11 de mayo de 2010

Manifiesto ecologista


Carta que envió en 1855 el jefe indio Noah Sealth (Seattle) de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washington. Los indios americanos estaban muy unidos a su tierra no conociendo la propiedad, es más, consideraban la tierra dueña de los hombres. En numerosos ámbitos ecologistas se le considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente"

 

El gran jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras junto con palabras de buena voluntad.

Mucho agradecemos este detalle, porque de sobras conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad. Queremos considerar el ofrecimiento porque también sabemos de sobra que, si no lo hiciéramos, los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego. El Gran Jefe Blanco de Washington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables, son mis palabras.

Pero, ¿cómo podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos resulta extraña. Ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podrían ser comprados? Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo: la hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos… son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas. Nuestros muertos, en cambio, nunca se alejan de la tierra que es la madre. Somos una parte de ella y la flor perfumada, el ciervo, el caballo y el águila majestuosa, son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos tendríais que recordar que son sagradas y enseñarlo así a vuestros hijos. También los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran los peces. Además cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Sí, gran jefe de Washington, los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed. Son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos. Si os vendemos nuestra tierra tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos, que los ríos son nuestros hermanos y que también lo son suyos. Y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser. Tanto le da un trozo de tierra u otro porque no la ve como hermana sino como enemiga. Cuando ya la ha hecho suya la desprecia y sigue caminando. Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la vida a sus hijos y tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos, son olvidados. Trata a su madre, la tierra y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devora la tierra dejando detrás sólo un desierto.

No lo puedo entender. Vuestras ciudades hieren los ojos del hombre de piel roja. Quizá sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto.

Quizás es que soy un salvaje y no comprendo bien las cosas.

El ruido de la ciudad es un insulto para el oído y yo me pregunto: ¿Qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa? Soy un piel roja y no lo puedo entender.

Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aroma de pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por la pradera, entonces, todavía estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos este país como ama el niño los latidos del corazón de su madre.

Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida.

Tengo vistos millares de búfalos pudriéndose, abandonados en las praderas. Muertos a tiros por el hombre blanco. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante de hierro puede importar más que el búfalo, al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué puede ser del hombre sin los animales? Si todos los animales desapareciesen el hombre moriría en una gran soledad. Todo lo que le pasa a los animales, muy pronto le sucederá también al hombre. Todas las cosas están ligadas. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurre a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

De una cosa estamos bien seguros: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado como la sangre que une a una familia, todo va enlazado. El hombre no tejió la trama de la vida, él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo queda exento del destino común.

Después de todo, quizá seamos hermanos, ya veremos.

Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: Nuestro Dios es el mismo Dios. Vosotros podéis pensar que ahora él os pertenece lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan. Pero no es así. El es Dios de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco. Esta tierra tiene una valor inestimable para él y si se daña se provocará la ira del creador.

También los blancos se extinguirán. Quizás antes que las otras tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida. Sólo es uno de esos hilos y está tentando a la desgracia si osa romper esa red.

Todo está ligado entre sí, como la sangre de una misma familia. Si ensuciáis vuestro lecho, cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos.

Pero vosotros caminaréis hacia la destrucción rodeados de gloria y espoleados por la fuerza de Dios, que os trajo a esta tierra y que por algún designio especial os dio dominio sobre ella y sobre la piel roja. Ese designio es un misterio para nosotros pues no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlanchines.

¿Dónde está el bosque espeso? Desapareció

¿Dónde está el águila? Desapareció.

Así se acaba la vida y sólo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.




11 comentarios:

  1. Si en el neolítico no se hubiera ido pasando de cazadores a agricultores en Europa, las personas habrían mantenido la relación con su medio. .La propiedad privada se hubiera desarrollado de otra manera. No se hubiera apartado de un campo todo lo que no "sirve". Al tenerte que ir moviendo de un sitio a otro, no se acumula lo innecesario. Al cazar tienes que saber que es lo que hacen los animales que cazas, qué costumbres tienen, tienes que conocer el medio ambiente. Al poner animales juntos las enfermedades cuando surgen, se disparan. Al cultivar otro y otro año las mismas cosechas se facilitan las plagas (por un insecto que tiene demasiada comida). Plagas, palabra con connotación negativa, cuando si hay vida en el mundo es porque hay equilibrio y una plaga es el equilibrio que asegura la vida para que una planta no se adueñe de todo. Ciéntificos que acaban de descubrir los genes y ya quieren jugar con ellos. No ver con tiempo cómo actúan o dejan de actuar, ya quieren cambiar la realidad, quieren hacer. Y a parte patentar.

    La mejor manera de ser "green" es consumir sólo lo estrictamente necesario.

    Hay un libro que habla de algunas de estas cosas: "The other side of Eden" de Hugh Brody.
    Y las películas: "The future of food" y "Mindwalk"

    Los humanos vemos el mundo de una manera totalmente, totalmento egocéntrica. Los animales tienen una relidad tan verdadera cómo la nuestra, por qué? porque sobreviven.

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  2. Si en los últimos 60 años (tras la II guerra mundial) hubiesemos crecido de forma sostenible (consumismo sostenible), tal vez hoy no nos encontraríamos con los problemas actuales.

    K ... filosofando.

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  3. No tiene mucho que ver con la entrada (o si). Estos días se habla del caso de un niño español que en los sesenta fue abandonado con 6 ó 7 años en Sierra Morena para que hiciera de pastor y lo "rescataron" con 19 ó 20 años.

    El chico en cuestión sobrevivió sólo en el monte, aprendiendo de los animales (de los que se rodeó, formando parte de una manada de lobos), entendiendo la naturaleza como la describieron estos pieles roja, como su amiga, madre, compañera, maestra, etc.

    Su "reinserción" social siempre fue un "fracaso". Es terrible conocer cómo siempre lo clasificaron de "inútil", de que no servía porque no sabía hacer cosas.

    Y él, amargamente y con una profunda tristeza en los ojos, se quejaba: "con la de cosas que yo sé hacer. Si se llamar a los lobos, si sé hacer el sonido de los ciervos machos, si sé distinguir qué plantas son venenosas, si sé qué planta usar para curar mis dolencias, si sé usar la corteza de los árboles para hacer diferentes utensilios,si he sido jefe de una manada de lobos, etc.".

    Obviamente, un inútil.

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  4. Al hilo o no de lo que comentáis he estado viendo en youtube unos documentales acerca de Wukro y Angel Olarán. Un misionero que se dedica a hacer mejor la vida de miles de huérfanos en Etiopía. Tengo la suerte de conocer a una persona que todos los años dedica un mes o dos a ayudar a esa comunidad. Es impresionante ver lo que (no) tienen, lo poco que desean y lo felices que son.

    No consumir. Ese sería el mensaje.

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  5. Tienes razón Vagante, "sólo" sabía hacer eso. Algunas veces me pregunto que si después de tanto punto com y tanta modernidad, algún día nos toca volver a vivir como hace SÓLO 50 años, nos las veríamos y desearíamos para subsistir.

    Yo creo que esa chaval tendría mucho que enseñarnos a todos.

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  6. Los indios americanos, los siux fundamentalmente, fueron de las pocas tribus de la tierra que se considero que eran felices.
    Manolo Garcia les dedico un disco.
    Y gracias a él leí "Caballo Loco y Custer, vida paralela de dos guerreros americanos" de Stephen Ambrose donde narra perfectamente como vivian.
    Es un libro maravilloso, que te hace ver como el progreso mató una oportunidad de equilibrio con la naturaleza.
    Que también tenía sus inconvenientes...

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  7. Hola Gonzalo,

    A mi desde hace mucho tiempo me han gustado los indios. ME encantan las miradas que tiene, la serenidad que transmiten sus ojos, la majestuosidad de sus miradas... Durante un tiempo coleccionaba fofos de indios.

    Me apunto el libro.

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  8. Courageous,

    Me encantará leer alguno de esos libros que comentas. Gracias.

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  9. Vagante, no tenía ni idea de la historia de Marcos Rodríguez Pantoja y me parece que voy a leer todo lo que haya sobre él. Me ha encantado.

    Qué buen guía de campo sería! Qué buen guía para los que estudian comportamiento animal! La sencillez con la que relata su diferencia:
    "Me podía valer de mis manos y de los pensamientos que me venían a la cabeza al tuntún."

    Muchas gracias Vagante, muchas gracias Diva por tratar un tema que llevo tan adentro.


    http://www.elpais.com/articulo/portada/Vivir/anos/lobos/elpepusoceps/20091206elpepspor_4/Tes

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  10. vídeo

    http://www.google.com/imgres?imgurl=http://estaticos03.cache.el-mundo.net/especiales/2010/04/cultura/entre_lobos/img/foto_06.jpg&imgrefurl=http://mychemicalburn.blog.com.es/2010/04/23/vida-de-lobo-8434130/&usg=__saz6LZsY4veSBoHKt94BQaN8kjM=&h=360&w=300&sz=48&hl=en&start=9&um=1&itbs=1&tbnid=fyDz250Of7VvQM:&tbnh=121&tbnw=101&prev=/images%3Fq%3DMarcos%2BRodr%25C3%25ADguez%2BPantoja%26um%3D1%26hl%3Den%26client%3Dsafari%26sa%3DX%26rls%3Den%26tbs%3Disch:1

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  11. Courageous,

    Gracias por el enlace. Es emocionante ver a Marcos entre los lobos. La conexión que tienen, cómo aúllan, como se relacionan... Una pasada. No puedo esperar a que se estrene la película. Ojalá la sepan cuadrar.

    Yo no había oído hablar nunca de esta historia española, la verdad.
    Gracias Vagante por traerla a colación.

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