundamentalist strains encourage fasting, flagellation, celibacy and self-denial. During Lent, you renounced something you especially liked. Religion has always been hostile to pleasure. Like many former theologies (this triathlon) elevated suffering, sacrifice and the conquest of the spirit".
En esos grupos los "jóvenes buscan estatus, y los viejos buscaban sentido". Está lleno el libro de ideas como esta, o de crítica de la sociedad aborregada en la que estamos: gente que va por la vida de moda en moda (el deporte, el ozempic, la religión, el que las mujeres vuelvan a ser tradicionales, etc etc) sin darse cuenta de "las grandes fuerzas sociales que se esconden detrás". De un mundo donde la "narrativa" ha sustituido a la "historia".


Corolario
Al final hay una reflexión sobre la Inteligencia Artificial (el libro fue escrito en 2020, cuando no estaba ni de lejos tan presente como ahora): los ordenadores pueden hacer nuestros trabajos, tomar decisiones, escribir... les meterán todos los clásicos y podrán imitar (cosa que a ella le achacaban en su trabajo, "apropiarse de otros acentos") todas las voces y todos los estilos. A su vez, las calles están llenas de gimnasios, y los matados sufren allí para volverse robocops. Sereneta concluye:
"ahora que las máquinas se están convirtiendo en mejores humanos, lo siguiente es que los humanos nos convirtamos en mejores máquinas"
En este divague he seleccionado algunas de sus ideas, pero hay muchas más. Es un libro de ideas, porque la historia -"la narrativa"- realmente no es nada especial. Pero siempre nos ha dado igual que pase mucho en la trama de los libros, lo que queremos es que nos hagan pensar. Y desde luego, con Lionel Shriver -yo, de mayor, quiero ser así de lista- eso está garantizado. Un gran libro que tras mi divague espero corras (ji) a leer, pero si decides lo contrario también me parecerá fenomenal porque recuerda...
¿cuál es el problema de nunca?"






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