an

10 octubre 2021

"Viridiana" o fetichismo, necrofilia y vértigo existencial: Alguien da más para una noche de viernes?

 Sostenía yo en el pasado que el psicoanálisis era una patraña como intervención potencialmente curativa o incluso paliativa, y exhortaba a que se limitara al arte. Pero con el paso del tiempo, para mí ha acabado interfiriendo ya hasta en literatura y/o cine, y he de mirarme obras que incluyen interpretaciones psicoanalíticas con la distancia de quien ve burradas del pasado "que hay que poner en su contexto histórico", e.g. no censuremos "Lo que el viento se llevó", usémoslo para enseñar a los niños de dónde vienen los problemas raciales en los EE.UU. por ejemplo. Me fastidia esta situación -yo era más feliz cuando no pensaba en esto- porque el otro día consideraba si "Rayuela" me gustaría tanto ahora como con 20 (no lo he releído, aparte del maravilloso capítulo 93, que me sigue pareciendo maravilloso), pero al leer hace no mucho 62, modelo para armar, algunas de sus pedradas psicoanalítico-surrealistas me chirriaron. Pero debo ser yo (no sós vos, Julio, soy shó), que me estoy haciendo mayor.

El surrealismo es, como todo el mundo sabe, una corriente artística y literaria de principios de SXX, según la rae "que intenta sobrepasar lo real impulsando lo irracional y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente". En una misma frase, irracional, onírico, subconsciente: amartillo el revólver. Así que ninguna sorpresa cuando André Breton en su "Manifiesto del surrealismo" de 1924, cita al Tío Sigmund como una de sus influencias. A partir de ahí, todo es posible: el surrealismo y el psicoanálisis están muy unidos. A ver, en artes plásticas (vs. literatura) no me chirría tanto: el Magritte con la Granny Smith en la cara no me ofende, un teléfono con una langosta, sea, y siempre me han gustado fotógrafos como Man Ray o aquí hablé de la exposición de Dora Maar. Pero en cine, el tema es que además de lo visual, tienes la narrativa, y aquí es donde se me meten los fantasmas de Lacan y Jung y Klein y por supuesto Dr Fraud, y dudo. Uno de los mayores representantes del surrealismo en cine es Luis Buñuel (cómo olvidar la escena de Un perro andaluz (1928) -colaboración con Dalí -con la que siempre me tapo los ojos ) y, por fin estoy llegando al punto que intentaba hacer desde la primera línea: este finde he visto "Viridiana".

Vale, me ha costado dos párrafos, pero es que tenía que introducir mis dudas sobre la narrativa (o más bien interpretaciones del) surrealismo antes de meterme a hablar de "Viridiana", una de esas pelis que una no recuerda si se vio en otra vida. Muchas escenas nos son familiares, tal vez porque han sido usadas repetidamente para ilustrar desde el fetichismo hasta los males del capitalismo y del franquismo. Hay que decir que los simbolismos que usa Buñuel se ven pelín básicos (un gato saltando sobre un ratón, en esta encerrona universal que es esta peli) hoy en día, pero volvamos al contexto, igual no haya que rasgarse las vestiduras al ver que el guionista de "Buñuel y la mesa del rey Salomón" escribió: “Buñuel era un misógino convencido, como todos los surrealistas. Su imaginación era desbordante, pero en lo personal era tremendamente convencional". Le excusa ser hombre de su tiempo? Desde luego no a los misóginos del día de hoy. Al lío:

Cámara, acción: un señor mayor rico pide, vía la Madre Superiora, que su sobrina novicia Viridiana vaya a verle para despedirse. Ella es una rubia tipo las que le gustaban a Hitchcock (otro que le daba también a la imaginería simbólica), pero cándida y muy santa. El tío, Don Jaime,  interpretado por Fernando Rey es un absoluto creep y no encuentro palabra exacta para traducirla al castellano: el verbo "to creep" significa trepar, arrastrarse, deslizarse, moverse con lentitud. Algo así como haría una serpiente o un animal untuoso, asqueroso. Creep además en inglés tiene la connotación de que da miedo, "creepy", y exactamente eso es este Don Jaime.  El tercer personaje principal representa lo contrario, la falta de represión, es el hijo bastardo que aparece más tarde, Jorge, interpretado por un joven Paco Rabal guapísimo y... qué voz.  Pero no hay que esperar a Jorge, cuando Viridiana llega a la mansión, ya empieza el festival surreal.

Uma Thurman en aquella gran escena de Pulp Fiction
Comparte Buñuel su fetichismo de los pies y los zapatos con otros como Berlanga y Tarantino. En Viridiana, los pies están presentes del principio a fin -es más, dicen que filmó setenta planos con pies, algunos eliminados. Hay pies de niñas saltando a la comba, hay pies que caminan, hay pies colgando, Jorge se lava los pies en un barreño, y por supuesto, lo más evidente, está el creep adorando un zapato de tacón fino, y finalmente poniéndoselo. Buñuel decía -en la línea también de Berlanga- que a él estas cosas le interesaban pero no por ello las ponía en práctica: lo veo plausible, cada uno aúpa con sus fantasías sexuales y fetiches, que no tienen porqué ser representados o "performados" luego.

"L'age d'or" (1930): Lya Lys chupa el pie de una estatua
"Yo no soy fetichista del pie, pero en muchas películas mías sale mucho el pie. Algunos críticos me llaman "pedófilo"... Ya desde La edad de oro, donde la protagonista chupaba el dedo gordo del pie de una estatua... Todos somos un poco fetichistas. Aunque algunos exageran... Puedo tener esa obsesión, como la de los insectos... En realidad, los pies y los zapatos, de hombre o de mujer, me dejan indiferente. Me atrae el fetichismo del pie como elemento pintoresco y de humor. La perversión sexual me repugna, pero puede atraerme intelectualmente".

Pero ahí entran los del psicoanálisis y las interpretaciones: que si Buñuel usa el pie / zapato como simbolismo  de "un amor que no puede ser consumado". En serio? Tenéis un problema si creéis que vuestra interpretación es lo real (a mí, en otro contexto, me han desmontado una interpretación porque la suya era la "válida"). Sobre todo, tenéis un problema porque no se puede ni podrá demostrar. 

Con Berlanga también comparte el interés por el sadomasoquismo (esa imagen de Catherine Deneuve atada en "Belle de Jour"-Es bella como la muerte y fría como la virtud”, dijo de ella), que no está tal vez demasiado presente en "Viridiana", porque al final este Don Jaime tiene que drogar a Viridiana para poder llevar a cabo otro de los intereses sexuales del director, la necrofilia. Esta escena es de lo más perturbadora (no hay contexto que valga, lo he intentado), y además no es anacrónica: no solo aún pasa el que te puedan echar algo ("spike") en una bebida en un bar, sino simplemente el que estés tan inconsciente tras haber bebido en lo que tú creías era una noche de juerga, que acabes siendo una Viridiana más, sin el vestido de novia ni el glamour de la mansión, en manos de cualquier tío que no ha entendido -o que se pasa por el forro- lo del consentimiento sexual, caballo de batalla de #Metoo, y del que hemos divagado ad nauseaum en este blog. 

El creep y su necrofilia 

Y no olvidemos otra tercera obsesión:  el voyerismo (la criada- con quien el creep se relaciona de una manera despótica, escuece verlo-  espía por la mirilla a Viridiana para contárselo al señor).  Buñuel explicó que le viene de mirar por los agujeros de las casetas de baño playeras en Donosti (vuelvo a inspirar). Fwd: el otro día escuché con nuevos oídos una canción que nos parecía tan normal en los 80 ("no sé lo que me pasa últimamente/no dejo de espiar a mi vecina de enfrente"), y fwd aún más, por poner una nota positva a este párrafo: por lo menos el "upskirting" (fotografiar desde debajo de la falda a alguien sin su consentimiento) es ahora delito. 

Otro de los temas subyacentes de la peli donde abunda la imaginería simbólica es el religioso (para empezar el título toma el nombre de una santa medieval). Buñuel estudió en los jesuitas de Vetusta -no hay más preguntas- y decía que era "ateo por la gracia de Dios".  Viridiana se lleva del convento no solo un crucifijo XL, sino también una corona de espinas (que en un punto arde: "simbología al alcance de todos"). Y claro, luegos nos preguntamos porqué los anglosajones piensan que los católicos están todos obsesionados con el sexo y follan como locos impulsados por la represión de siglos. [Nota: en primera escritura, me ha salido "los católicos estamos obsesionados con el sexo" (los actos fallidos), tal vez porque a mí ya me han dicho más de una vez los ingleses aquello de "una vez católico, siempre católico", al explicar que intento que el catolicismo no tenga nada que ver conmigo, que yo soy -ex (tienen hasta expresión, "lapsed catholic")]. Pero divago. Nosotros los divagantes ya sabemos que esta generalización no es cierta, pero quién puede culpar a los extranjeros que se han visto todos los ciclos de Buñuel: en concreto, esta película es un festival del tema que toca todos los tropos del catolicismo: la monja virginal incorruptible, que acaba siendo corrompida (ningún católico me ha dicho que se lo quiera montar con una monja, pero anglosajones, sí), la caridad cristiana con el grupo de indigentes que acaban liándola parda (y dando esa gran imagen de "La última cena", abajo), la culpabilidad sin haber hecho nada malo (y en el caso de Viridiana, intentando redimirse salvando a la panda de mendigos),  el otro crucifijo que se convierte en navaja, el pecar solo con la cabeza ("te ofendí solo con el pensamiento", le dice el creep a Viridiana cuando al final no la viola-cómo son estos católicos, pecar solo por no poder sacar al oso blanco de sus mentes). 

Al censor le gira 360 la cabeza con esta escena

La peli fue la primera que filmó en Espania Buñuel tras 20 años de exilio en México (en 1961),  producida por el marido rico de Silvia Pinel (la actriz que interpreta a Viridiana) junto con la productora española UNINCI (su dirección estaba bajo comunistas como Juan Antonio Bardem). Tras varias aventuras, Viridiana co-ganó Cannes (la única peli española hasta la fecha) pero creían que la poli es tonta, el diario oficial del Vaticano la encontró blasfema y fue censurada (cuando le preguntaron a Buñuel si tenía intención de blasfemar con la peli, lo negó añadiendo "pero el Papa Juan XXIII sabe más de esas cosas que yo", me encanta), y no fue vista en España hasta... 1977. Este tema de las prohibiciones siempre me ha fascinado: no hay nada para ciertas personalidades como que te prohíban ver o leer algo - hasta hay una entrada cuando el divlog era baby -cuando yo aún tenía el don de la capacidad de síntesis, ya perdido y sin solución, parece- dedicada a mi relación con "los libros prohibidos". Pero qué prohibir? Dicen que cuando Franco la vio en pase privado pensó que era "una sucesión de chistes baturros".

Y un par de notas antes de terminar, la primera sobre aspectos formales: la peli, en blanco y negro por supuesto, está tan bien fotografiada que solamente por eso merecía la pena verla. No es fácil iluminar escenas nocturnas: aburrida de ver pelis que se ven fatal. Aquí es fotograma tras fotograma perfecto. Por no hablar del coro del Aleluya del Mesías de Handel de fondo,  una maravilla, en particular en las escenas anárquicas y enloquecidas de los mendigos. 

La segunda es sobre la desesperanza, el pesimismo que en el fondo recorre la película: hay una escena, basada en una observación de Buñuel,  en la que Jorge ve a un perrito atado a una carreta, obligado a correr tras ella y al ser enfrentado a esta crueldad, se lo compra al carretero.  Enseguida, la cámara se gira y enfoca a otra carreta con otro perro atado de la misma manera, sufriendo lo mismo.  Cual es el punto de salvar a un perro o, igualmente a un grupo de mendigos como intenta hacer Viridiana, si hay tantos en el mundo? Esto da mucho más vértigo existencial que ningún crucifico-navaja o que gente chupando pies: claro que esto, como todo lo importante, se le escapa como siempre al Vaticano. Y a los psicoanalistas, que seguro que lo interpretan como la obsesión de Buñuel por su guapísima madre viuda. 

6 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Ay, querida hace tiempo que los viernes no son lo que eran, ¿Buñuel en lugar de unas birras? Nos hacemos mayores sin remedio, pero leo tu divague y Buñuel me produce unas inmensas ganas de salir de marcha. No sé qué me pasa...
    Besitos

    ResponderEliminar
  3. MARISA, no disimules: la de tardes de viernes q te habrás pasado tú en el comité por la liberación de aquello. LO q pasa q ahora tenemos ganas de salir, vale, no culpes al pobre Bunuel, q yo voy a reincidir creo q con "Belle de Jour"... pero prometo no escribir.

    Por cierto, sabes q hay peli de "Mothering sunday"? Menos mal q leímos el libro antes: nunca me imaginé a Paul como este actor... ella tal vez sí q podría ser Jane.

    Atención q para q mi crítico tótem Peter diga q "es lenta", yo no sé q debe ser...

    https://www.theguardian.com/film/2021/jul/10/mothering-sunday-review-josh-oconnor-doomed-romance-marginally-overdoes-the-ennui

    Pero me han dado ganas de verla...

    muxus darling

    di

    ResponderEliminar
  4. Decía Goethe que para entender un poeta hay que entender su tiempo. Yo creo que también pasa al revés: para entender un tiempo, hay que entender a sus poetas. Ahora está en el cuarto de baño de casa un libro de Max Aub con entrevistas a Buñuel y a sus familiares y amigos. Lo voy leyendo a ratos (es un libro de cuarto de baño). Con cosas que he sacado de aquí y de allá llego a la conclusión de que Buñuel hace a lo grande todos los juegos y gamberradas que se le ocurrían de niño: un niño tremendamente imaginativo y con dotes increíbles para enhuertar a todo el mundo en sus performances. Viendo sus cosas, uno puede imaginar cómo eran y como cambiaron las mentalidades de esa época juvenil del fin de la Restauración a la época amarga y cutre que vino después de la guerra. Sobre lo de los pies....¡Es que son bonitos!...y expresivos. Expresivos sin quererlo, porque no nos los curramos tanto, pero nos muestran cómo caminamos, cómo nos movemos, nuestro estilo, nuestras vanidades, nuestras aficiones... ¡Decidme que no podéis saber muchísimas cosas de una persona mirando sus zapatos! (O puede que yo también comparta fetichismo con Buñuel....)

    ResponderEliminar
  5. Silvia PINAL (aparece en otras dos de Buñuel: "El ángel exterminador" y "Simón del desierto"). "¿Por qué prohibir?" Si te fijas bien, las cosas más brutas son puramente visuales: no aparecían en el guión que fue aprobado por la censura o sencillamente los censores no pudieron imaginarse el efecto (el caso de la navaja-crucifijo). Lo de los mendigos y "La última cena" fue improvisado en el rodaje, así como la foto que les hace con el coño Lola Gaos. También el momento en que Fernando Rey se prueba los zapatos de novia de Viridiana... que es mucho más "creepy" que vestirla de novia, drogarla y no violarla. Lo del perro atado al carromato a mí siempre me ha parecido un subrayado innecesario. Extraño en Buñuel, además, que no solía considerar al espectador un gilipollas...

    ResponderEliminar
  6. Mi pareja favorita del páramo peninsular!

    CESITA, eso de "contexto contexto contexto" lo decía mucho más bonito Goethe, gracias por la cita. No he leído el libro q citas ni sé mucho de su vida, pero sí conozco Calanda y la aridez del Bajo Aragón (mi profe de geología nos decía algo así como el carácter está marcado por la orografía, luego los gallegos son tan dulces y los de Calanda y alrededores... tan... no me sale la palabra, secos no es; pero no hay más q comparar una munieira y una jota). Y luego los tambores, "La rompida de la hora", crecer con todo ese drama religioso tan visual q, como buen ateo, repele en el fondo pero atrae en la forma (yo ya he escrito a veces cuánto me gusta la puesta en escena de ciertas procesiones vetústicas nocturnas: como director de cine, eso debe ser un vergel).

    Sobre los zapatos, cómo no recordar al mentor y colega Dr Lecter diciéndole a Clarice: "parece una paleta con ese bolso caro y esos zapatos baratos". Totalmente contigo q los zapatos hablan de la gente y q hay q invertir en ellos, más q en ninguna otra prenda.

    No sé, SR SNOID, si estoy de acuerdo en q sea más creepy lo de F Rey probándose el zapato q "vestirla de novia, drogarla y no violarla"... A ver, la imagen debió ser raruna en su día (hoy ya no sé), pero allá cada uno con sus cositas, y sin problemas con los weirdos hagan lo q sea ellos solos en su dungeon... No tenía ni idea de todas las escenas q habían sido improvisadas: la de la última cena! wow... nunca lo hubiera dicho.

    Besitos a los dos,

    love

    di

    ResponderEliminar

¡Bienvenid@ a DD!

Poniendo aquí tu comentario te arriesgas a que los divagantes continúen divagando.