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28 agosto 2021

"Canto yo y la montaña baila" de Irene Solá: El New Age no es para mí

Érase una vez... La Cerdanya. Bueno, en realidad no, en realidad "Canto yo y la montaña baila" está ambientada hacia el este de los Pirineos catalanes, en concreto entre Camprodón y Prats de Molló, pero en mi cabeza yo la he localizado en La Cerdanya, donde pasé los veranos de mi infancia.

Así empecé el divague cuando pensaba que iba a escribir sobre la novela de Irene Solá, y ya sabemos cómo terminó. Aquí va un nuevo intento, aunque ya adelanto que me lo pasé mucho mejor escribiendo el otro y, como dicen los Johns en "The way to write", "si no disfrutas escribriendo algo, no esperes que el lector lo haga". Pero tengo que hacerlo para aclararme porque, como decíamos ayer, si yo no hubiera ido en mi cabeza a ese "locus amoenus", a ese "lugar idílico donde pasan cosas bonitas en un entorno natural" que es para mí La Cerdanya, la lectura no habría sido ni de lejos lo mismo. Eso sí, supongo que habrá gente que, aunque no tenga la carga sentimental que yo tengo hacia esa zona, podrá disfrutar de esta novela, a juzgar por las críticas enfebrecidas que he visto por ahí  ("poética en extremo", "increíblemente original") o por la recomendación de Dp ("simplemente tienes que leerlo, no te puedo explicar el tema").

Antes de nada: ¿cómo he terminado leyendo un libro 1. de actualidad, 2. traducido (del catalán al castellano) y 3. con ese título (que ya anuncia "New Age")? No sabría explicarlo: ¿exaltación de la amistad? ¿holiday mood? ¿"sal de tu zona de confort"? ¿no había tomado la medicación?  En Laie ponderé sobre el punto 2: lo tuve en mis manos en catalán (¿lo entendería?: negatifo). Y, por supuesto, con esto ha habido algún problema típico de las traducciones: algunas cosas me "sonaban" extrañas: ¿"el heredero"? (por "el hereu"-Joan: ¿cuándo tendremos el hereu? - para esto hay que leer el divague de ayer, sorry), ¿"quitar el polvo" en lugar de "sacar el polvo", ¿"campesino" por "payés"? (campesino evoca "Germinal" de Zola, "Novencento" de Bertolucci, no un payés de La Cerdanya con sus Range Rovers y tractores última generación).

Cuando leí "La amiga estupenda" de Elena Ferrante no me quedaron ganas de seguir con la saga, pero me quedé con una cosa: la ambientación, cómo la autora logra llevarte al Nápoles de la época vía los ruidos, los olores, la colada blanca tendida. En "Canto yo y la montaña baila" me ha pasado lo mismo: Solá te lleva a un territorio mágico, para mí ha sido como volver a esos pocos días que pasé en el Pirineo hace no llega a un mes. Sin embargo, al terminar la novela, estaba tan perpleja que tuve que leer comentarios en un web de libros para ver cómo se había quedado el personal. Todo eran cinco estrellas, menos alguna ocasional una: estaba claro que es un libro que no deja indiferente. Los de las cinco estrellas repetían, una y otra vez lo del lenguaje poético y el lirismo de la narración. Yo me preguntaba (y ya hace unos días que lo terminé, lo he dejado reposar) en qué lado iba a estar yo, porque algún rato desde luego me sentí como los de una, pero he llegado a la conclusión que ni de unos ni de otros, pero tampoco de enmedio. Creo que tendría que desmenuzarlo y empezar a dar estrellas a sus partes, y aún así no explicaría lo confusa que estoy. Eso sí: lo que tengo claro es que no quiero releerlo para aclararme.


Dp no me quiso contar los temas que recorren la novela - que no son la trama. Supongo que me lo habría vendido igual si en lugar del misterio "tienes-que-leerlo", me hubiera dicho que habla, de una manera diferente, de las relaciones personales entre los habitantes de esa zona y con su entorno. Que habla de amor, de muerte, del duelo, de la poesía que es melancolía, de secretos, de deseo, de vivir el momento "porque estamos vivos esta noche", de los rayos y de gente guapa. Nota: igual que en "Los errantes" todo el mundo tenía 50, aquí todos son guapos - no me queda claro de qué manera, pero lo son: "Fulanita era muy guapa".  También habla de la belleza del lugar, este Síndrome de Stendhal que es imposible no te atrape cuando subes allí: hay un barcelonés que sube de turismo y se maravilla de ver "estas montañas, tan hermosas que duele el alma" o "Dios mío qué paisajes y qué montañas" y este sentimiento sí que es mío, el quedarse una ahí plantada intentando asumir tanta belleza. De todas las historias que cuenta, la parte que más me ha gustado es la que habla de la Guerra Civil, de los republicanos que huían por la montaña en busca de la frontera, de cómo los niños seguían coleccionando balas, pistolas, granadas que se van encontrando por el bosque. Ya no recuerdo nada de "Luna de lobos" de Julio Llamazares, solo la oscuridad de la novela y que me pareció en su día una maravilla. Hay un capítulo narrado por Eva, "la niña republicana", que se volvió a los bosques y que dice: "en la montaña no hay guerra, que las guerras se terminan pero la montaña no". 

Formalmente, entiendo que hayan definido la escritura de Solá como poética, hay muchas frases bonitas que he subrayado, pero yo personalmente he sufrido con las dosis de escatología. (¿Qué les pasa a los catalanes con los escatológico? ¿Por qué les encanta este tema, desde el personajes del pesebre navideño hasta el tronco ese de los regalos?) Yo, no puedo.  Pero, superado esto: cada uno de los capítulos está narrado por distintos personajes, y usa la personificación (o prosopopeya, recordemos EGB) de animales, fenómenos de la naturaleza, El-bosque-animado, esas cosas. Cuando las narradoras son las nubes y la primera frase del libro es "Llegamos con las tripas llenas. Doloridas. El vientre negro, cargado de agua oscura y fría, y de rayos y ruenos", dices, bien, me gusta - sobre todo porque cuando lo lees tienes que descubrir que son las nubes (oh dear: ¿es este el primer spoiler de la historia de este blog?). Parece que también narran las setas -esto o no me enteré, o ya se me ha olvidado- y en otro punto narran las montañas y un bebé corzo (sí, vale, tuve que hacer un google imágenes). Pero para mí, el problema es que no he podido diferencias las voces, todas son la misma (y parto de que cambiar de voz es dificilísimo, para mí imposible) y da igual que hablen adultos, que montes: todo suena como si el narrador fuera una niña o un niño travieso. Y entonces, cuando vas por los tres cuartos del libro, atención: una perra llamada Lluna,  narradora del capítulo, acomete la descripción detallada de sexo entre humanos. Aquí, lo siento, aquí me pierde. Escribir sobre sexo es lo más difícil que hay, y no suele acabar bien. Es una parte de la vida, así que ignorarlo y crear personajes asexuados tampoco es la solución, pero por lo que sea, las observaciones de perro no han funcionado para mí. Le escribo un whatsapp a Dp: "acabo de leer lo del perro" y el emoji de la carita con ojos como platos. Contesta: "ya me dirás, se va cerrando la historia".

¿¿¿Se va cerrando la historia???? El mal ya está hecho, ¿quién quita ahora esa imagen de mi retina? Entonces recuerdo dos libros del pasado: hace muchos años, todavía en Vetusta, una amiga me recomendó encarecidamente el libro de su vida, "La mujer habitada" de Gioconda Belli y no me gustó nada: solo recuerdo una mujer-árbol. Años más tarde, ya en UK, una compa de trabajo con la que hablábamos de feminismo me regaló "Mujeres que corren con los lobos" de Clarissa Pinkola Estés: este directamente no lo terminé. Contaba leyendas desde un punto de vista psicoanalítico, o algo así. Una sola palabra me viene a la cabeza: pedrada. Y tengan en cuenta que ya había leído el famoso "Psicoanálisis de los cuentos de hadas" de Bruno Bettelheim, así que tengo callo. ¿Igual es que lo mío no es el rollo New Age? Admirado Marvin Harris: ¿fuiste tú el culpable?

Dicen en la faja de mi edición que Solá tiene "una pasión desmesurada por escribir" y en eso estoy de acuerdo, se transmite. En contraposición conmigo y este divague, dicen acusadoramente los Johns: igual debería no publicar lo que escribo solo para aclararme yo.  Cierro el libro pensando que tal vez las leyendas de la zona de las que se ha nutrido Solá no son material crudo con tantas posibilidades como las concas de Bellver montándose un Airbnb.









3 comentarios:

marisa dijo...

Sobre lo escatológico de los catalanes busca a Buenafuente y Berto Romero, igual así lo pillas y si no, al menos te reirás un rato. La idea del tronco cagando regalos me dejó perpleja, nuestro borracho regalón es un mero aprendiz.
El libro me parece que no...
Besos

andandos dijo...

Excelente post, a mi parecer.
Un abrazo!!!!

Di Vagando dijo...

Ay sí MARISA, pero me gustan más con el "vascohablar" o con "filosofía barata" q con la escatología: estoy escuchando el Nadie sola, pongamos cargando el lavaplatos, y me sonrojo!

Gracias ANDANDOS... la verdad es q no las tenía todas conmigo, pq cuando un libro no me gusta, directamente no escribo. Aunque como las normas están para romperlas, escribí muy cabreada hará un par de anios sobre "lluvia fina" de Landero q es un autor q me gustaba mucho y ese libro me horrorizó. Aquí mi hermana me ha dicho q "he sido muy dura con la pobre chica" y yo creo q no: solo he dicho q no es para mí. No estoy cabreada con ella como lo estuve con Landero o con Vargas Llosa tras "Memorias de la ninia mala", por ej. Este estilo no es para mí, pero es por lo visto para mucha otra gente, pues adelante.

Besos para l@s dos

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