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05 enero 2026

Ruta escénica hacia la "Calzada del Gigante", pizza y Big Bang Theory (NI2)

25.12.25-Ruta costera hasta la "Calzada del Gigante"
Es del Día de Navidad, dicen, y debe ser verdad porque mi catarro progresa adecuadamente. Desayunamos y yo preparo bocatas para el día: jamón york + queso y tortilla de patata (llevo varias horas pelando patatas- nooo, de las ultraprocesadas!). Hoy vamos a seguir la ruta de la costa hacia el norte, llegando a la Calzada del Gigante -porno para geólogos-, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Nuestra primera parada es en el castillo de Carrickfergus, donde nos encontramos con la ruta y un mapa: hay un montón de castillos y lugares de interés.



Pues eso, este es el Carrickfergus Castle, y las fotos con peor color son las de una señora cámara réflex, que cargo en mi cuello por todos mis pecados, y las más contrastadas e interesantes, de un maldito iphone de Mini. Ya he dicho que me causa crisis existencial este tema.


Aclaración: aquí me estoy reflejando en el carrito del helado exactamente igual que el rosa, pero de acero. El iphone hubiera sacado el rosa como un magenta espectacular, lo sé...



Antes de seguir con el divague, tranquilidad: no voy a ir pasando por los puntos de la ruta de arriba- este divague será eminentemente fotográfico. La razón principal es que la cosa se dejó fluir y no iba mirando por dónde pasábamos. A la vuelta, he hecho el ejercicio de localizar en el mapa y noto con dolor que nos dejamos muchos sitios. Corolario: para hacerle justicia a esta ruta hay que pasarse varios días. 

Lo que sí recuerdo es que al salir del castillo anterior y pasar por Whitehead nos equivocamos y nos metimos por una península un rato, y luego pasamos por Larne. Este paisaje, en algún punto antes de...




...la Ballygally Beach, donde hay un 
oso polar con "el pañueliko" de Sanfermines.


Esto es Glenarm: me gustó mucho este pueblo, con sus varias iglesias, puertas coloreadas, río, puente y castillo.












Gracias, Mini, por tus fotos coloristas. Más carretera, praderas con ovejas, casitas idílicas y el Glenariff Forest.






Lo que sigue he descubierto luego que es Potaneevy Viewpoint. Solo hay un par de coches de veinteañeros probablemente del subcontinente asiático con los pelos alborotados. 










Vamos con prisa porque va a atardecer y no es cuestión de llegar a lo del gigante de noche. Me hubiera encantado hacer de Indiana Jones por el puente colgante de Carrick-a-Rede pero no teníamos tiempo de parar a verlo (y cruzarlo menos, claro, estaba cerrado). Según leo, tiene 20 metros y está a 25 metros de altura, uniendo esta parte con una pequeña isla. Lo construyeron pescadores de salmón y parece que en 2014 el original cayó en una tormenta, ahora hay uno nuevo. Me recordó a aquella vez que fuimos todos ufanos en Gozo a ver "la ventana azul", y resulta que había colapsado también en una tormenta hacía varios meses (yo, con mi manía de preguntar, hice el ridículo con un local). Hablando de Gozo y la Bahía de Dwejra, donde se habían rodado escenas de "Juego de Tronos", parece que esta zona, el condado de Antrim (el del noreste de NI) se ha usado también para localizaciones de esta serie, que no he visto. Debía ser fuerte en exteriores, porque tengo la sensación de que en varios de nuestros viajes se repite este mantra. El primero que recuerdo ahora es la maravillosa Aït Benhaddou, en Marruecos. 

Pero divago: por fin llegamos a nuestro destino, la "Calzada del Gigante" (the "Giant's Causeway"). Antes de bajar se pasa por esta iglesia de la que me enamoré, me hizo sentir en en el epicentro de la peli "Midsommar", (Ari Aster, 2019), pero en mitad de invierno y sin asesinatos rituales.





Hay un aparcamiento que debe ser horroroso en otro día que no sea el de Navidad (quien no se consuela...). No en serio: que vienen autobuses! Y justo al lado está el "centro del visitante" que no me importa que esté chapado si no fuera porque empiezo a necesitar imperiosamente hacer pipí. Eso sí, si tienes una necesidad postal, ahí tienes tu buzón. 


Hay que bajar caminando por una carreterita (no sé si cuando hay buses les bajan hasta la orilla) hasta el espectáculo geológico. Hay gente que ya sube, gente sabia porque aunque no ha anochecido, el sol ya no llega aquí. Seré breve con la geología: parece que hace unos 60 millones de años hubo una erupción y las fisuras volcánicas (chimeneas por las que sale lava individual, no el cráter) dieron lugar, al enfriarse más o menos rápidamente esta lava, a columnas de basalto. Hay unas 40,000 columnas con froma hexagonal (aunque también las hay con 4, 5, 7 y 8 lados). Las columnas más altas miden 12 metros y la lava solidificada en los acantilados tiene un grosor de hasta 24 metros. En mi guía hay fotos con placas tectónicas y su evolución, pero os lo ahorro.  










Mirad qué detalle, por si hay una emergencia allá abajo, una cabina sacada de "Stranger things". Mini y yo sufrimos de otra emergencia -todo el día sin un mal bar de carretera- y terminamos regando las milenarias columnas basálticas.



Cuando salimos está anocheciendo: el cielo está rojo y bonito, y nuestro siguiente destino es Derry, la ciudad amurallada. Sin embargo, enseguida se hace de noche, estamos cansados y en una rotonda decididmos volver a Belfast. Allí nos espera nuestra cena de Navidad, que consiste en picoteos varios y dos pizzas gourmet.  Pizza en Navidad, por muy gourmet que sean, el Niño Jesús llora, pero qué le vamos a hacer.  





El otro día alguien preguntaba en la radio cuál era tu serie "lugar seguro" donde refugiarte cuando todo va mal. Y la gente empezó a decir las suyas y yo lo tuve claro: la mía es "The Big Bang Theory". Lo admito: está envejeciendo mal (sus "sexual politics" ya son rancias) y yo tampoco he visto muchas series, pero me sigue haciendo reír. Pues bien, ¿qué serie estaban dando en uno de los cientos de canales en Belfast? Bingo! 

¿Qué más se puede pedir a un día: ruta escénica, pizza y BBT ? 

03 enero 2026

Nochebuena en Belfast (NI1)

Miércoles, 24 de Diciembre de 2025
Por un cúmulo de circunstancias en las que, por deferencia al nivel de paciencia del divagante no entraré, este año los Pedalistas no "han vuelto a casa por Navidad" (atención, El Almendro: una baja) así que, a última hora y precipitadamente, se decidió comprar unos billetes para un par de noches en algún destino del Reino Unido. Todo en pos del "reseteo", tal vez aireado, de Mini, que tiene sus "mocks" (últimos exámenes de prueba antes de The Real Thing) justo al principio de enero.

Por supuesto, hubo debate sobre el destino: Mini quería Edimburgo, el Peda, Bournemouth y la que firma, Belfast. En realidad, el Peda también quería Belfast, pero como dice Mini, "le gusta fastidiar". Mini dijo "haced conmigo lo que queráis" porque entendió que nosotros hemos estado dos veces en la capital de Escocia (por algo vivíamos en los páramos del norte al llegar a la isla), y que ella, que probablemente viva en uno de esos páramos el año que viene, podrá ir en cualquier momento. Nuestro argumento para ir a la capital de Irlanda del Norte venía de un propósito —constancia hay en este divlog— tras leer "No digas nada", el libro de Patrick Radden Keefe sobre el conflicto en Irlanda del Norte (Northern Ireland, NI a partir de ahora). Exacto: reportar desde el terreno — tal es el compromiso con los divagantes.

El día 24, cuando aún no había amanecido —estas Nochebuenas volando a horas intempestivas deberían estar prohibidas—, sonó el teléfono del Peda a las 4:30 am. Era el taxista que habíamos reservado para las 5:30 "para confirmar". No tengo palabras: ¿qué piensa la gente, que cuando coges un vuelo a semejantes horas te exfolias, desayunas gourmet, tal vez pones una lavadora o limpias la plata? Pero lo peor es que a las 5:40, el fulano no había aparecido!!! (el tío Sigmund dictamina: ese fulano nunca quiso venir a buscarnos). Afortunadamente, pasaba un Black Cab (taxi de esos de las pelis) en esos momentos y nos pudo llevar a la estación - que era, al igual que el aeropuerto de Gatwick, un auténtico hervidero, aunque los extras que en verano van con sandalias y sombreros, esta vez lucían jerseys navidenios, algunos iluminados (¿esta moda está aquí para quedarse?). En fin, que el vuelo dura una hora y no es que ls azafatos se pongan esos jerséis al despegar, es que hasta el piloto lleva el gorro de Santa:


El otro día escuché la siguiente anécdota: un rico le dijo a una persona normal: "Ay, yo no he volado nunca con ellos, pero he oído de esta compañía llamada Ryanair y parece súper divertido!". Esta no es la "Ranier", sino "la naranja" (gracias, papá por tu creatividad), pero ya se ve que son "super divertidos" -obviamente 
Scrooge se revuelve en su asiento (Bah! Humbug!).  Pero lo bueno, si breve, dos veces etc: a las 10:00 ya estamos en el aeropuerto de Belfast, del que -seamos positifas- es una gozada salir porque... no hay que pasar por el control de pasaportes! (exacto: no hemos salido del país).

Hemos alquilado un coche, así que tras pasar a recogerlo salimos hacia Belfast. Nos dan un Ibiza que no es en absoluto lo que yo recordaba como un Ibiza: un coche pequeño rojo. Este es grande (no digamos de padre, pero vamos, no un Chíncue: el Peda se negó). La imagen de abajo desde el coche ilustra cosas: 1. ovejas, que veremos bastantes y siempre gustan y 2. sol y nubes, el tiempo que hemos tenido estos tres días. Ha hecho frío, pero el que no haya llovido y el sol entre las nubes y sus infinitas posibilidades fotográficas han estado genial: seguro que ha sido cosa del Niño Jesús -aka Little Lord Yísus- que nace estos días [thank you Yísus!].



La llegada a Belfast para una persona sin nuestro bagage (o sea, que no haya vivido aquí) supondrá un shock terrible pero nosotros estamos semi-desensibilizados. A primera vista parece otra tristísima ciudad menor británica: edificios de aparcamientos (apenas trabajan el subterráneo: país tercermundista), dolorosos centros comerciales que nos recuerdan a Freshney Place en Grimsby (centro neurálgico de la gente más fea del mundo) y, justo al lado, rompiendo el patrón, un edificio grandilocuente del SXIX, evidencia de que Belfast llegó a tener 400.000 habitantes en su época de esplendor industrial y de astilleros. Todo esto desde el confort de nuestro Ibiza, porque nos metemos en uno de esos espantosos "one way system" (calles que son pequeñas autovías en medio de la ciudad de las que no puedes salir) y estamos dando vueltas un rato, empapándonos del horror descrito. 

Nota: Para desengrasar de este párrafo, esta imagen. La pongo porque no hay que perder ocasión de recordar que los trabajadores del NHS semos héroes sin capa. 


Omití que también hubo otro debate en casa sobre si estar en hotel o apartamento y, como el objetivo es que esto no pareciese unas Navidades sino un City Break, decidimos que hotel. Sin embargo, cuando nos empezamos a dar cuenta de que no iba a haber nada, pero nada, abierto estos días, tuvimos que echar para atrás y optar por apartamento, que resulta estar muy céntrico en St Anne's Square, que es una plaza peatonal llena de restaurantes y un centro cívico. Enfrente está la catedral (por eso a esta zona se le llama el "Cathedral Quarter", dah!), de la que hablaré luego. Ahora, desembarcamos y salimos a explorar.

Esta primera calle por la que nos metemos (Commercial Court) está seguro diseñada para Instagram. En el letrero pone "Solo hay siete tipos de lluvia en Belfast: lunes, martes, miércoles...", así que me siento triple afortunada por el tiempo que hemos tenido. 

Y, por qué no, comencemos "Belfast, el divague" con nuestra sección "filosofía barata": "No lluvia, no arco iris".


Luego hay todo tipo de carteles a cual más chulo...




y por supuesto memorabilia de Guinness, la santa patrona 


Todo ambientado por un perroflauta haciendo fotogénicas pompas:


Vale, ya paro con las pompas. Seguimos caminando en dirección al centro, mismas cadenas de restaurantes, ropa, Boots, JD sports, que en Londinium. Mucha gente por la calle. Y lo de abajo es el ayuntamiento, que si parece un poco grandilocuente, no lo habéis visto entero: ocupa toda una manzana enorme y es una clara representación de que en Belfast hubo mucho dinero un día. 



De repente, sin buscarlo, nos encontramos en la entrada del territorio comanche, "West Belfast" (oeste de Belfast), donde principalmente transcurre "No digas nada". Aquí es donde se dieron las batallas entre católicos y protestantes (recomiendo leer el divague sobre el libro porque también hay una introducción histórica). A esta zona se entra -si vienes del ayuntamiento- por la mítica Divis St. Te suena por los "Divis Flats" que es el punto de partida del libro, cuando secuestran a Jean McConville, una viuda madre de diez hijos y de desentraniar esa desaparición (el IRA no hacía "desaparecer" a la gente) va parte del libro. Me da mucha impresión ver la "Divis Tower" (en la imagen de abajo), pero algo no cuadra: así no recordaba la descripción. Luego caemos en que aquel edificio fue demolido, pero los alrededores, las casas bajas por donde entraban los del IRA por delante y salían por detrás, en las persecuciones policiales, siguen ahí. Aquí hay unas fotos de los 70, cuando aquello era La Guerra. 






Divis Street continúa por otra calle mítica, la católica "Falls Road". En esta hay muchos murales, hoy en día de solidaridad con Palestina, por razones obvias.


En demasiadas partes de esta zona de la ciudad encuentras placas conmemorativas, tétricos parquecitos de mármol y nombres, muchos nombres de los caídos en esa guerra. 
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También hay murales del conflicto y Annapetons hizo un tour que organizan los de los Black Cabs (los típicos taxis negros) en los que te llevan por los murales, te los explican (suerte con el acento) y solo te dicen si son protestantes o católicos al final - nosotros no pudimos hacerlo porque estos días estaban cerrados y el auto-tour lo hicimos el viernes (no se pierdan el divague, pronto en su quiosco). Hoy nos llegamos hasta el más famoso, que está en la esquina de Falls Rd con Sevastopol St, el de Bobby Sands, MP (Miembro del Parlamento) que lideró la huelga de hambre en la que dejaron de comer diez hombres -escalonados en diez semanas para crear mayor presión. Pero con presiones a la psicópata de hierroque los dejó morir, uno tras otro, tic-toc, tic-toc: DIEZ. 


La catedral católica de San Pedro se empezó a construir en 1860 en estilo gótico y fue testigo de los Troubles en primera línea. En su web hay una foto de niños jugando a su alrededor que te traslada a 1969.



Las calles de alrededor están desiertas. No hay niños jugando por las calles, ni gente yendo a comprar las últimas cosas para la cena de Nochebuena. Parece una ciudad fantasma. Se nota que las casas son muy pobres, pero aún así los residentes desembolsan bastante dinero en adornos navideños de lo más "tacky".  Se me cae el alma a los pies: estas situaciones siempre me recuerdan lo que vi en un barrio paupérrimo de Los Angeles, en el que los padres tal vez se habían empeñado para el vestido de fiesta de "los quince".


Es todo muy feo y me da muchísima pena.


Para volver al centro cruzamos por el Westlink footbridge, que es un puente enjaulado (el estado poniendo fricción a potenciales suicidios de los pobres de la zona anterior) que cruza una autopista. Una vez más, La Desolación - que en esta foto no se capta lo suficiente porque he obviado la zona de entrada donde han dejado tirados por encima viejas sillas de oficina y pequeños electrodomésticos, zapatillas viejas y cojines mojados.


Deben ser como las 4 y una vez en el centro y con un ataque de hambre, entramos en un local llamado "Blinkers" solo porque cuando hemos pasado por la mañana estaba hasta arriba de gente y no es que estuviera decorado estilo 1980, es que ha estado ahí desde los 60. Es como dar marcha atrás y meterse en Memory Lane, la comida incluida. Hablamos con otra comensal que lleva 20 años aquí pero es escocesa: se alucina de que seamos ejpanish y estemos por aquí. 



La siguiente imagen es el reloj Albert Memorial, que dicen está torcido. Nos pilla de camino hacia el río (Lagan), ya que vamos a cruzar al lado este. 



Antes nos hacemos fotos con la escultura del "Big Fish" (el pez grande que se come al chico, pero ya hemos tenido nuestra sección filosoficopolítica hoy).


El paseo es agradable y a la vez extraño porque hay esa poca gente de los "días postapocalípticos" (nuevo concepto, pero se siente así): esos días muertos en los que todo el mundo está dentro y no hay absolutamente nada abierto. Esto, en UK, es muy excepcional porque, como sabemos, el Kapital no descansa y aquí las tiendas están abiertas los domingos, y muchos festivos (que aquí se llaman bank holidays). Pero estas mini-vacaciones han sido una ocasión para estar en la calle cuando nadie más lo está, y es una experiencia.

Al final del paseo pasamos por el SS Nomadic (abajo),  de la White Star Line, la gran línea británica que también llevaba el Titanic. El Nomadic era un "tender" (barco que lleva correo, género y personas entre tierra firme y un barco más grande). 


Pasado el Nomadic llegas al museo del Titanic, que por supuesto está cerrado, pero que por fuera es bastante chulo. Algunos de sus ángulos parecen un barco, mientras que su textura es de escamas de pez.  Le rodean lagos (ahora en su mayoría vacíos) que darán bien para fotos con reflejos. Me recuerda bastante al Kursaal de Donosti (los cubos de Moneo). Lo rodeamos y es muy grande: seguro que da para pasarse un día entero ahí, si el tema Titanic es lo tuyo. 



Al lado del museo hay un hotel elegante, con una entrada de cristal, arañas de luces y gente que hace la pelota, pero me gustan más las traseras: edificio de ladrillo rojo y escaleras de incendios: ¿qué podría ir mal? Crédito: esta foto, y en general todas las buenas, son de Mini. 


Está anocheciendo en nuestro camino de vuelta al centro. Encontramos un único supermercado abierto y, sorprendentemente, hasta arriba: así que es aquí donde está todo el mundo, todos a los que ha pillado el toro.   Aquí tenemos que comprar la comida para el resto de las minivacaciones, balanceándonos en la fina línea de no pasarnos porque no nos lo podremos llevar. Por supuesto, compramos lo que a mí me parece demasiada comida: mis compas creen que es un ritual que tengo que decir siempre en estas situaciones para conjurar algún mal, pero en serio que lo pienso.  

Pasadas las 7 salimos a cenar: en nuestra plaza hay abierto un coreano, un indio y un vietnamita. Cosas más raras se han visto: cenar Pho, noodles y curry en lugar de jamón, gambas gabardina, montaditos y asado, pero así en nuestra extraña noche. El restaurante no está lleno pero casi, aunque imagino que son todos gente desnortada, o de otras culturas. En un punto, para el horror de mis compas, los tragos de Guinnes que le he robado al Peda le preguntan a la camarera si es vietnamita -quería compartir anécdotas de lugares visitados, ji-, pero por supuesto es china. ¿Alguien recuerda cuando todos aquellos chinos de los 80 llamados "Gran Muralla" se transformaron en tailandeses y japoneses? Pues eso. Mini, Gen Z, hace foto a su plato:



Salimos alrededor de las 9, cuando cierran y vamos a dar una vuelta por la catedral y... oh: ¿es esto la misa del gallo? ¿A las 21:00? ¿Será porque cenan pronto y es pereza esperar hasta medianoche?  No hace falta entrar, en la puerta tienen un cristal y por ahí se transmite lo fuerte que están orando. Un ambiente solemne y recogido; yo recuerdo cuando iba (sección "pasado oscuro") que era algo más tipo panderetas, pero quién sabe con "la vuelta de la religión" si también el objetivo es hacer todo más tradicional, severo y (si cabe) más aburrido. 


Mientras hago estas fotos mis compas están hablando con un tipo de edad indeterminada. Me acerco y le está pidiendo al Peda su teléfono "para llamar a su madre". Parece que se ha quedado sin batería. Como no parece un ciudadano respetable, le deja hacer la llamada en manos libres, no se vaya a ir corriendo con el iphone. Asistimos los tres a esa conversación, completamente vacía de contenido, la madre sin ningún interés. El Almendro: otra baja. 

Cada vez me duele más la garganta, un clásico navideño que, pese a estar pasando las Navidades menos Navidades de mi vida, tiene a bien reaparecer, no vaya yo a despistarme sobre las fechas que estamos con Pho, barcos, murales, ecos de los Troubles y saca la Guinness, María, que me voy a emborrachar.