10 de mayo de 2010

Primavera en la granja

La primavera, como el amor,  is in the air, se nota por donde quiera que vayas.

Los de pueblo, los de campo o provincias, tenemos muchas más pruebas fehacientes de que eso ocurre y la verdad es que merece la pena verlas, olerlas, sentirlas... Las carreteras comarcales se convierten en verdaderos escaparates. Los campos, como ha llovido mucho este año, están verdes, el maíz sembrado empieza a asomar, los árboles frutales abarrotados de flor son una delicia, el agua en las acequias corretea alegre debido a los chaparrones, las amapolas, que este año las advierto mucho más abundantes que otros años, aparecen en todos los sitios. También los dientes de león que tantas veces he soplado de niña o con mis pollitos para ver volar los angelitos o paracaidistas... ¡Un gustazo!

Pero divago.


Lo de la primavera viene a cuento porque también se nota en los animales de la granja que tengo a bien administrar. Con la primavera reviven los insectos, los mosquitos, moscas y demás importunantes. Los perros y gatos de la granja de vez en cuando desaparecen a echar una cana al aire con algún vecino (perro o gato). Las palomas (que mal me caen) vuelven en bandadas cada vez más abundantes y me roban el pienso.

El pavo Pepe, que tan calladito ha estado durante el invierno, ha vuelto a graznar, a chillar como de costumbre cada vez que llego. El otro día me lo encontré exhibiendo toda su belleza ante un grupo de impasibles gallinas que lo ignoraban. Pero al tío le daba igual, él a lo suyo, a lucir palmito. Con la preciosa cola extendida cual abanico hacía un ruido peculiar, como  de varillas metálicas agitándose. Aunque es un improductivo, da cierto glamour al negocio la verdad, un caché. No osbtante, verlo tan solo, sin compañera, y en primavera me dio un poco de pena. Quizá le tendríamos que buscar una pibita pavita. También las gallinas son otras desde que la estación de las flores entró en vigor. Ponen muchos más huevos y en cuanto te descuidas salen corriendo del gallinero para descubrir mundo y picotear lo que sea: Al bufet libre, dice Tito. Al caer la tarde entran ellas solas a refugio. Son listas las gallinas y además unas exploradoras natas.

Se nota que me caen bien las gallinas, será porque también tienen pollitos... y un par de huevos como se puede apreciar.













Los terneros de las vacas preñadas han nacido casi todos y da gusto verlos, tan inocentes, con esa carita de buenos.

El otro día sin ir más lejos asistí al parto de un becerrito. Es curioso. Si va todo bien, salen primero las patas delanteras y la cabeza. La novilla, era primeriza y no controlaba mucho. Así que el parto estuvo asistido por varios "especialistas" y yo, que daba apoyo moral. Con unos cuantos empujones sacó la mitad del ternero y después uno de los "tocólogos" ayudó a la parturienta. Cogió al tenerito de las patas con un artilugio creado al efecto, con dos cuerdas y un palo, y tiró usando toda la fuerza de su cuerpo hasta que lo sacó fuera. Al instante un olor cálido y dulce invadió la zona en la que estábamos. Olor a vida dicen que es eso. La vaca ni se inmutó: ni bramidos, ni chillidos ni respiraciones acompasadas o epidural. Ni puntos ni nada. Una campeona. El especialista con una maestría envidiable, le limpió con la mano la cara al ternero en cuanto nació, como si fuera un chiquillo al que le limpiaran los mocos, comprobó que respiraba y se lo acercó a la vaca para que lo reconociera y lo lamiera (es importante hacerlo para que no surja rechazo).

Viendo lo acontecido no pude evitar un pensamiento. De todos los animales de la creación debemos de ser los más inútiles: El cordón umbilical se le cortó en el momento de parir (no hay que hacer nada especial, la naturaleza lo hace todo); la madre en cuanto parió ya andaba como si nada y el ternerito a los 5 minutos estabá de pie y buscando teta.

Igualico, igualico....


7 comentarios:

  1. Me ha encantado esta entrada!!!!!! Cada uno tenemos un semaforo que nos da luz verde a la primavera. Antes que viajaba más por la provincia, salia de la autopista (creo que no muy lejos de tu vetusta) y veia los arboles llenos de flores blancas a amabos lados, luego veia la luz distinta sobre el pantano y me decía que algo nuevo habia nacido.
    Despues cada año me he buscadado una escusa para ver los arboles blancos. Demasiado asfalto y color folio te hace perder los matices que cuentas en tu post.

    ResponderEliminar
  2. Ventajas de ser de a pueblo...

    Hay muhos más matices, pero no caben en un post.

    Trasnochador!

    ResponderEliminar
  3. La primavera, las florecitas en el campo, las vacas pastando, los mosquitos zumbando, las avejitas revoloteando,las gramineas ... a esas las pego fuego¡¡¡¡... y yo ... que no paro de estornudar, con los ojos llorosos como jarto a porros (con las RayBan puestas todo el día, tambien polarizadas ehhh?), el colirio con camion cisterna, y dudando si comprar pañuelitos de papel o acciones de Cleanex.

    K ... desde el jueves hecho una mierda¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  4. Pobretico K, siento esos efectos colaterales de la primavera...

    Yo la única alergia que tengo es la laboral y no se me pasa ni con colirios.

    ResponderEliminar
  5. Yo siempre soy consciente del primer día que veo una mariposa. Desde pequeño, esas blancas sosas son las primeras. Y siempre me da la impresión del principio de algo...

    ResponderEliminar
  6. Releía el post y creo que el orgulloso pavo real que habita tu granja está compinchado con el cerdo de Geoge Orwell, y cuidadin que ya sabes lo que pretendía el cuto.

    K, ... soplandose las narices.

    ResponderEliminar
  7. Me gusta lo de cuto. Hace muuucho tiempo que no oía esa palabra. Me trae recuerdos de hace 20 años más o menos.

    ¡¡Diossss!!

    ResponderEliminar

¡Bienvenid@ a DD!

Poniendo aquí tu comentario te arriesgas a que Diva o Di continúen divagando.

Quedas advertid@.

Gracias por divagar.