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13 enero 2022

"La oscura historia de la prima Montse" de Juan Marsé: El discreto asco por la burguesía

 Juan Marsé me mira desde la contracubierta de mi libro con esa cara de boxeador perdedor, que tanto juego ha dado en el cine y en la literatura (ya no me acuerdo del "Torito" del Gran Cronopio, he de releer). En mi foto parece que quiere hasta sonreír, pero no es lo normal si buscas en imágenes en la red-como la de la izquierda. Y es que cuando estoy leyendo un libro suelo mirar mucho la foto de la autora/autor, y ahí comienzan mis conversaciones con ell@s: aparte del típico "cómo has podido describir tan bien esto que siento o que sueño" (cabrona/cabrón), también está el "qué te pasó, qué miraste, de dónde vienes, qué te hizo escribir esto" -de esas conversaciones con Marsé escribí cuando murió. Pero con él, además de todo eso, cuando le miro, no puedo dejar de maravillarme porque un hombre con ese físico, sin ninguna formación académica para la literatura, que estaba arreglando pendientes en un taller, pueda tener ese Don de cuentacuentos tan bestia - y la mayúscula no es una errata. 

Aparte de las fotos, también me intereso por su biografía -esto debe ser deformación profesional- y la de Marsé es simplemente una mina. Explica todos los temas subyacentes de su literatura, sus valores, sus obsesiones... por ejemplo, el no pertenecer, la orfandad. Leo en una entrevista: "No tengo ningún empacho en decir que yo no soy nacionalista. Ni de Cataluña, ni de España, ni de China, ni de Andorra. No tengo ningún problema identitario. ¿Qué problema identitario voy a tener si además soy adoptivo? (...) En boca de los políticos, las patrias no son otra cosa que carroña sentimental".  Su adopción ocurrió de una manera curiosa: su madre falleció en el parto y su padre, taxista, le contó esta historia en lo que duró una carrera al hombre sin hijos que adoptaría a Juan, hombre que terminó en la cárcel por antifranquista. Por ello, el niño Juan tuvo que ponerse a trabajar a los 13 años en un taller de joyería.  Pero la escritura es ese "noble pero implacable amo"  (gracias, Capote), y  comenzó a escribir. 

Juan Marsé pertenece a "La escuela de Barcelona", un grupo de escritores de la generación de los 50 entre los que se encontraba su amigo "como todos los jóvenes yo vine / a llevarme la vida por delante"  Jaime Gil de Biedma ("los inseparables", les llamaban), Jose María Castellet, José Agustín Goytisolo y Carlos Barral. Parece que este último necesitaba a un "escritor obrero" para dar color a su editorial, a su grupo de gauche divine de privilegiados de izquierdas con alto "capital cultural", del que Marsé carecía. Y vaya si lo dió. Crítica social en toda la boca, desde la ironía y  nunca el panfleto, simplemente exponiendo la manera de pensar y comportarse de la burguesía, cuyo discreto encanto ni existía ni se le esperaba, como se dice ahora. 

"La oscura historia de la prima Montse" fue publicada en 1970, y Marsé cuenta que la empezó a escribir inmediatamente después de "Últimas tardes con Teresa" (1966) - por ahí se habla de cierta continuación temática. En ambas Marsé hace un retrato al óleo de la burguesía catalana, principalmente a través de las mujeres: Teresa, la joven progre universitaria que se enamora de Pijoaparte, el semidelincuente al que adscribe inexistente ideario político; y Montse, la joven devota de Acción Católica o Hijas de María o la parroquia, yo no sé, aspirando a cambiar la vida a "su vasto y palpitante mundo de necesitados", que hace proselitismo con un presidiario - y atención a la descripción del mismo, quién escribiera así: "un joven apuesto en su indigencia, distante y felino, (...) mostraba un pesimismo púdico y respetuoso, despojado de arrogancia, desesperanzado y a la vez- eso era lo inquietante-lleno de poder"

Ambas son idealistas y soñadoras, y se supone que hay un cierto inconsciente malestar de clase en ellas, aunque Montse no lo llamaría así porque las catequistas han sido educadas en la idea de que el mundo de hoy no está dividido en clases ("noción blasfema y de una rencorosa falsedad"). Vía Teresa, Marsé critica la falta de autenticidad de la juventud universitaria burguesa de izquierdas, para los que el izquierdismo es una postura solo estética, y vía Montse, los "repliegues de nuestra benefactora y limosnera burguesía, esas blandas cavidades de la caridad". En contraposición a ellas, ambos chicos están muchos pisos abajo en la Pirámide de Maslow: están en lo de sobrevivir. No hay tiempo ni energía para leer a Marx, Engels y Gramsci (Teresa), o la hoja parroquial (Montse) cuando tienes que llenar el estómago. Y ambos son guapos - siguiendo mi teoría del "trasvase de capitales" ya esbozada en el divague de "Normal People": los ricos, si se salen de su círculo en esto del amor, tontos no son.

Aunque la pobre Montse sí que es considerada más o menos imbécil por su familia: vamos a ver, una cosa es lo de la caridad (limosna) cristiana, quitarte un poco de lo que te sobra para compartirlo con "los necesitados" y otra cosa es ir toda Teología-de-la-Liberación, seguir al pie de la letra al amado líder y "dejarlo todo y seguirle". Esto no, Montse, no has entendido nada. Montse, que así "muestra un desprecio para con la propiedad privada  que obedece no a caprichosas leyes económicas dictadas por la ciega maquinaria liberal, sino a insondables designios divinos".  Montse, que no sabe distinguir "el mal del mundo de la maldad humana". Montse, la santurrona tipo Viridiana de los barrios altos de Barcelona de la que esos maleantes del Carmelo se van a aprovechar. Porque por algo serán pobres. 

La novela está narrada en primera persona por Paco Bodegas, el primo medio xarnego (atención al origen de esta palabra, viene de "lucharniego", y esta de "nocharniego": "el que anda de noche" - "surgirá de las sombras del barrio, de su transpiración nocturna y maloliente, de su misma secreción estival y promiscua") de la familia Claramunt, dueños de esa típica empresa familiar textil "asentada sobre la miseria obrera, hecho no ajeno a ellos por razones postconciliares". Su madre, hija pródiga y hermana de la madre de Montse y Nuria, se enamoró y huyó al sur con un cordobés, todo ojos nazarenos y fantasía y encanto, y tuvo a Paco, que cuando a vuelve a Barcelona, los Claramunt insisten en llamar Fransecs. Paco, o "el perro asalariado" como se refiere a él mismo, es otro de los alter-egos de Marsé: personaje que no pertenece, medio huérfano, que se da cuenta de su soledad en contrastre con "las extensas familias ricocatólicas con tanta progenie, que le ayuda a uno a sentirse menos desvalido en el mundo, todos bien situados en la vida, con influencias e introducidísimos", pero muy cercano a esta burguesía a la que observa desde ese ángulo de "pariente pobre", y que luego, pasados los años, recuerda ("la memoria lo es todo para mí; tanto recuerdas, tanto vales"). Porque la novela está narrada en dos tiempos narrativos, el presente, cuando Paco ya ha vuelto de París ("que nos poetiza, politiza y erotiza a los españoles"), ya admitiendo que no puede entender a su país (a alguien le suena?) y hace unos diez años, cuando llegó a Barcelona del sur y ocurrió la "oscura historia". Con gran maestría el autor nos lleva a saltos de un tiempo a otro, haciendo a la vez una reflexión sobre la naturaleza de la construcción de la memoria, reconociendo que no siempre "se acude a la cita de los recuerdos cabales, esos que podrían arrojar alguna luz sobre la naturaleza de nuestros sueños"

Pero no solo está el eje clase presente en la novela, hablando de estas chicas de familia bien, Marsé nos presenta claramente su opresión de género.  Un ejemplo ocurre en el capítulo sobre la puesta de largo de "las debutantes", lo que viene siendo la puesta en el mercado del matrimonio, como ganado que va al matadero de "relaciones formales muertas antes de nacer". Me cuentan que en la burguesía catalana esto aún ocurre y no me lo podría creer si no fuera porque un día, buscando inocentemente un Airbnb, me encontré con uno recomendado para el tema (voy a reservar con tiempo para Mini). Me siento mal al reírme cuando dice que algunas de estas pijas-de-la-puesta-de-largo son bien feas "esa mezcla de cara fea y piernas bonitas que en las ricas resulta tan excitante" (quién no ha conocido una pija fea pero que se saben arreglar tan bien que hasta dan el pego? Los chicos, si feos, hay que decirlo: no hay  manera, por mucho que se arreglen o muchas iniciales que se borden). Este capítulo está narrado con el estilo de crónica de revista del corazón con acento de narrador del Nodo. 

Otro de los personajes clave de la novela, arquetipo de otro tipo humano, es un tal Salvador Villela. Actúa de contrapunto de Paco pues es el típico arribista que, si bien viene "de lo oscuro" -otro de esos jóvenes pobres de la parroquia "rescatados" por las visitadoras (todas ellas ociosas de casa rica)-,  termina convirtiéndose en un "intelectual". Villela es usado por Marsé para su crítica implacable de estos, que además se han agarrado a "la lengua vernácula" porque van en la dirección del viento que corre:  hay que subirse al tranvía que nos lleve a sitios. Es de esos dialogantes, tibios, que "detestan la violencia venga de donde venga" y que sonríe desde sus altas convicciones. Pero como le dice Paco, nuestro perro asalariado:

"A qué violencia os referís, los católicos? Por qué insitís en acusar de violentos a los pueblos subdesarrollados y oprimidos que intentan rebelarse? Acaso no era una forma de violencia el poder que ejercen sobre ellos las minorías privilegiadas? No es una forma de violenca la ignorancia, el hambre, la miseria, la emigración laboral, los salarios insuficientes, la prostitución organizada, la discriminación intelectual, etc?"


Enmedio de la novela hay unos capítulos que Marsé describe como "una novela corta dentro de la novela, tanto por su temática como por su estructura y estilo" que son con los que más me he divertido. Narran los días de Retiro Espiritual ("una moderna experiencia religiosa") en Vich que Montse le organiza al presidiario cuando sale de la cárcel, como parte de su proceso para reinserción en la sociedad. En Vich se lucha contra  "los ateos hundidos en el concubinato y el marxismo". No miro a nadie. 

Me he reído mucho con todo en esta parte, empezando por los personajes: los curas, los "profesores", los cursillistas a los que llama "colorines" porque el curso se llama "Colores"  (son tan modernos y postconciliares que admiten todos los colores y todas las tendencias, dicen). Las canciones ("Juventudes católicas de España, galardón del ibérico solar").  Jesucristo en mono azul, y sus valores ("el Obrero Ejemplar que no se mete en política ni huelgas ni manifestaciones de protesta (...) un Cristo moderno, fuerte, animoso, paciente, cumplidor en la fábrica y respetuoso con sus superiores! El que esgrime la llave inglesa para construir, no destruir, pero también, cuidado! el que tiene sus ideas sobre el capitalismo"). La mujer como pecado,  misoginia abierta ("El firme propósito de no pensar en ellas, todas unas marranas").  Las emotivas confesiones públicas, el lacrimógeno acto final.


Quien no conozca ese mundo (Marsé claramente lo vivió en su juventud), tal vez pueda pensar que es una hipérbole enloquecida, una caricatura febril, una mofa tipo "El sendero de Warren Sánchez" de Les Luthiers ("Yo era un desgraciado!"), pero ya os digo yo que no (por algo hay una etiqueta en este blog llamada "tengo un pasado oscuro"). Y me tenéis que creer: cuando era peque, iba de campamentos con las monjas, una mera extensión del colegio (véase "Las niñas" de Pilar Palomero), así que ahí no noté nada. Pero pasados unos años, cuando tenía como 12, ya estaba lista para un cambio y una amiga de mi madre sugirió este lugar. Aún no sé quién estaba detrás, pero empezaré diciendo que se cantaba precisamente "Juventudes católicas de Ejpaña" mientras se izaba la bandera del campamento (no la ejpañola, phew) cada mañana. Ya en aquella época me sonaba a marcha militar y la cantábamos de risa -me debí juntar con lo mejor de cada casa, pero os aseguro que me la sé aún entera y que la letra no hace sino mejorar ("ser apóstol o mártir acaso"). Había misa y rosario diario, opcional (liberales eh?). Yo hacía propósito de ir, pero nunca lo conseguía, aparte de un día porque le tocaba rezar el rosario a Luis Enrique  Echevarría, el monitor que me gustaba, que tenía 17. Porque por primera vez iba a un campamento (o a algo) mixto, aunque el precio que hubo que pagar fue elevado: a saber a qué facción del nacionalcatolicismo pertenecían sus líderes, y podría yo ser ahora una monja en antidepresivos?. Lo terrible es que reincidí (ni toda esa propaganda lo consiguió): es que era tan bonito Broto, lo pasábamos tan bien, caminábamos a Ordesa, moríamos de miedo con las historias de terror de las noches, tirábamos con arco (muy dificil) cuando aún no existían los "Juegos del Hambre",  y Luis Enrique Echevarría seguía allí, cada vez más guapo, arbitrándonos partidos de basket, ajeno a mi existencia prepuberal. Este fue mi mes de inmersión en lo que seguro era un Cult, y yo sin enterarme.

Pero no se vayan todavía, aún hay más: pasados los años, ya en pleno BUP hormonal y efervescente, estuve en un par de "convivencias" con las monjas del cole (tristemente unisex, no había monitores con silbato aquí). Tenían una casona en un pueblo llamado "El Frasno" y todo lo que recuerdo es el chocolate espectacular que hizo Madre Caridubi (una monja mala mala, daba mates) y luego la sesión de lloros por la noche en una sala en la buhardilla. Ahora que lo pienso, era un poco un embrión de una terapia grupal (no nudista, como la de California) en la que se sacaban los demonios a pasear. A las monjas también les encantaba que se llorase, como en los retiros de Vich, en los que acababan todos  con "una tendencia ya enfermiza al enternecimiento, al esponjamiento cordial y a la llantina, flojo el lagrimal" : aquí una contaba que era la menor de varios hermanos, todos chicos, y se la ignoraba, otra que la obligaban con el piano, no valorando su opinión (siempre eran cosas así, nunca abusos sexuales, padres divorciados, problemas de la abuela con el alcohol). Una suerte de lo que cuenta Marsé cuando habla de la "autoconfesión", "la minuciosa exposición de horrores por los que pasó antes de ser tocados por la luz" cuando uno a uno todos los participantes salían y se golpeaban el pecho con el puño y compartían sus pecados con "alta emoción expresada". 

Gracias, herbada Di, por tu valiente testimonio. 

Disculpas, me he ido. Yo estaba hablando de la novela de Marsé, pero por algo la ideóloga y creadora de este blog, que nos abandonó, lo llamó divagandoalcuadrado. Pero qué mejor oportunidad para terminar en un punto alto: logré escapar de las sectas, aunque me quedé así de rarita,  ejerciendo "la minuciosa exposición de horrores o autoconfesión bloguera", y colgada demasiado rato de fotos de escritores que me miran desde la contracubierta como Juan Marsé.

16 comentarios:

  1. Vaya, Di, nos has llevado del Carmelo de Marsé a los retiros espirituales y campamentos nacionalfascistas de tu juventud. Pero no te preocupes, todos tenemos un pasado oscuro... ¡Si yo te contara! (Piensa que la Ejpaña que yo pillé era aún mas cutre y oscurantista que la tuya)
    Leyéndote, pienso que quizás debería releer "La oscura historia...", que leí hace mil años. Releí hace no mucho "Últimas tardes..." y creo que me gustó más aún que la primera vez, sobre todo porque ahora soy capaz de apreciar más sutilezas literarias que en mi juventud.

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    1. :) ELENA, no es por competir pero ni eres tanto mayor q yo y además... tú no estabas en una vetusta! Eso imprime carácter (para mal jaja).Pero me conforta saber q tb tú tuviste ese pasado (algo tiene q explicar esos cursos de literatura gótica! se sale como se puede de esas experiencias jajaj)

      A mí tb me han dado ganas de releer "Teresa", con la q podríá identificarme (no siendo una de ellas) más q con la pobre Montse. Sobre estilo literario, en las primeras páginas entré en pánico pq encontré un montón de preadjetivaciones q me sonaban rarísimas si no eran irónicas. Luego, a medida q iba avanzando, no sé si es q desaparecieron o q yo sufrí un proceso de "desensibilización sistemática", pero ya no lo noté más. Por el contrario, me iba encontrando con perlas formales, algunas las he incluído, otras las tengo con grandes asteriscos en mi libro, de esas q nos llevan a preguntarnos: qué piii hago yo aquí. :)

      besos

      di

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  2. Lo leí hace mucho, o quizás no porque no lo recordaba como otros libros de Marsé...Lo acabo de terminar y me ha dejado impresionada. Por cierto, el charnego es otro Manolo Reyes
    Me fascina el amor de Marsé por sus personajes, sí, le atiza a la burguesía y a los curas pero tomados de uno en uno todos son seres con su dolor a cuestas, con sus cruces. Y Montse...que compasión por ella, que amor por su afán de solidaridad, por su sincero aunque inocente querer un mundo distinto. Tú lo sabes, yo también soy una huerfanita (me río un poco, no asustarse) pero sin la capacidad de Marsé para el análisis de la soledad y el destierro, ojalá tuviera un poco de su ojo literario. Por eso le admiro, porque como dices bien sin mayor preparación es capaz de perfilar personajes que quedan en el imaginario como seres totales.
    Los retiros son tal cual, con sus proclamas, sus gritos, sus lloros y sus medias verdades para convencer a almas débiles, sus noches de palanca (que recuerdos me ha traído esa palabra, me parto de la risa al recordar ciertas cosas...). Me pasó incluso que cuando uno de los personajes, Simón, tontorrón él aparece, se me puso en la cabeza en automático Radio Futura...que cosas
    Un disfrute que debo agradecerte
    Muxus

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  3. MARISA, es verdad, no había caído q el Pijoaparte se llamaba tb Manolo Reyes! Y yo creo q lo leíste pq me dijiste, hace siglos, q te habías reído con él.

    Lo q dices de su amor por los personajes, leí en una entrevista q MOntse y la pelirroja de "Rabos de Lagartija" son sus personajes favoritos. Qué debe ser haber creado un universo literario así y que te gusten (o que quieras) más a unos personajes que otros (o a canciones, el otro día oí q Serrat va a hacer su última gira y de >300 canciones va a tener q elegir un puniado para los concierto: te imaginas?).

    Ay ay ay Palanca!!! Qué es palanca? Lo gugleé durante la lectura y ni toda la internet me consiguió aclarar ese concepto... a mí me sonaba a guarrería pero ya imagino q no... dime! Recuerda q en Vich había un "ateo" al q intentan convertir... iría así como de observador? tal como estoy yo en ese grupo de whatsapp? escribiría una tesis?

    Si tú te enganchaste con Simón, yo me vi medio Warren Sánchez, y lo q me vuelvo a reír SIEMPRE con todo... "fornicando sin parar, a tontas y a locas.... esas son las más fáciles!" :):):)

    muxus muxus

    di

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  4. En los cursillos de cristiandad, hacer palanca era pasar la noche en vela rezando por el alma pecadora de alguien q no lograban q pasara por el aro. Una especie de empuje espiritual q en mi experiencia personal era más bien una excusa para la borrachera mística. Ay q tiempos...

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    1. Ostras, "palanca" viene a ser como "noche de empalmada", pero en diocesano? (por si esto es solo vetústico, dícese de la noche q no se duerme y se ve amanecer por estar de juerga, o bueno, tb se puede ir a un examen de empalmada, pero no suele salir bien). Pero por lo q veo, en las palancas se infiltraba Belzebú (encarémoslo, marisa = tú) con los licores!!! En serio... no he vivido!!

      Palanca...

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  5. Noche de empalmada diocesana, te adoro.

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    1. jaja... en el pasado di clases de inglés a unas monjas y un amigo lo llamaba "inglés eclesiástico" :)

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  6. Me enacanta Marsé y además como vivía en calafall, pues no sé me siento un poco más cerca de él, aunque nunca le vi la verdad.
    El grupo ese de Gil de Biedma, barral y los demás (Muy recomendables por otra parte) se puede calificar de todo menos proletarios, si es que todavía vale la diferenciación entre burgues-proletario que no lo tengo muy claro. Yo me siento más igual al empresario de la ferretería que al trabajador directivo de rrhh de telefónica.
    A marse hay que leerlo si o si. Cada libro me descubre algo nuevo y algo de lo mismo. Rabos de lagartija me entusiasmo, y ultimas tardes, hasta el del lolitas clu. Este me lo apunto para leerlo.
    Bss
    Mira que como sabes he ido al cole privado con la etiqueta más conservadora de las posibles y cuando os leo pienso que los coles vuestros de monjitas y curitas sufragados por el estado son 400 veces más integristas que el mio donde eso que cuentas no lo vivi ni de lejos.
    Lo curioso es que siendo tan integristas como es que la gente mata por entrar igual no tiene que ver con la educación y formación sino con la reproducción de clase, Bourdieu siempre en el pensamiento.
    Mas Bss

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  7. Oh my kin god, Txelos, coincidimos en un autor!!: Un antes y un después.

    Sí, he dicho q el grupito de Barral necesitaba un proleta, y ese fue Marsé. El resto no lo eran, ni de lejos. Y no, claro, tú no ves la diferencia entre burgués ni proletario, como Montse y las catequistas (tengo flashbacks de liarnos con estos temas en la adolescencia de los blogs, con Nan y Diva...:).

    Ah, y los coles de monjitas no eran sufragados por el estado en BUP, solo hasta 8-EGB. Para mis estándares sí, mis monjitas eran integristas (aunque no tanto como los de los campamentos de juventudes-católicas-de-ejpaña).

    Y tu cole lo conozco un poquito (ya sabes q tuve un noviete de ahí), y sé q por alguna oscura razón ("La oscura historia del primo de Txelos") le tienes cariño. Conozco a demasiados ex-alumnos de coles de esa secta (en concreto, vivo con uno, y otra comentarista del blog, con otro) y os dividís entre el rebote máximo o como tú, el Síndrome de Estocolmo. :) A tu edad, ya no sé si se cura darling.

    Besitos a Bourdieu, dile q vamos a una exposición este domingo, como buenos feligreses :)

    di

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  8. Hooooooli
    Convivo y trabajo con pequeños microempresarios "burgueses" y con altos trabajadores "proletarios" y te aseguro que nada que ver. Hay que cambiar el chip de la clase social y pasar al de grupo de interés. No sé si es verdad o mentira pero se entienden las cosas mejor
    Besicos proletarios y sectarios!! ;);)

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    1. Más hoooolis Txelos. Vale, cambiemos a los perros de collares, q lo de los medios de producción ya queda antiguo (yo es q soy una sentimental). Ahora llamémosles "grupos de interés". Duda: en qué no tienen estos burgueses y proletas tuyos que ver? En sus intereses? Interés propio? o común? Un alto ejecutivo puede votar a quienes le van a hacer pagar más impuestos (lo q, en principio, iría en contra de sus intereses) por aquella cosa de la justicia social (esto tb es caduco? ponedme al díá!). Uno más pobre q las ratas puede votar a Trump o a Johnson, como de hecho ha pasado... claramente en contra de "sus intereses". Tú entiendes algo? Y eso sin entrar en Bordieu y su lío de capitales!

      Besos, pero eso de "sectario" no lo dicen en la COPE?

      di

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  9. Gracias por esta entrada, voy a retomar Gil de Biedma, que no lo he leído desde hará unos 15 años; y, lo mejor, esa Viridiana, que me encanta, pero a través de los ojos de Buñuel.

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    1. Gracias Ses! Ya nos contarás qué tal Gil de BIedma. Yo he de admitir q es una de mis múltiples lagunas y solo conozco el poema q cito ("La vida por delante") y pq LOquillo lo versionó- muy básica, jaja.

      Viridiana, hice un divague hace poco-me lo pasé muy bien documentándome para escribirlo con los fetiches del personal. AHí lo dejo. :)

      Besos

      di

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  10. Por una vez tu comentario de texto se me ha hecho corto. Yo también acabo de leer a "...la prima Montse" ¡Ah, esos cursillos de cristiandad a dónde me han llevado..."
    Un beso.

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  11. "Por una vez" se me ha hecho corto: yo también te quiero darling :)

    Y sí: será este blog, por lo q parece, el cementerio de elefantes de almas perdidas de pasados oscuros en curso de cristiandad o peor? Me empieza a preocupar la proporción...

    Y otro beso

    di

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