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11 agosto 2010

En la siguiente vida, surfista. Segunda ola





La ola o las olas como metáfora: ahí rompió mi divagueola particular el otro día, y me dejó tirada en la playa pensando en dos escritoras (obvio a Hemingway y "The old man and the sea" [El viejo y el mar] porque nunca, ni de adolescente ni recientemente, he logrado conectar con este libro). La primera, Virginia Woolf, y su libro "The waves" (Las olas), publicado en 1931 y descrito como "novela experimental", en la que seis personajes hacen monólogos interiores altamente poéticos. La Woolf, otro de mis muchos puntos débiles.

La segunda es Susan Orlean, una periodista del New Yorker que se hizo famosa al escribir "The orchid thief" (El ladrón de orquídeas), que luego inspiró la peli "Adaptation" (Spike Jonze, 2002). El guión del genial Charlie Kauffman cuenta las penurias del propio Kauffman escribiendo el guión (metametaguión) de la novela de Orlean (que también aparece en la peli como personaje, intepretado por Meryl Streep).

Pero como siempre, divago. Susan Orlean escribió en 1998 un artículo para la revista Outside titulado "Life is swell" (juega con el doble significado de swell como "oleaje" y "estupendo"), que a su vez inspiró más tarde una peli titulada "Blue Crush" (Stockwell, 2002). Orlean describe su encuentro con las chicas surfistas de Maui (la segunda mayor isla de Hawaii), en concreto de la ciudad de Hana, un punto remoto donde, o surfeas, o... emigras. Surf or perish.

El surf es un deporte que ha estado tradicionamente unido al género masculino, pero ya en los anios 60 comenzaron a surfear más y más mujeres. Si el surf es, en el imaginario colectivo, equivalente a lo salvaje, lo libre, lo cool, ser chica surfista es todo esto elevado a diversas potencias. Es un dominio de hombres, donde si hay algún dinero por ganar lo harán ellos con patrocinadores. "Pero ser una chica surfista en un lugar cool como Hawaii es quizás el máximo exponente de todo lo que es cool y salvaje y moderno y sexy y desafiante", dice Orlean. "Las chicas de Hana están en el ápex-el punto donde lo que importa de verdad es ser valiente, capaz e independiente, y tener razones reales para llevar esas ropas surferas que otras chicas llevan por moda". Orlean se plantea la vida totalmente en el presente de estas chicas, el carpe diem por antonomasia: imposible pensar dónde o haciendo qué estarán dentro de 10 anios. Pero seguro que ellas no lo piensan: son demasiado jóvenes como plantearse que esta vida va a terminar. Mientras tanto, ride the wave.

No me canso de ver a los buenos surfistas en los lugares mágicos del planeta, donde las olas son como casas, y te ofrecen el mejor viaje a la vez que el mayor vértigo en su cresta, y donde la adrenalina, la sensación de libertad y la velocidad son cosa de otro planeta. Admiro su arrojo y su valentía que otros llamarán temeridad. Envidio el éxtasis que sienten y que tiene que ser imposible de describir.

Tal vez en otra vida. Cuando quizás yo sea una ninia que nazca en Hana, o en Mundaka, y, crezca mirando al mar, y lo haga parte mía, centro de mi vida aunque a ratos pretenda otros intereses e incluso mantenga un blog, quien sabe. Aunque a ratos disimule para que nadie sepa nuestro secreto: antes cantábamos para perder a los navegantes, ahora surfeamos para perder a los divagantes.

10 agosto 2010

En la siguiente vida, surfista-Primera ola

El otro día vinieron a cenar cuatro amigos: de las conversaciones de aquella noche podría alimentar varias manianas del blog. Todo empezó con el cine 3D, imágenes envolventes, un truco de los estudios para que la gente vaya a las salas y, las cosas del divagar, acabamos en el surf. Lo que, de nuevo, me parecía una aseveración en el polo opuesto de la polémica, generó un debate. Y es que ahora, que todo el mundo está loco por ver qué pasa en el fondo de los mares, lo que yo quiero ser en mi siguiente vida es ser surfista. Deslizarme por arriba.



Pero (la gente siempre reacciona igual), "Por qué en la siguiente vida? Qué te lo impide en ésta? Cuando vayas por los dominios del Peda, pásate por la Zurriola". A ver, veo que no me he expresado y con horror constato que, para que de verdad se me entienda, tal vez tenga que remontarme un poquito. Y lo he vuelto a hacer: en lugar de un divague, me va a quedar una serie. Let's ride the wave.

Es imposible saber desde cuándo se surfea, pero seguramente las culturas ligadas a los mares con oleaje lo han hecho siempre. Se sabe que los polinesios navegaron hacia el norte, guiados por las estrellas, las nubes y el viento, hasta llegar al punto más meridional del archipiélago de las Islas Hawaii. Muchos daríamos algo por haber estado en esos barcos: la visión de estas islas deshabitadas (sin tour-operador que te pone guirnalda de flores al aterrizar), de arena blanquísima y aguas turquesas con los volcanes de fondo debe de ser algo digno hasta de haberse pasado semanas en un cascarón. Además, por su situación en medio del mayor "bloque" de agua del planeta , las islas estan expuestas a olas de todas las direcciones. Vamos, que estas islas fueron creadas para surfear. Románticamente, una elige creer que estos polinesios, que dejaban el trabajo los días que había buenas olas, estaban en realidad buscando un lugar para coger las mejores. Y siento tener que repetir "olas" tantas veces durante el divague, los sinónimos de las ondas marinas en castellano pertenecen todos a la jerga del surf ("tubera", "orillera", "fofa", "barra" "hueca"): los polinesios sin embargo tenían casi tantas palabras para tipos de olas como los esquimales tienen para la nieve.

En 1778, el Capitán Cook llegó a las islas y con él, la pólvora, los virus y la religión. Repitiendo el patrón del colonialismo en otras partes del mundo, de 400 mil nativos hawaianos quedaron 30-40.000 en 1890. Con los misioneros protestantes alrededor del 1800 llegó la imposición de un cambio radical en las costumbres. Surfear estaba asociado a llevar ropa ligera (fuera esos taparrabos!), a sexo improvisado (tenían más de 12 palabras para sexo, pero ninguna para enfermedad venérea), a libertad. Poco a poco, la cultura del surf se fue desintegrando. Mark Twain, en uno de sus primeros libros, literatura de viajes semi-autobiográfica ("Roughing it"), publicado en 1872, entra en contacto con lo que queda de surf en las islas y describe a los misioneros como "ignorantes de la naturaleza humana y lo que es saludable para el hombre".

Quedó algún reducto en Honolulu, que, a principios del siglo XX comenzó a ser un lugar interesante para viajeros. Así que en 1907 llegó Jack London, escritor y aventurero, y cuando vió a un par de nativos sobre sendas tablas de surf, se dió cuenta de que allí había algo que contar. En Waikiki (un barrio de Honolulu) conoció a Ford y a Freeth, y se subió por primera vez en una tabla de surf. Me encantan sus descripciones de la sensación de cabalgar la ola: "la bendición del éxtasis de haber cogido la ola", el "instante en el que, cuando la ola se riza sobre tu cabeza, puedes ver la luz del día a través de su cuerpo esmeralda". También describe London con gran maestría la técnica básica del surfeo: ve con la ola, no te resistas, que nunca sea una batalla, o te matará.

"The whole method of surf-riding and surf-fighting, I learned, is one of non-resistance. Dodge the blow that is struck at you. Dive through the wave that is trying to slap you in the face. Sink down, feet first, deep under the surface, and let the big smoker that is trying to smash you go by far overhead. Never be rigid. Relax. Yield yourself to the waters that are ripping and tearing at you".

London y otros pusieron las primeras semillas del renacimiento de la cultura surfera. Como toda cultura, tiene sus ritos de paso, elementos simbólicos, y un estilo de vida típico. El surf es una metáfora sobre la vida, que también es una ola. En oleadas vienen las distintas épocas de nuestro paso por aquí. Puedes elegir subirte a la ola, como aconsejaba London, y cabalgar con ella. O permitir que la ola te maneje, dejarte a su merced. Puedes disfrutarla a la vez que temerla, dominarla a la vez que obedecerla.


Puedes oír el sonido que sucede el romper de la ola? Es la banda sonora de este párrafo, y la preparación del siguiente divague que, cómo no, es parte de la misma, pero diferente ola.

08 agosto 2010

Culibali

Mis padres se van de vacaciones y, como todo el mundo, desvían el fijo de Vetusta al móvil de mi padre. Hasta ahí, ningún problema. Nunca me queda claro quién paga qué, pero bueno. Inocente, como siempre, llamo. Tut-tut-tut-tut...

-Aló? (aló? desde cuándo aló? y esa voz de ultratumba? Le daré una oportunidad para que carraspee)
-Sí? Hola?
-Aló (misma voz. Claramente: no es mi padre)
-Hola, emm, podría hablar con F, por favor? (mi mente vuela: "hay okupas en mi casa", o "le han robado el teléfono" o "le han raptado")
-No, no ... (Di detective detecta un acento extranjero)
-Disculpe, me podría pasar a F.? (extra amabilidad, tal vez solidaridad de co-inmigrante)
-No, no F. aquí
-Ah, me he equivocado... lo siento, discúlpeme, de verdad...
-No, no problemma, tú llamas de dónde?
-Ah, de lejos, ya colgamos perdone, le va a salir muy caro.
Y procedo a colgar. Inasequible al desaliento, vuelvo a marcar, esta vez con más cuidado.

-Aló (oh no)
-Oh, perdóneme, soy la de antes, mire, es que intento hablar con mi padre (una luz se hace en mi cabeza: HA DESVIADO EL TELEFONO MAL)
-No, no problema, pero tú donde estás? (otra vez!!?)
-Ah, lejos, disculpe, no le volveré a molestar (pero en que estaría pensando mi padre al desvíar el teléfono?)
-Pero no en Espania?
-No, no, mire yo...
-Yo en Valencia, soy africano
-Ah, encantada, bueno, muchas gracias y disculpas.
-Adiós, adiós.

Cuelgo. Llamo al móvil de mi madre. Sí, una amiga de la familia ya llamó a casa y se encontró con el africano. Nos reímos, pobre hombre, siguiente tema.

Varios días después. Suena el teléfono en mi casa. Ring ring.

-Hello?
-Aló, acordar de mí? (cómo olvidarte, por los dioses)
-Ah, sí, vaya, qué sorpresa...
-Sí, africano de Valencia... nada, chica, cómo estás?
-Bien, gracias... y tú?
-Sí, bien también...
-Creo que no me quedé con tu nombre, perdona...
-Culibali (lo juro)
-Ah, encantada, yo soy Di (me dan ganas de soltar el ultrabritish "how can I help you?)
-Di, es bonito... oye Di, yo pregunta a ti cuando tú vienes a Espania próxima vez...
-EHHH? (Plonkkk)
-Podríamos encontrar? Yo venir de Valencia a Madrid (Madrid? ah, Madrid, Madrid, todo es Madrid...Vetusta no existe: dolida)
-Pero... por qué? Si no me conoces (los fans del blog cada día adoptan disfraces más arriesgados).
-Pero quiero conocer...
-Pero...

La realidad a veces supera a la blogosfera.


07 agosto 2010

La Trilogía de Nueva York

Era uno de los que tenía en mi must read. No había leído nada de Paul Auster y la verdad, no ha estado mal aunque me ha defraudado un poco.

Me aburren las excesivas descripciones que hace de según que cosas a mi parecer banales, a veces una página entera dándole vueltas a lo mismo. Eso, podría ser algo obviable porque el libro está bien escrito, tiene tempo y el autor sabe hacer una trama interesante. Sin embargo lo que me ha dado mucha rabia es el modo de concluir las tres historias. En ambas tres me había atrapado, las tres eran interesantes, originales, un poco kafkianas, esperpénticas y en las tres me he quedado con ganas de más, como si no me hubieran contado el desenlace (que no lo hace). Quizá ni él mismo sabía qué desenlace escribir y por eso lo de la trilogía.

Es cierto que en la última de los tres relatos hace una breve mención a un personaje de la primera. Ahí me animé y pensé: ahora es cuando todo va a tener sentido. Pero no fue así, simplementente era eso, una simple incursión pero no había mayor hilo, no había más y por eso me queda un cierto sabor a poco.

Le doy un 7.

06 agosto 2010

Arquitectura, verano, the city

Me encanta el verano en Londinium: hay menos gente, los días son larguísimos, hay festivales, terrazas, parques inmensos tomados, conciertos en museos, cine al aire libre... Me gusta en esta época hacer "London Walks" (hay varios libros de Timeout con paseos temáticos: Londinium por el río, Londinium fantasma, Londinium dickensiana, ese tipo de cosa). Cuando la gente cree que me gusta Londinium por "los teatros, los musicales, los cines, los conciertos, los museos"... en fin, toda la inmensa oferta cultural de la ciudad, se equivocan. También se equivocan los que piensan en los "sights": el London Eye, el Big Ben, Trafalgar Square, y todo lo demás.



Como urbanita compulsiva, me encanta la arquitectura. O tal vez es una carrera frustrada, un complejo de Electra mal solucionado que diría aquel, porque mi padre quiso algún día que fuera arquitecta. Por supuesto que toda la oferta cultural mencionada es muy importante y contribuye al "feel" de una ciudad, pero lo que no acaba nunca de sorprenderme lo que se pued disfrutar sólo perdiéndose por muchísimas de sus calles. Edificios de arquitectura tudor, georgiana, victoriana... me atrapan. Me paro a mirar este enmarcado de una ventana, o aquella cornisa, o esa hilera de casas tan perfecta... todo ejemplo del gusto por el detalle y por las cosas bonitas. Pienso en los que planearon e hicieron esas casas, los imagino paseando por estas mismas calles.

También me apasiona la arquitectura moderna. Me gusta La Defénce, me gusta toda la parte nueva de Berlín, supongo que me gustará mucho Chicago cuando vaya. En Londinium tenemos Canary Wharf, la zona de los negocios, en la Isle of Dogs. Imponente sobre todo de noche y de lejos, de cerca no hay ningún edificio que resalte por otra cosa que por su aluminio, su cristal y su altura. Pero en general, aún hay poca arquitectura moderna en Londinium: Foster ha hecho aquí algunos edificios interesantes como el famosísimo Gherkin o el
Albion Riverside.

Pero las cosas están cambiando. Incluso en la ciudad de las casitas están llegando los rascacielos, poco a poco. Algunos impresionantes: The Cheesegrater (el gratinador, digo, el rallador, gracias Anijol!), The Walkie Talkie, The Pinnacle, la Heron Tower y The Shard. Dejo a la imaginación del lector el unir el nombre con la imagen...












05 agosto 2010

Modo aleatorio


Up where we belong. No podría sonar mejor canción, me recuerda al anuncio de Azur de Puig en la que una pareja jugaba en la playa, hace tiempo que no la oía. Noto el sol que me arropa y me dejo llevar. Vogue de Madonna, tiene ritmo, ese tío que va andando lo hace al ritmo de la canción, esa chica también… ja, ja...Cambio de canción. You are beautiful de James Blunt, es un tema que también pega para estar tumbada en la hamaca. Me relajo. Los pollitos están con su padre y yo puedo estar ausente. Le sigue More than this de Norah Jones. ¡Qué pasada! La voz de esa chica es como la brisa que sopla hoy y que te acaricia el cuerpo.Respiro hondo. Suena después We´ll be together de Rod Steward, no tears, no fears… Las olas que tengo al lado le hacen los coros. Mola. Hace mucho que no oigo nada suyo. Recuerdo cuando nos lo encontramos en Harrods hace unos … 14 años!! Qué joven era… Continúa Para toda la vida de Efecto Mariposa, me gusta. Intento acordarme de otro tema que cantan y que también me gusta. Veo que la tía de al lado me observa según muevo los pies al ritmo de la música. "Para, para, para, para, para qué quererte tanto. Si después, después, si después te vas…. " Me gustan mucho Fito y los Fitipaldis. No puede ser!!! Memorias de Africa, ahora sí que me duermo…. Me despierta de mi letargo Lila Down, no me gusta para este momento.Cambio de tema. Every breath you take, every move you make…. Este sí, este sí….

04 agosto 2010

To Speedo or not to Speedo

Leo con interés las descripciones playeras de mi cobloguera. Vaya, vaya, aquí no hay playa, pero desde mi ventana veo bikinis y torsos en toallas al primer rato de sol. Sí, en un parque. A todos mis visitantes de allende los mares les parece curioso.


Pero de lo que quería hablar hoy es de los Speedos, los "bañadores pretos" que describía Diva, que fueron un diseño revolucionario australiano allá por los años 30. No sorprende que los australianos sean líderes en esto de diseño de bañadores, y puedo corroborar que siguen la tradición: está Londinium llena de vallas con tíos un poco pasados de tableta de chocolate para mi gusto (demasiado gimnasio, qué pereza) de una marca llamada "Aussiebum" (traducción libérrima "culo australiano"), cuyo eslogan es "If you doubt yourself, don't wear them" ("Si no lo tienes claro, no te lo pongas").


Volviendo a los Speedos y la controversia que generan. El año pasado fueron prohibidos en Alton Towers, que es un parque temático británico, con su sección acuática. A mis co-isleños los British les parecía que atentaba a la moral y las buenas costumbres llevar Speedos en un parque familiar como el suyo... así que prohibidos. Los hombres que van a Alton Towers pueden entonces llevar cualquiera de las modalidades que ha mentado Diva: shorts, bermudas, piratas et al.


Sin embargo, ¿qué pasa con nuestros vecinos? Con sólo cruzar el Canal de la Mancha (¡algunos lo hacen nadando!) nos encontramos con que los inglesitos que sólo tengan shorts o bermudas no tendrán mucha vida en las piscinas franchutes. El socorrista, luciendo unos Speedos que ni os cuento, usa el silbato para sacarlos del agua y reprenderles (si alguien sabe qué ha de llevar una tía para que te saque ese mismo socorrista, por favor contacte). En Francia, los Speedos son obligatorios. Y parece que tienen unos cuantos al lado del botiquín que uno puede tomar prestados. Esgrimen razones higiénicas: los shorts, bermudas o piratas son mas grandes, pueden coger arena, césped, y trillones mas de ácaros que un Speedo apretadito. Por esa lógica, ¡Speedos pour tous!

Pero no me quiero líar hoy, que luego la armo, sin querer, como el día de los tirantes en Roma. Y sí, lo sé, cada uno en su casa puede hacer lo que quiera, pero... ¿y lo interesante que es divagar sobre lo que hay detrás de todas estas prohibiciones/imposiciones?


Sé muy bien en qué lado del canal prefiero ir a bañarme.


03 agosto 2010

Summer fashion on the beach

Bajo este título tan prometedor os voy a hablar de algo tan poco comentado como los bañadores masculinos. Es curioso como han ido aumentando de tamaño a lo largo del tiempo. Todo lo contrario que los trajes de baño femeninos que han llegado incluso a desaparecer, quedando sólo libre de exterminio la parte de abajo.

Recuerdo, que en mi infancia casi todos los hombres y muchachos llevaban el bañador preto* o lo que es lo mismo un slip que marcaba paquete (marking parcel para los angloparlantes). Allí no había lugar a dudas, lo que había era lo que se veía, los hombres se tostaban por casi todos los sitios y era mucho más cómodo para practicar la natación que es de lo que se trata. Los dignos de mención eran los que iban en cuerpos de tripa cervecera, con cadenas de oro, camisa abierta y gorra marinera. Eso sí que era fashion. Hoy se puede ver a algún guiri con el mini bañador pero no es lo normal. Escasean. La verdad es que llaman la atención. Quizá pòr la sinceridad, la franqueza, ese... me muestro tal y como soy. 

Pollito suele llevar un boxer, apretado también, pero parecido a un pantaloncito corto. El dice que es ideal para bañarse. Al igual que el slip anterior está hecho de acrílico, por lo que seca rápido. Contiene adecuadamente el contenido y la verdad es que, a mi gusto, es de los que mejor sienta. Sobretodo con el cuerpazo que tiene pollito a sus tiernos casi nueve. Es un bañador que llevaría James Bond por ejemplo. Ideal para cachas.

Consuerte, lleva bermuda. A saber, bañador generalmente de algodón, con redecilla para el contenido que llega a medio muslo y que viene en varios modelos y colores, desde el clásico liso, pasando por las franjas, flores, palmeras o elefantitos... Es un bañador que no marca nada, relativamente cómodo porque cuando sales del agua se te pega y que permite armonizar tripita y muslamen. Es un bañador correcto, sin grandes pretensiones y que, en su justa medida, está bien. Para cuerpos "natilla" y maduritos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, veo que el tema bermuda ha ido degenerando. Será por aparentar ser surferos, por moda, por decoro, yo que sé... El caso es que los bañadores bermuda han ido aumentando de tamaño, llegando a sobrepasar la rodilla incluso, en plan pantalón pirata.  Pollito los ve en el agua con tanta ropa y me pregunta Mamá, ¿cómo pueden nadar con ese bañador tan largo? Eso mismo me pregunto yo. Por no hablar de que lo único que se les pone moreno es la pantorrilla, así que en pelotas deben de ser cuando menos curiosos, como un bandera. Este modelo, aunque a un chavalito de 16 le queda bien, es totalmente desaconsejable pasados los cuarenta.  A esa edad ir con ropa mojada produce rozaduras en salva sea la parte, el peso del bañador mojado lastra y el efecto "salgo del agua a lo James Bond" queda totalmente empañado. No se puede juegar bien a las palas y encima hay que ir despegando el bañador a medida que se emerge y no es nada erótico. Que lo sepan.

Este verano descubro que el tema ha ido más allá. Emulando a los presos del corredor de la muerte a los que les quitaban los cinturones para evitar que se suicidaran y por ende llevaban los pantalones caídos (véase también cagaos), veo con estupor, como hay chavalitos que llevan la bermuda pirata cagada. Sí, sí, al igual que en la calle  hay gente que lleva el pantalón caído y enseña debajo el calvinklein si tienen pasta o el abanderado si no da para más , en la playa descubro que los hay que se bañan con bermuda pirata caída y debajo el calzoncillo. Ignoro qué harán con toda la tierra que deben recoger y el esfuerzo que debe requerir que salgan fuera del agua, por no hablar de los peligros de bañarse con resaca. A mí me parece bastante ridículo. Prefiero el tipo guiri en el que por lo menos no hay sorpresas.


*Existe una versión anterior en tamaño a esta que es el tanga. La verdad es que debe ser algo en peligro de extinción, porque hace tiempo que no veo ninguno.


02 agosto 2010

Libertad no conozco sino la de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío

Tras el éxito de crítica y público de la primera entrega de nuestra serie "Poemas para ligar", aquí va la segunda. Hace unas semanas, Blas de Otero y su Ciegamente hizo las delicias de los divagantes: poema desgarrado, pasional, y sangrante. Estos pasados días ha habido mucho jaleo en el divlog, y en la refriega, se han citado a poetas como Aleixandre y Cernuda. Éste último tiene tantas poesías maravillosas que es difícil elegir una. La que incluyo seguidamente es infalible (o deberíamos llamar a la serie "Las pócimas de la tía Maléfica?) Enjoy...


Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.


Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.


Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


Luis Cernuda

01 agosto 2010

Primer día de vacaciones

Me gustaría poder publicar este post desde sitios lejanos, exóticos, desconocidos, Argentina, Turquía o las Islas Eólicas, pero no. Estamos en el litoral catalán. Ha amanecido en la costa tarraconense con temperaturas bajas para ser 1 de agosto. Ha llovido durante la noche y no sabemos que tiempo nos hará hoy.Tenemos la mitad del equipaje por deshacer y los pollitos pidiendo marcha desde las 8 de la mañana. Llegamos anoche a las 00:00 después de un largo día en el que había que ultimar detalles, comprar víveres, dejar las cosas listas y sobre todo organizar. Odio prepararlo todo, ropa, libros, comida, cosas varias y variopintas (desde lienzos en blanco hasta carpintería hecha a medida, pasando por "Irma la dulce")... Esa es una de las razones por las que llegamos tarde, pero hay dos más: la segunda es que conduciendo a esas horas intentamos no encontrarnos con los 5 millones de coches que salen estos días de vacaciones (somos así de originales), la tercera es que los pollitos se duermen y tenemos un viaje algo más tranquilo.

Vamos a compartir poco más de 60 m2 y un baño, Consuerte, los pollitos, mi perrita y yo. Confío en que reine la cordura y sepamos no "encontrarnos" demasiadas veces.