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20 junio 2022

Serial 49. La fiesta

 En la habitación de Morgana hace bastante frío: está todo abierto, pero aún así huele a cremas y a su perfume, que tiene un deje de patchouli, la esencia de los hippies de los 60. Hoy los iluminados aseguran que funciona contra la depresión y la ansiedad - miro, y el frasquito encima de la mesilla se llama
Kōgai para un vestido sin espalda
Coco Mademoiselle. Ella se ha planchado el pelo -le ha quedado perfecto-, pero yo no puedo llevarlo suelto: la razón de ser de un vestido con la espalda al aire es la que es. No para de hablar mientras me hace un “recogido japonés”: después de enrollarme el pelo lo atraviesa con una especie de palo decorado llamado kōgai, explica, que se trajo de Okinawa. Allí es donde va Beatrix Kitto a ganarse la katana de Hattori Hanzō para matar a Bill, recuerdo. Morgana sonríe -ha pillado el lapsus cronológico. 

En la sala están Sandip, Duncan y Richard, todos de tuxedo - me encanta esta palabra, de ahí que no la traduzca. Me cuentan el programa: antes de la cena hay charlas con lo típico, logros de los últimos tres años, dónde va Banderley en los siguientes, la investigación que está teniendo lugar. Luego habla un paciente y el invitado especial, que este año es un famoso violonchelista que sufre de Trastorno Bipolar y está haciendo mucho por la divulgación de la enfermedad. Al final hay una entrega de premios en la que, básicamente, se premian a ellos mismos. 

Salimos de la casa sin abrigo: mediados de Diciembre, pero nadie tiene nada acorde con los excesivos trajes alquilados. Rodeamos Banderley-C para entrar por la puerta principal. Hace un siglo desde aquella primera noche que me abrió Sister Harding y pasé tanto miedo, y no precisamente por las gárgolas, que me siguen mirando desde arriba. Extrañeza ante tantos coches y taxis llegando con los invitados externos. La alcadesa de Whitby y dos concejales. Todos ellos llevan abrigos acordes, hay una mujer con una boa de plumas, pero nosotros parecemos de una compañía teatral: una panda de veinteañeros disfrazados de raso, terciopelo y brillantina. Pero hasta ahora estoy disfrutando de este baile de máscaras, sin máscaras:  me encanta mi vestido, aunque tengo frío, y aún no me he hecho a los zapatos, que son de Morgana. El clutch, esa especie de bolso ridículo de mano que nunca imaginé llevaría, venía con el vestido. Solo caben chicles, dinero, las llaves de casa y otra:  la del supuesto anexo al cuarto de reunión del grupo Bandersbury. 

La sala de los espejos no tiene espejos -bueno, tal vez un par- pero es igualmente preciosa, ya me habían avisado. Hay un escenario al fondo y un montón de mesas circulares muy bien decoradas. Al entrar nos saludamos con los amigos, ahí están todos: Will, al que hace mucho que no veo, y Marla. Isabel que pretende que no me ha visto fingiéndose muy concentrada en una conversación con alguien externo. Suchandra, en una esquina con Sandip, va con sari. Yolanda va de no-he-puesto-esfuerzo-en-estar-mona, como si supiera que es inútil competir con Morgana, de seda roja, espectacular. Todos estamos representando nuestro papel: me pregunto cual es el mío. 

Allá en el fondo está Sister Harding. Me impresiona: está muy guapa, no parece ella, sin ese uniforme de falda campaniforme con el reloj colgando. Parece tensa, mira a los lados. El doctor Cook, hablando con otros colegas de su edad, encantado de su evento social del año. Derek, el enfermero de las noches, ha vuelto para la fiesta y me saluda con el vaso desde la otra punta. Está también el señor Foster, el de mantenimiento, los de la cantina, Jaffa el de la tienda. Las enfermeras de perinatal. El fisio buenorro. Compas con los que no coincido mucho: Michael, el holandés, Greg, Joy. Todos. 

Nos han distribuído en las mesas de manera que no estemos con nuestros amigos: así se hacen posibles conversaciones que de otra manera no ocurrirían, especialmente con ex-Banderleys. Los británicos son únicos en establecer charlas superficiales que fluyan con cualquiera en cualquier situación. En mi mesa, todo señores de cierta edad - el más delgado detallando, quizás un poco de más su rol como editor de una revista de gran factor de impacto-, y al otro lado, Sister Harding, que me ha dedicado una especie de sonrisa forzada, de esas que se hacen con la boca pero no con los ojos, mientras coge una segunda copa de vino. 

El murmullo -ese que te hace preguntarte cómo mantienen tanto rato una charla de relleno- se rompe cuando sale el maestro de ceremonias al escenario: es un señor alto con un chaqué rojo y todas las tablas del mundo. Va dando paso a los distintos ponentes. Los camareros traen bandejas imposibles de copas de vino. En un par de ocasiones, Sister Harding me está mirando fijamente, con esa desinhibición del alcohol: esto me recuerda que no debo beber mucho hoy. 

Jackie du Pré
Ahora está en el escenario el hombre del chelo, contando su viaje por la enfermedad mental, cómo ha influido en su música. Pienso en otra famosa violonchelista de este país, Jacqueline du Pré a la que descubrí hace unos meses, una tarde en el cine de Whitby: estrenaron "Hilary & Jackie", un biopic dicen que algo sensacionalista. Salí impactada, no solo por la tragedia del desarrollo de su enfermedad, esclerosis múltiple, en medio de su carrera profesional, sino por la pasión de sus interpretaciones. Mientras el hombre se sienta al chelo recuerdo la melena de la actriz, Emily Watson, volando mientras se transformaba en du Pré al chelo. Bajan un poco las luces y supongo que nos va a interpretar la famosa suite 1 para chelo de Bach, pero no: son ingleses y anuncia un movimiento del Concierto para violonchelo en mi menor, Op. 85 de Elgar que no conozco. Carraspeos, ruidos de cristal que van muriendo y por fin silencio. Entonces, se para todo y comienza, y es un escalofrío,  y la piel de gallina: parece que haya sido compuesto para esta sala, para Banderley, para los páramos de Yorkshire. Salgo volando por uno de los ventanales, llego a la montaña donde fuimos en verano a ver las estrellas, y me quedo ahí, hasta que vuelven a subir las luces y todos aplauden y entonces, de repente, alguien dice mi nombre desde el escenario. 

Lo siguiente, estoy ahí arriba agradeciendo un premio que no sabía que existía. No solo hay premios para los ex-Banderleys exitosos, o los que han publicado este año, sino también para los que nos hemos limitado a sobrevivir en una jungla nueva, mi único mérito. Y sí, para mí misma merezco una corona de laureles, pero en este fango hemos estado todos. El hombre del chaqué rojo está hablando -leyendo de una tarjeta, en realidad- de mis supuestas "extraordinarias dotes clínicas para lograr involucrar al paciente".  Qué mejor le pueden decir a un médico: es la parte “arte” de esta ciencia. Por un nanosegundo casi me emociono, pero es complicado todo desde el escenario: no se ve nada, solo un montón de bocas sonrientes desconocidas, y mucha luz. Pero de repente, la mente se enfoca y  ahí hay un plano fijo de peli: Cook y Harding se miran, y me pregunto si esto ha sido cosa de ellos. Ah, el final feliz: los villanos iniciales a los que la heroína se gana y terminan todos amigos. Qué bonito.  Un camarero en el fondo ordena al milímetro copas sobre una mesa blanca. Y todo serio, apoyado en una puerta lateral, Steen, que ha debido llegar tarde. Con los brazos cruzados mientras todos aplauden cuando bajo. In the dark end of the street, pienso y me siento.

El típico grupo de después de las cenas empieza a tocar. El vino se me ha subido un poco, tengo calor. Voy a la barra a por un agua y entonces oigo la voz de Steen: intentando la broma del ya-vamos-de-aguas. Me doy la vuelta y veo que él de lo que no va es de risas. Entonces interrumpe Cook: salvada por la campana.

-Ahhh doctora Calleha, felicidades por su premio, tan tan merecido- dice, tiene las mejillas muy rojas, me da un apretón de manos.

-Oh, qué va, pero muchas gracias - logro balbucear. Quiero irme de aquí.

-Seguro que la nominó el doctor Steen -y le mira. A Steen le cuesta reaccionar, no sabe si asentir o seguir de esfinge. Calcula la mejor manera de lograr su objetivo, que no sé cual es. Sigue Cook- Tiene mucho que agradecer a la doctora Calleha, doctor Steen: alguien tan junior y que lo hizo, me consta, tan bien.

Tierra trágame. Siento un frío enorme cuando por fin habla Steen:

-No tengo palabras para agradecer esos meses. Pacientes y enfermeras aún la echan de menos -dice, mirando solo a Cook, y entonces se gira hacia mí- Pero yo le hubiera dado el premio a su afán por saber. No tira la toalla si se trata de llegar al fondo de todas las cosas. 

Tiene esos ojos azules feos de tan uniformes. No hay una sola veta que indique mezcla, variedad. Decir fríos sería aburrido: es el azul de un nazi de película, un azul de sima marina, un azul ominoso e inquietante. Me disculpo diciendo que tengo que ir al baño  y allí, me mojo el cuello. Tengo el eyeliner corrido por todo el párpado: lo intento arreglar y lo empeoro. En el pasillo está Harding, que me hace un gesto con la cabeza.

De vuelta en la sala mis amigos están bailando y me escurro entre la gente hacia ellos. Alguien me agarra del brazo y gracias a la música nadie oye mi grito. Es Isabel Archer, que se pega a mi oído para felicitarme y metralleta de preguntas: que cuándo haremos el viaje de las Bronte, que si he empezado a escribir, que me quiere hablar de un grupo de escritura que tuvieron, Bandersbury, y si yo lo querría resucitar con ella. Me da vueltas todo: ¿qué dice esta mujer? No le contesto y me voy. El grupo sigue tocando ahora una canción que me encanta. Look at me with starry eyes /  Push me up to starry skies/ There's stardust in my head/ Pure and simple every time. Sigo avanzando entre la gente y ahí, en el espejo al lado del escenario, el reflejo de Steen solo, mirándome. Me abrazo a Morgana y Yolanda, estamos saltando. Fresh and deep as oceans new / Shiver at the sight of you. Sister Harding está en la barra, y sigue bebiendo, y sus ojos se cruzan con los míos. If love's the truth then look no lies /And let me swim around your eyes. Viene Sandip -verle bailar me alegra la noche- y Richard y Will y durante un rato me olvido de todo.  I've found a place I'll never leave /Shut my mouth and just believe/Love is the truth I realize. Isabel se ha ido, Cook está borracho, Sister Harding está ahora hablando con Foster, Steen con la alcaldesa. Not a stream of pretty lies/ To use us up and waste our time. Seguimos saltando, pero es imposible olvidar por mucho rato que bailamos sobre túneles en los que pasaron cosas horribles. No todo está bien. Lying smiling in the dark / Shooting stars around your heart. Entonces, una idea. 

Una idea, de repente, y es una urgencia. Tengo que bajar al cuarto anexo, y ha de ser ya. Todo el mundo está en esta sala: nadie me va a echar en falta. Salgo por la puerta lateral, todos han bebido mucho, nadie me ha visto. Camino por el pasillo por el que entré un día, esquivando los baldosines sueltos que conozco, ahí está la puerta lateral que baja al archivo. Ahá, la nueva contraseña de Mark funciona, y enseguida estoy en la entrada que lleva a los túneles. 

Hay alumbrado de emergencia, como el de los cines y supongo que si estos túneles se usasen más, instalarían las luces con sensores. Lo que hay son interruptores con temporizador que duran tal vez un par de minutos, tiempo suficiente hasta que llegas al siguiente. Otras veces he bajado con linterna, pero hoy ha prevalecido el sentido común: Mariona, linterna amarilla en el clutch, no -aunque la de ver anginas lo he sopesado. Voy dando las luces que iluminan el túnel, una tras otra. Al fin, ya estoy frente a la sala donde se reunía Bandersbury y efectivamente, ahí está la puerta del anexo. Abro mi clutch y -nuevo cliché-, con manos temblorosas saco la llave que, voilá, también funciona. El anexo es un cuartucho con estanterías hoy vacías. Qué decía el acróstico: "En anexo al Grupo Bandersbury, séptima baldosa izquierda, espero". Cuento siete, dos veces: tiene que ser esa, tiene lo que podría ser una hendidura pero está muy dura, no se mueve. ¿A quién esperabas, Sylvia? Me llevo la mano al pelo y estiro del kōgai: mientras me cae la melena sobre la espalda lo miro y sopeso si esto podrá hacer de palanca. Ahá: lo meto por un lado, empujo, y sale. Gracias Morgana. 

Debajo de la baldosa, madre mía, un cuaderno. Salgo del anexo con él, me doy la vuelta: sí, he dejado la baldosa donde estaba. Una vez en el túnel, busco el siguiente interruptor pero entonces, un ruido, con el eco que ya ha dejado de darme miedo de estos túneles. Es el clank característico de cuando se apaga la luz por el temporizador, y suena allá lejos, en el archivo. Y le sigue el click de cuando se vuelve a encender. Hay alguien ahí. Tengo la mano sobre el interruptor pero decido no presionar. Me quedo escuchando: otro clank, aún lejos, y otro click. Veo una luz al final del túnel, y no precisamente en el sentido metafórico: alguien se acerca. Empiezo a caminar, intentando un mínimo sigilo, en la otra dirección. He mirado tantas veces el mapa de los túneles que me lo sé de memoria, mis pupilas están enormes, ya acostumbrada a funcionar con las luces de emergencia. Sé que si voy por aquí acabaré bajo la piscina. Pero al llegar a una intersección hay un nuevo click, y todo se ilumina: y no he sido yo. Me doy la vuelta y ahí está el doctor Steen. 

-Ya han dado las campanadas y Cenicienta se va de la fiesta... -dice, apoyado en la pared. Y sigue- ¿Sabe lo que dice Bruno Bettelheim, el de "Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas" de Cenicienta?

-No, no estoy interesada en el psicoanálisis, igual que no estoy interesada en la astrología- le contesto, así con un tono de listilla que me sorprende hasta a mí. 

-Claro, claro, la doctora Calleja -y hace énfasis para pronunciar la jota- siempre tan cuadriculada, solo la evidencia, bla-bla-dibla. Pues Bettelheim dice que es un mensaje subliminal para las niñas: "si te lo pasas demasiado bien, perderás tu carroza". ¿Qué cree usted que simboliza la carroza? 

Mariona: si persistes, vas a perder tu carroza
-Algo aburrido edípico y por supuesto, sexual. Pero es solo eso, un símbolo inventado por Bettelheim. 

-Oh sí, claro claro, todo sexual... No es dificil ver la simbología del pasado, cuando perder la virginidad era un drama, se era señalada, y se perdía tal vez hasta la posibilidad de casarse... Pero hoy todo esto ha quedado muy anticuado, ¿no cree?

- ¿Ha terminado? Tengo que irme-le digo.

-No. Creo que usted se lo ha estado pasando muy bien últimamente. ¿Sabe qué carroza se está arriesgando a perder por un juego? -dice, y mira el cuaderno que tengo en las manos-. Pero ya se ha acabado: le cuento las nuevas reglas. Usted me da el cuaderno, volvemos a la fiesta y nada de esto, incluído lo que lleva usted haciendo durante meses,  ha pasado. 

-No sé de qué me habla- soy muy mala actriz, la verdad.

En estas circunstancias, todo ocurre siempre "demasiado deprisa": una excusa para que el narrador no aburra al personal con "y entonces pasó esto, y seguidamente aquello". Pero es que es verdad, todo pasa demasiado deprisa -atención al siguiente cliché- como una proyección de diapositivas: Steen se acerca y parece que me va a coger el cuaderno. Yo -o un ser feral dentro de mí- da un empujón y sale corriendo. Clank, la luz de apaga, creo que le he tirado al suelo, sigo la estela de las luces de emergencia. Vuelvo a la encrucijada, ya me oriento, pero de nuevo, click, ha dado las luces, se ha levantado, viene hacia aquí. Doy una vuelta por un pasillo por el que nunca había estado. Le despisto. Veo luces que se dan en la otra dirección. Vuelvo a correr un rato, luces, que se encienden, se apagan, clank, click, clank, aquí estoy: esta es la entrada de mi casa. Mientras abro, le veo al fondo, subo corriendo, le cierro la trampilla, gano unos segundos, estoy en el almacén de abajo, donde están los trastos, las maletas, el equipo deportivo. Vuelo a la primera planta. saco la escalera del desván. Puedo oírle ahí cerca, aún le llevo un rato. Subo, tiro de la escalera y contengo la respiración. No puede saber que estoy aquí arriba. 

Oigo sus pasos abajo un rato, cruje la madera. Entra en las habitaciones, me llama por mi nombre. Mariona, dice. Se acabaron los doctora Calleja, con esfuerzo en la jota. Mariona, repite.  Soy un personaje de peli de terror, y estoy poniendo su misma cara, seguro. Mis ojos navegan por el techo inclinado, la claraboya está oscura. Cuando pasa lo que parece una eternidad, dejo de oir sus pasos, pero puede estar por ahí, esperando. ¿Estoy enmedio de un sueño? Voy de puntillas al diván, me suelto las tiras que sostienen el vestido detrás de mi cuello y abro el cuaderno de Sylvia Lannister. Son las 2 de la madrugada.

14 comentarios:

  1. Un 10 para el número 49. Lo he leído casi sin parpadear. No te va a resultar dificil darle un final explosivo (sin que todo haya sido un sueño)
    Abrazos

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  2. Por cierto soy el villano más que nada para que no me pongas falta

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    1. :):):) vi.. te tengo fichadísimo, por supuesto q te iba falta. Como siempre, gracias... no sabes cómo me cuesta escribir estos finales con acción, q lo q a mí me gusta es irme por las ramas con historias q no tengan nada q ver... :)

      Abrazox por la villa

      di

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  3. Alucinante… mantener un crescendo tan completo y con un instrumento que (como pasa con el violín), la gente confunde con “algo suave”, es de película del Hitch… curiosamente la du Pré está siempre en mi retina, cuando paso por Youtube (pero hasta hoy seguía siendo virginal doncella)... y es que la pieza japonesa, el fondo de chelo y ese corredor (tan de Kubrick él)... lo dicho, somera ración de LSD… y graciñas!

    Bicos tarantinianos…

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    1. Graciñas a ti MV! De verdad q me hace MUCHA ilusión q os haya gustado. Me alegra q conocieras a du Pré, yo no sabía si por ahí abajo era conocida. La peli a mí me gustó, está un poco enfocada a (atención al spolier) q ella era una ninia prodigio caprichosa tirando al desorden de la personalidad, y uno de sus caprichos es tener sexo con el marido de su hermana y su hna lo permite. No sé si esto es lo q "sensacionalizaron" y q no fue así...

      Nota: la suite de Bach q comento en el texto tb me encanta .. ahí va

      https://www.youtube.com/watch?v=GOh51lEOIvE

      bicos barrocos

      di

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    2. Me ha gustado mucho. Creo que consigues que todo lo escrito sea interesante, que no haya rellenos innecesarios. Me gustaría entender más sobre "escribir", pero eso es lo que me parece ver.
      Un abrazo

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    3. Andandos, haber leído hasta aquí, con todas las épocas de lagunas y todos los otros problemas de esto (q ha sido totalmente una aventura sin brújula ni concierto) dice de vosotros: muchas gracias.

      besos

      di

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  4. Este algoritmo es muy juguetón, hasta me aleja de la roca desde donde me hablas… ¿será pariente del Poseidón?

    Pero me quedaba entre tecla y tecla una cuestión importante , de mi pasado como maestro. No llegué a leer el tocho del Bruno (B) por ser eso “un tocho” y porque ya en aquella época el apelativo psicoanálisis aplicado al cuento de hadas era así como algo “del nido del cuco”, que recuerdo precisamente no fue de tu gusto… y eso que tenía claro que en los cuentos de hadas se escondía la esencia de la mala educación recibida por la cría humana… pero, como pasa con el psicoanálisis en general, también empezaba a notar que tenia algo de Titanic… luego ya vino el iceberg de la antipsiquiatría y pasó lo que tenía que pasar…

    En fin, que me queda como un prurito de estar algo equivocado con el Bruno, así que una frase evaluándolo (al modo profe con pocas ganas de explicar) me vendría bien… esa duda cartesiana que…

    Yo remato diciendo lo mucho que me pone (cabreado) todo ese mundo antidisney, que se empeña en negar que el contexto es un concepto clave para el estudio de cualquiera situación real… porque lo de la violación de Blancanieves, la maldad innata de las viejas con granos en la nariz (estas aún no se reivindican) o el maltrato del nativo americano en Peter Pan… y ya no sigo… me resultan fenóemnos casi más temibles que los monstruos que pueden aparecer en Stranger Things o fantasía similar…

    … y quería saber si los lodos actuales vienen de los polvos del Bruno… a quien ya hay que buscarle en Bruno B, para que Tío Google nos lo traiga a casa (y como 3º)... y pensar que el 1º de los Brunos es el santón Mars… ¡que puta sociedad! No quiero ni pensar dónde tendrán recluído al Giordano…

    Bicos renacentistas…


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    1. MV: No puedo creer que hayas leído a Bettelheim (aunque una vez, hace muchos anios vi a una chica leyéndolo en el tren allá en la península- Igual es un caso como Marvin Harris q es mucho más conocido en traducción q en el mundo anglosajón. No sé). El tipo debía ser un piezas, por lo que cuentan...

      Una característica frecuente en los cuentos de hadas es q los protas suelen ser huérfanos (hay una entrada en las simas del blog titulada algo así como "huérfanos de la literatura", q la escribí pq me llamó la atención tb cómo en muchas obras clásicas los protas lo son). Tengo una lista mucho más grande (tb huérfanos en cine y cultura popular... de los más recientes, Harry Potter por ej). El análisis q hay por ahí es q tienen q enfrentarse al mundo en solitario y de ahí salen las mejores aventuras. Si te das cuenta, nuestra prota es "huérfana" en el sentido q no habla nada o casi nada de la vida q dejó atrás: está sola en un mundo nuevo y se las está arreglando sola. Esto no fue planeado así, no creas, nada fue planeado en esto, pero si alguna vez pensé en meterlo, hacía un recuento de palabras y ya llevaba más de tres mil, y decía, hoy no, y lo publicaba.... y así, el presente lo arrastraba todo y me pregunto si esto, al final, habrá hecho a Mariona menos real, peor personaje, menos de carne y hueso. Una lectora del principio de Serial, Marisa (poco a poco han ido claudicando, cómo culparles, jaja, solo quedáis los buenos), decía, q Marisa me dijo q creía q entonces a serial "le faltaba alma" y eso me dio q pensar (impagable el feedback en vivo como el q recibo gratuitamente aquí-os he dado las gracias? ;)). No sé si le he logrado insuflar un poco de ese espíritu a medida q avanzaba, para mí es complejo juzgar esto. Mi impresión no razonada (gut feeling) es q sí, o por lo menos yo le he cogido mucho carinio a Mariona y los planetas q giran a su alrededor ... :)

      bicos románicos,

      di

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    2. Aprovecho que está la Callas de fondo, para hacer una aproximación entre el mundo de la psicología y el de la ópera… soy simple aficionado en ambos campos, pero me deleito enormemente cuando alguien me muestra que su lenguaje expresa contenidos mentales que rondan los cuentos homéricos… que te trasladan a un mundo donde no necesitas el puto metaverso, para flotar y disfrutar olímpicamente…

      Pero con el psicoanálisis me topo con molinos quijotescos, que no me resultan nada atractivos, después de un tiempo de lectura/escucha…

      En fin, que , sobre la "falta de alma” en tus escritos, puedo repetir lo ya dicho alguna vez (sin cobrar comisión alguna), que es precisamente esa materia “espiritual” que los cubre, lo que me atrae de este blog… y no diferencio entre escribir de la vida cotidiana o hacer un serial… salvo quizás cuando te entra la vena “de tía” y se nota algo adulterada la droga que te metes (aún así muy disfrutable)… en cierto modo puedo hacer una comparación con el Stephen King (o también, en frío, con alguna “negra” nórdica)... y me viene a la memoria (aparte de El resplandor, Carrie, La milla verde… siempre en “visual” lógicamente)... un torneo maravilloso entre una Bates y un Caan geniales, llamada Misery (AV como no)... hasta una fantasmal Baccall… y como no, el siempre fantasma de la opresiva escritura… ¡joder!

      Pero es que sé, que este tipo me gustaría también, si lo leo en simple texto… y lo siento por “las bromas infinitas”!!

      Bicos muy operísticos… (viscontinianos?)

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    3. Podría matizar algo del final sobre la atmosfera que se encuentra en la lectura (visual por lo menos) del Misery... es algo que respiras mientras lees y que, cuando falta, te ahogas si sigues leyendo... notas que los personajes se fueron muriendo y allí ya no te quedan interlocutores... algo muy simple (y complejo)... y tú lo conseguistes con tu Lannister, por ejemplo (o tu Banderley)

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    4. Saluttis MV, vengo llena de droga adulterada de esa q hablas después de un finde relámpago, así q no sé si tendré muccho sentido en esta respuesta (menos mal q el último Serial ya lo tenía escrito y solo me queda quitarle el 10% -como dice S. King al q citas- y darle al "publicar"-arghhh)

      Ayy no me acordaba q Lauren Bacall salía en "Misery", es cierto! Por favor, qué guapísima era esa mujer. Yo no he leído nada de KIng (aparte de "On writing") y vi la peli, pero a mí esas narraciones de alguien q tiene a otro raptado y toda la peli o libro solo va de eso no me convencen. La situación (q tristemente ocurre) spr me ha dado horror: has visto "Room"? qué espanto, ahora no la volvería a ver, o "El coleccionista"?. Horibles, auqnue por ej, me gusta mucho "El silencio de los corderos" q tiene esa situación en la peli, pero pasa mucho más.

      Bueno, me pongo a recortar... hasta maniana :)

      di

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  5. Supongo que ya estamos en maniana (que palabreja!)... solo decir que la manía del raptor por cambiar el final de la anovela, no deja de ser la obsesión de todo psicópata que s eprecie, por escribir el mismo su historia... no les gusta nada que venga un escritor tipo "especialistas del FBI", a que le digan como remata su vida... en el fondo tienen un ego creativo desaforado... es decir, lo que nos pasa a todos, pero somo más modosos en su desarrollo... y como ejemplo predilecto, yo tengo al de las 27 personalidades, una gozada con el Stevenson hipertumorizado...

    Bicos manianeros...

    Ah.. y tocaremos Room, aunque las variantes tipo Swan a mi me producen sarpullido mental...

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  6. Hola MV, como eres aùn seminuevo no conoces la historia de mi portàtil sin eñes... de ahì el maniana, a mì tampoco me gusta. Bueno, q mañana ya es hoy... siento lo de mis falsas promesas. A veces la otra vida, la de mentira, toma lo suyo.

    Lo de los sicòpatas y su ego creativo me ha recoedado lo.del.asesinato como una de las bellas artes... claro q nomtodos losnsicòpatas asesinan, algunos dirigen deptos de.personal.de empresas...se nota q estoy rn elmtelèfono? Aùn escribo peor de lo normal... lo.dejo para mañana... ;)

    Bicos vespertinos (aquì aùn es hoy)

    Di
    .

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