an

29 enero 2021

"El silencio de las chicas" y "Mujeres y poder": feminismo, del clásico

 
Tras "El infinito en un junco" y todavía poseída por
 el mundo clásico, me metí en la lectura de "The silence of the girls" ("El silencio de las mujeres" lo han traducido, cuando "girl" es más niña o chica que mujer) de Pat Barker, recomendación de Elena Rius y seguidamente "Women and Power: A manifesto" ("Mujeres y Poder") de la famosa clasicista cantabrigiense Mary Beard.  Ambas obras, la primera una novela, la segunda un ensayo  son feministas, y ambas parten del concepto de "silencio". 

Beard comienza con "la primera vez en la historia de la literatura en que a una mujer se le hace callar", que no es otra que a Penélope en la Odisea, por el imberbe Telémaco. Ya en el primer libro, Penélope baja de sus habitaciones, le pide al bardo que está entreteniendo a sus pretendientes que cambie la música, y el mocoso le suelta: "Madre, vuelve a tus aposentos y retoma tu trabajo, el telar y la rueca... los discursos con cosa de hombres, de todos los hombres y de mí sobre todo, porque soy el hombre de esta casa". Y va Penélope y le hace caso: vuelta para arriba.  La tesis de Beard es que esta actitud de Telémaco ha sido repetida a lo largo de la historia, y aún ocurre en el SXXI.


Qué bonito: comienzo de La Ilíada
Partiendo de que no se ha oído suficientemente la voz de las mujeres en el mundo clásico, Pat Barker se pone a contarnos "La Ilíada" desde el punto de vista de ellas, en concreto de Briseida, la que será esclava-concubina de Aquiles. Todos conocemos la historia, que comienza cuando la Guerra de Troya -desatada por culpa de una mujer, qué raro, Helena "la más guapa del mundo"- ya está en su noveno año. Briseida es la nuera del rey Eneas de Lynerssus y al principio de la novela nos cuenta con detalle cómo cae su ciudad delante de sus ojos. Junto con otras mujeres agazapadas en la torre, constatan que ya no hay donde huir. Alguna tiene valor y se lanza al vacío. 

La escena en la que describe cómo Aquiles, el macho alfa de los guerreros griegos (ya divagamos de él y de su contrapunto el troyano Héctor aquí: esos dos tipos humanos de tíos, los gorditos y los malotes) va matando uno a uno a 60 troyanos es especialmente impactante: ves a Aquiles que ha clavado la espada en un crío de 14 años, que se retuerce en el suelo y mientras, como si tuviera todo el tiempo del mundo, eleva su mirada hacia la torre,  aunque le deslumbre el sol. El tiempo parece que se para y entonces, con delicada precisión pone su sandalia en el cuello del chico muerto y saca la espada, sin molestarse en bajar sus ojos, rassss. Al chaval le cuesta unos segundos desangrarse, pero Aquiles ya ha pasado a su siguiente víctima. El crío es el hermano de Briseida. 

Me atrevo a predecir que en ningún medio visual, videojuego o película se puede sentir lo mismo que con el detalle de esta lectura. Porque te lo está contando directamente, no importa a través de cuantos siglos, alguien a quien se le está rompiendo el corazón. Y a esta predicción me aventuro sin haber visto "Troya", la superproducción de 2004, pero lo sé. A Beatrix Kitto la jaleamos cuando hace esto mismo en Kill Bill, nos da igual quién hay bajo su catana. Pero por asegurarme con Troya hago un poco de detective: por lo que leo de las críticas, no me he perdido nada. Sin embargo, un google imágenes rápido revela la siguiente:

Brad como Aquiles: Respiremos hondo

Señorrrr: a fe mía que no ayuda tener la imagen de Brad como el sanguinario Aquiles, al que se supone has de odiar durante toda la novela. El error es que tras esta y otras fotos del rodaje, una (y uno, confesad) ya no se puede quitar de la retina a este señor, que interpreta al hijo de Thetis (una nereida o ninfa marina) y un rey (humano), pero que bien podía verse en el papel de dios.

Sigamos con mi tesis: quiero indicar que Barker te hace poner tanto en la piel de Briseida que ni el deltoides ese de Brad logra hacerte flaquear.  He conseguido, divagantes, lograr no empatizar con Aquiles: ni cuando se va a nadar solo antes de amanecer a encontrarse con su mami la nereida, ni cuando va de atormentado. Porque claro, como todo héroe byroniano tiene un gran conflicto interior y esas cosas que a las fans-del-malote encantan. Actitudes que las demás sabemos parten de tremendas inseguridades, como esa hipersensibilidad a que alguien no exalte su estatus, la importancia del respeto y del honor (bostezos).

Y ahora tras este inciso-excusatio-non-petita, sigamos con la novela. Una vez que han arrasado ciudades enteras, matado a los hombres y atravesado el bombo de las mujeres embarazadas (no vayan a llevar a un troyano), los griegos se llevan al resto de las mujeres como esclavas. En el reparto del botín tras la caída de Lynerssus, a Briseida se la que queda como "premio" Aquiles, sin demasiado entusiasmo: "OK, she will do", dice, algo así como "ok, ya me vale". La escena describe lo que parece un mercado de carne donde el mayorista va a ver las piezas y, ante una que ni le va ni le viene, venga, póngame esa, cuarto y mitad, intentará hacer lo que se pueda con lo que le ha tocado como "premio".

Si, divagante, estás revolviéndote en tu silla, esto es lo que pasa durante toda la novela: es una constatación continua de que todas las mujeres, hasta las libres, no valen nada. De hecho, si eres mujer, crecer significaba ir perdiendo libertad, incluso en tiempo de paz. Ahora, si eres botín de guerra, como digo, pasarás a ser una Cosa. Si eres aristócrata, se te quedará uno de gran rango y te podrás dar por afortunada: solo tienes que sonreír mientras sirves vino, asumir tu rol como el trofeo que cree se ha ganado y meterte en la cama del tipo que ha saqueado tu casa, quemado tu ciudad, asesinado a tu hermano, a tu padre, a tu marido. Si eres vieja, o fea, vivirás en los bajos, comiendo restos de comida que los perros de los "héroes" no quieren y te "echarán" a la chusma para que se entretengan. Es durísimo de leer. 


La novela sigue bastante fielmente la Ilíada, adaptándola desde la mirada de Briseida: la plaga que azota a los griegos, que Briseida cree que invoca rezando a Apolo "dios de la curación, dios de la plaga". El culpar a otra esclava, la del repugnante Agamenón, por ella (la vuelta de la tuerca: alguien esencialmente anulada es culpable de algo). Los cabreos de parvulario "me han quitado mi premio, te cojo el tuyo, ahora yo no voy a la guerra".  El rollo gay 
con el amigo de la infancia, tándem Aquiles-Patroclus (claro que son griegos, hay opción?) Que se vaya Patroclus a la guerra porque mi orgullito pero allí más rollaco eroto-gay sublimado en el ardor guerrero ("no mates a Héctor, Héctor es mío"). La adrenalina de la batalla, cuando estás en "flow" (como yo hoy escribiendo un informe,  si lo interrumpes, fuera flow), una especie de estado de gracia, la sangre de los que te has cargado es adictiva (yo lo sé que mate un ratón a escobazos). Y claro, Patroclus kaput y el dolor de la pérdida, tan grande como el amor que reemplaza, las negociaciones con el dolor, "si... si...". La sangre seca en la cutícula de las uñas de Patroclus, ¿por qué no se limpian? [Cómo olvidar la mejor frase de Macbeth,  (Will all great Neptune’s ocean wash this blood/Clean from my hand? No, this my hand will rather/The multitudinous seas incarnadine,/Making the green one red)] ni todo el océano lavará esta sangre de sus manos... Pero Aquiles ("cantemos oh musa la cólera de Aquiles") vuelve y ahí le han guardado a Héctor para su follaje metafórico sangriento, sublimación sexual con armadura, mañana en al batalla piensa en mí.  

Total que me disponía a divagar sobre que "para las mujeres cualquier tiempo pasado fue peor" (y el presente para medio globo también) pero me he dejado atrapar por esta narrativa de testosterona y sudor, que es la Ilíada. Y por el horror de la guerra, aunque no es que la novela de Barker tenga mucho de sangre e intestinos desparramados, nuestra narradora está casi todo el tiempo en el campamento, no en la línea de frente, pero transpira. Pero la escena más bestia, no tiene ni sangre ni sudor, solo lágrimas: el anciano rey Príamo ("His eyes bleached with age" -dificil de traducir, pero para quien la entienda, la imagen es poderosa)) va al campamento de los griegos a suplicar a Aquiles el cuerpo de su hijo Héctor. Hay un silencio (otro, tantos en este divague): "Las palabras caen como piedras en un pozo tan hondo que podrías pasar el resto de tu vida esperando escuchar el plop cuando cae en el agua".  Porque no solo Héctor está muerto, sino que ha sido maltratado por Aquiles y sus arrebatitos de ira. Nada hay peor que no poder hacer una despedida a un fallecido, y que sea pasto de los perros o los buitres. Solo los rituales de limpieza y preparación harán de ese fajo de carne y hueso una persona de nuevo. El anciano se arrodilla delate de Aquiles y llorando dice la famosa: "Hago lo que ningún otro hombre ha hecho antes. Beso la mano del hombre que mató a mi hijo". Muy fuerte, Homero, quienquiera que fueses: ya lo sabías todo de contar una buena historia, capullo. El resto solo han sido notas al margen.

Y antes de irse, cuando Briseida le cuenta a Príamo su plan de escaparse de allí, él le pregunta si acaso es Achilles malo con ella. "No, pero mató a mi familia", dice Briseida, "Ya, pero eso es la guerra", le contesta él. Otras reglas, otro mundo. Estamos escuchando esto tristemente este último año, "medicina de guerra", "elegir quien vive o muere", y me espanta. Así que yo vine aquí a hablar de feminismo y he acabado hablando también de la sinrazón de la guerra, y la de la muerte. Porque hasta Aquiles tiene escrita su muerte en las estrellas no hay nada que hacer. Pero cada amanecer rojo nadando en el Egeo "de vino oscuro" (oînops póntos) le recuerda la riqueza de la vida que está a punto de perder. Las veces que he pensado que mi vida se acababa, he compartido esa visión de Aquiles. Llegado ese momento no era miedo (que es lo que siento ahora, con la calma), sino el cabreo inmenso de lo que me iba a perder de mi vida. Sin embargo, Briseida y el resto de pobres chicas-mujeres de esta novela no tienen ninguna riqueza de vida que esperar, y los amaneceres magenta en la playa, que-se-jodan (que diría Barker, sus personajes hablan así). Mejor muerta que esclava; morir de pie antes que vivir arrodillada, ¿suena de algo? Aún mejor, vivir de pie, hablando, escribiendo y luchando porque nadie nunca más nos haga callar. 






10 comentarios:

Elena Rius dijo...

Te dije que el libro de Barker era impactante. Claro que tiene la ventaja de partir de ese texto tan fabuloso que es la Ilíada, difícil estropearlo (aunque la versión cinematográfica... bueno, digamos que vale la pena por ver a Brad Pitt).
Lo de Mary Beard (veo que te has dejado llevar por el relato de Briseida y no te ha quedado tiempo para comentar a Beard), está muy bien como divulgación, pero para mi gusto es un poco simple, incluso algo reiterativo. Aunque, claro, todo lo que saque de la oscuridad a las mujeres es bienvenido.

Di Vagando dijo...

Morning ELENA... sí, la verdad es q Beard me decepcionó. He metido esa cita inicial de Penélope pq me iba bien para el divague por el silencio, pero realmente, no dice mucho más en todo el manifiesto. A ver, q es eso, una serie de charlas, igual debería no esperar más, pero habiendo leído más ensayo feminista, este me ha dejado, meh.

Como dices, la narrativa base es espectacular. NO he comentado el estilo de Barker, usando tacos y expresiones coloquiales (o ya me salía más q un "manifiesto" jajaj), pero a mi suegra, q lo leyó a la vez, no le gustó nada y pensaba q era problema de la traducción. En inglés es igual, mucho "fuck" y a mi no me chirrió, no sé a ti.

Tengo q ver "TRoy"? Hasta el propio Brad se ha desmarcado de la peli, "q se sintió presionado a hacerla". Lo sentimos Brad, pero tres hurrahs al director de casting :)

Muxus!

di

Elena Rius dijo...

No, no hay necesidad de ver Troy, mejor te quedas con la lectura de la Ilíada. Pero a lo mejor, en un día tonto, para admirar a esos chicos tan guapos, ¿por qué no? La que sí debes evitar ver -ya que hablamos de griegos- es Alexander (con Colin Farrell como Alejandro y nada menos que Angelina Jolie como Olympias, su madre ¡!). Salí del cine furiosa, porque lo peor es que supuestamente Oliver Stone se basó en una de las mejores biografías de Alejandro, la de Robin Lane Fox para, básicamente, hacer lo que le dio la gana. Parece que la película no llegó a estrenarse en Grecia, y no me extraña, la verdad.
En cuanto a la novela de Pat Barker, a mí no me molestó el uso de lenguaje, aunque yo también la leí en inglés, de modo que quizás sea cosa de la traducción. O de que los tacos en español suenan como más ofensivos.

Di Vagando dijo...

No no... ALexander no. Ya vi las imágenes de Farrel de rubio, so unnecesary... Lo de Troy, bueno, es q hoy en día en casa con los pasados rápidos una se puede quitar de encima la paja y centrarse en lo único. Pero vamos, he descubierto q no tengo acceso... gracias al Brexit, ahora no me puedo meter en el Movistar de mis padres, así q tendré q esperar a q "todo esto pase" y verla en Vetusta (claro q a medianoche, no vaya a ser q mis padres aten cabos jajaja). Ya ves, esto y más, os iré contando en la sección "el Brexit de las pequeñas cosas".

Según mi suegra, aparte de "joder" se me quedó la expresión "por donde amargan los pepinos" (esa zona tan actual esta semana)... yo no recuerdo equivalente en la novela en inglés (!).

Elena Rius dijo...

Uf, cuando en una traducción les da por ponerse castizos, a mí me chirría. Desde luego, no creo que haya nada similar en el inglés. O, al menos, nada que me llamase la atención de este modo.
Yes, please, haz una sección fija del "Brexit de las pequeñas cosas". La última anécdota que yo sé es la de mi hermano, que fue al mercado de Cambridge (el único con puestecitos en la plaza, lo demás son horribles supermercados, y estuvieron a punto de cargárselo hace un par de meses) y a su verdulero le dio apuro venderle una (sí, una) berenjena porque costaba 2 libras.

Di Vagando dijo...

Ya sabes, Traduttore, Traditore...y el de poesía, ese sí q es más q traidor!

Lo de la berenjena de £2 tb lo he vivido yo, hace 10 días. Voy a uno de esos mercados callejeros donde te clavan pq les encargo alguna cosa q no hay en el super, y sí, una berenjena £2, pero el tío, que es polaco, no se vio cortado. Pero las pago como purgando mi culpa, pq me dan mucha pena: se levantan a las 3 am, están ahí varios días a la semana, con el tiempo q hace, con viento y lluvia... esos mercados son del mediterráneo qué narices! No llegará el Brexit para eso?

Seguiremos informando

di

C.S. dijo...

Completamente fan de Mary medias azules

Di Vagando dijo...

Morning CESI, ya me dirás qué más leer de Mary Mediasazules... tengo en casa el SPQR pero no me gusta/tengo paciencia/capacidad para leer historia, así q ese no. Este como he dicho no me ha gustado mucho, la verdad... vale q son una charlas pero se queda cojo...

C.S. dijo...

La civilización en la mirada. Está guay

Di Vagando dijo...

Gracias CESI... muy buena pinta. Te pega mucho! :)