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25 noviembre 2017

La historia del césped (seguimos con el rollo "aspiracional")

Los cazadores-recolectores de la Edad de Piedra no cultivaban césped a la entrada de su cueva, ni los griegos, ni los romanos, ni los orientales... La primera vez que a alguien se le ocurrió crear un césped a la entrada de una residencia fue en los castillos de la Edad Media en Francia en Inglaterra.  A principios de la Edad Moderna, esto se puso "de moda" entre los nobles, y pasó a ser símbolo precisamente de "nobleza" y exclusividad. 


El césped exige muchos cuidados y no da nada. Los campesinos pobres no tenían tiempo que perder en cuidar algo que era simplemente un símbolo de estatus. Con la Revolución Industrial, se aumentó la clase media, y más adelante ya con la invención de riego por aspersión, cortadoras de césped etc, la cosa se democratizó. 

En América, el trocito verde frente a tu casa pasó de ser el lujo de los ricos a una necesidad de la clase media. Tras la misa dominical, todos se van a cortar su césped, otro rito de suburbia. El césped es el tercer cultivo de los EE.UU., por detrás del maíz y el trigo. La industria que mueve es impresionante. 

En los dos últimos siglos, el deporte ha pasado también a jugarse sobre césped (a menos que vivas en una favela). Y mejor no entremos en el golf-recomiendo encarecidamente el podcast de Malcom Gladwell "A good walk spoiled". Solo diré que comienza con "Odio el golf. Y espero que tras este podcast, lo odies tú también". 

No hay duda que el césped se ha asociado con poder político, estatus social y riqueza económica.

Por esto, el caso es que el césped se ha expandido por todo el globo, no importa que el clima y las condiciones no lo propicien. Ahora va a conquistar el mundo musulmán: parece ser que un museo de Quatar tiene 100,000 m2 de césped-en lo que era pleno desierto (imagínese la cantidad de agua y esfuerzo que cuesta mantener esto). En los barrios de Dubai, las familias se enorgullecen de su praderita-su tamanio y calidad directamente proporcional, como en todo el mundo, al poder económico de quien vive en la casa que decora.

Conociendo esta historia, aún dan ganas de montarse un pequenio prado?  Alguien se planteará, aunque solo sea un momento, sacudirse el estereotipo que comenzó como un capricho de reyes europeos, como una manera de ostentar su poder? Es el césped, al fin y al cabo un "porque yo lo valgo"?

Esta historia la cuenta YN Harari en "Homo Deus", y me ha parecido que hay que transcribirla aquí, tras el divague del reloj "del que nunca eres totalmente duenio". 

"Nunca posees del todo tu césped. Lo tienes ahí hasta que los que te lo cortan despierten, se unan, y se te acabe el chollo". 

Que lleva ya durando demasiados siglos. 

16 comentarios:

marisa dijo...

El cesped es a la jardinería lo que los relojes PP a la cuestión sencilla de saber la hora: la apariencia. Ahora con el cambio de hábitos a raiz de la sequía, el cambio climático, incluso por cuestiones estéticas, la jardinería aprovecha para cubrir el suelo alrededor de flores y otras ornamentales con piedras, corteza, paja. Mucho menos riego,otra estética. Sin embargo, para mucha gente lo consustancial a un jardín sigue siendo el verde del cesped. Da igual que sea propio que municipal. Agua a mansalva para mantener el verde, porque si algo da sensación de abandono es un jardín amarillo.
La locura de plantar hierba en el desierto y esperar tener agua suficiente para su riego es una más de las barbaridades de nuestro tiempo con el entorno. Si, porque ellos lo valen, sin duda. No veo otra explicación.

Luxindex dijo...

Versión corta

1. Harari: ¡tirití!

2. El césped cultivado ha existido de siempre.

3. Mantener esas alfombras verdes es más sostenible que si fuesen jardines artificiales.

4. Otra cosa es que, por lo que sea, estemos en contra de cualquier jardín cultivado y con préstamos botánicos: que prefiramos siempre las especies endémicas y el estado asilvestrado.

Luxindex dijo...

Versión larga

Di, durante la escritura de ese libro, ¿no se fumaría Harari toda la mucha hierba de la que nos habla?

¿Dice que el césped no se usó en jardinería por primera vez hasta la Alta Edad Media en los castillos de la aristocracia francesa e inglesa; que no se extendió su uso hasta la Edad Moderna; que el césped es inútil y de ahí su valor suntuario?

El césped o grama cultivado viene desde el jardín del Edén (para los creyentes) o desde siempre (para los incrédulos).
Hay evidencias de él en pinturas de tumbas egipcias de hace más de 3 500 años. ¡¿Y que en Persia no?! Pues menudo disgusto se va a llevar Darío el Grande, o Nabucodonosor II con sus jardines colgantes... Y la Grecia clásica también tenía jardines (la mayoría, por cierto, privados). Y en la Roma que nunca volvió a ser, claro que también... Y, así, hasta nuestros días. Y siempre con césped de fondo.

Esto podría haberlo sabido Harari si, antes de aventurarse a hipótesis bienintencionadas contra el despilfarro de agua y tiempo, hubiese consultado a algún paleoetnobotánico. Éste, con las botas llenas de barro pero la cabeza libre de especulaciones, le hubiese explicado que entre el expurgo que a diario se realiza en miles de yacimientos arqueológicos de este mundo buscando frutos, semillas, fibras, hojas, flores y las huellas de éstos en las arcillas de construcción que revelen nuestro pasado, la presencia de césped está en todas las partes y tiempos.

Sin ir más lejos (apenas algo más de 100 millas desde nos escribes), Di, la Universidad de Cambridge publicó hace un año y pico los resultados de la campaña arqueológica en el yacimiento inglés de Must Farm (Edad de Bronce, hablamos de hace 3 000 años). Pues bien, en la construcción de aquellos chozos, «los techos cónicos que los coronaban estaban construidos con largas vigas de madera cubiertas de césped, arcilla y paja».

¿El césped inútil? ¿Conoce Harari pasto más tenaz y con usos más variados aparte de los constructivos e incluyendo los medicinales? Harari, Harari… ¡Qué buen editor tienes, so ladrón de moda!

Alguien podría decir que claro que la grama existe desde siempre, que a lo que se refiere Harari es al uso extenso y exclusivo de la misma.

Pero el único cambio que ha habido respecto al uso masivo de la grama en nuestros días ha sido la intención de mejora para que su corte, riego y aporte de fertilizantes, abonos y pesticidas sea más de tarde en tarde o menor que en tiempos pasados. Es decir, mantenerlo escrupulosamente libre de malas hierbas, parásitos e igualado de siega; es decir también: nada que ver con las alfombras vegetales anteriores, más asilvestradas, menos sofisticadas (las malas hierbas —ortigas, verdolaga, tréboles, dientes de león…— no se consideraban así, malezas, sino bellas por naturales).

El coste de mantenimiento del césped único, obviamente, dependerá de la variedad del mismo, del tipo de suelo y clima. Pero, sea como fuere, siempre será mucho más barato que mantenerlo, como antes, junto a árboles y flores en arriates, setos, bosquetes, emparrados... Y no hablemos de los jardines deprimidos islámicos y mudéjares… ¡Claro que éstos también tenían césped necesitado de mantenimiento! Césped, flores y algunos frutales, por su aroma y por si les daba a sus dueños el capricho, desde los andenes, de tomar y comer algo rico y fresco sobre la marcha. Pero no por su rendimiento: ¡para eso estaba la huerta siempre próxima!

Luxindex dijo...

El lujo ha existido desde siempre y nunca reparó en rendimientos ni remordimientos. Otra cosa (con la que estoy de acuerdo) es que el lujo en sí sea extravagante, no divagante; que la proliferación de campos golf en climas secos sea perniciosa (por mucho que se hayan mejorado los nuevos campos —consumen un 70% menos de agua que los campos llamémosles “convencionales”—) gracias a la optimización de los drenajes, uso espumas ecológicas hidrófilas, etcétera.

En suma, que esas “limpias praderas” delante de Palacio que tanto nos llaman hoy la atención por su artificialidad eran y son, en realidad, la evidencia de un quiero y ya cada vez menos puedo, pues eran y son más baratas de mantener que si la misma extensión la ocupase un jardín artificial complejo o variado.

No eran, pues, ostentación, sino el fracaso de algunos privilegiados que, siglos después, aún esperamos muchos que vaya a más. Y a más.

Harari, Harari, tirirí, tirirí, grrr, discúlpame, pero es que me has dado en otra de mis, a mi pesar, pasiones poco cultivadas: los jardines y talll…

Y para terminar, me gustaría saber qué grupo humano pertenecéis: ¿preferís el jazmín o la dama (o galán) de noche?

Luxindex dijo...

Ah, yo, siempre el jazmín.

C. S. dijo...

¡Pues yo me había creído lo de que el césped mal, a menos que vivieras en la Vega del Pas o en la Sierra de Grazalema! ¡Eres la Lux que ilumina mi ignorancia jardineril! (¿os he contado alguna vez que soy la Atila de las plantas? Me empeño y me empeño y al final se me acaban muriendo todas. ¡Qué rabia! ¡Con lo que me gustan!).
Y sobre el jazmín o el dondiego...yo también, Lux. De jazmín total. (Y de lilas)

NáN dijo...

No hagas ni caso de Lux. El césped puede beberse toda el agua no salada del mundo y quedarse tan pancho. Las praderas de verdad están formadas por hierba (no me preguntéis nombres que no es lo mío), que son verdes y cuando falta agua se apochan y marronean.

Si no tienes cuadras de hermosos caballos para darte un paseíto en uno de ellos antes del lunch, tener césped es hacer el ridículo.

Ah, si dando un paseo por Londres te encuentras con Malcolm, dale un fuerte apretón de manos de mi parte. Es un deporte de ricos envejecidos que consume una barbaridad de aguas y de recursos estéticos naturales.

Hace muchíiiiiisimos años tenía tanta mano para las plantas que me florecían y daban frutos las de plástico.*

*Fíjate que no me fiaría mucho de la veracidad de la última frase.

Di Vagando dijo...

He de admitir q esto es un blog, no un periódico... así q no chequeo mis fuentes-luego a veces, puedo poner datos equivocados. Y agradezco q los divagantes lo aclaréis. Pero a mí la historia del césped me parecía perfectamente verosímil, aunque aceptaré lo q cuenta LUX, pese a parecerme extranio q de siempre ha existido el césped como hoy lo encontramos... a ver, en el Tirol existe el césped naturalmente, pero me chirría en las tumbas egipcias, o en los jardines colgantes... pero bueno, he de admitir q no me he parado a observar hast ahora este tema en arte. Tampoco creo q, como tercer cultivo de los EEUU sea productivo, lo siento. El esfuerzo y el agua usado podría dar mucho más resultado con otro cultivo.

A mí me gusta el césped, es bonito... pero también me gusta lo q die MARISA, algo adaptado al ambiente, como un jardín de rocas japonés, o me parece preciosa una imagen desértica. La uniformidad de los jekes árabes con césped, me chirría.

NaN, saludaré a Malcolm (has escuchado el podcast del golf? a mí me encantó) de tu parte. CESI, depende qué plantas tengas! A mí me encantan los helechos y nunca me han vivido... pero en vetusta (imaginate! vetusta!) mi familia tienen unos espectaculares... no entiendo nada.

LUX, estoy preparando el divague del libro de Harari... tendrás que taparte la nariz, contener la respiración... esas cosas... pero intentaré q no esté muchos días... :)

muxus y comienza la semana!

di

Luxindex dijo...

Hazle todo el caso a NáN. porque habiendo ecologistas, ¡¿quién necesita ecólogos?

Y quién dice ecólogos dice ambientalistas, ingenieros agrónomos, o jardineros, o arquitectos paisajistas?!

Nada, nada, lo dicho: Césped = malo.

Luxindex dijo...

Ojo, ojo, C. S.: el dondiego (Mirabilis jalapa) no es el galán de noche (Cestrum nocturnum).

Confirmándolo he pasado un rato tan estupendo que quiero compartirlo contigo, pues sé que también disfrutas mucho con las palabras. Me refiero a los sinónimos o nombres vernáculos que una y otra especie tienen aquí y allá. Mira qué maravilla:

Mirabilis jalapa: «Arrebolera, bella de noche, buenas noches, buenas tardes, clavellina, diego, diego de noche, dompedro, dompedros, dondiego, don diego de noche, dondiego de noche, don diegos de noche, don juan de noche, donjuán de noche, don pedro, don Pedro, don pedro de llamas, don pedro desmayado, don pedro enamorado, don pedro pintado, don pedro remendado, don Pedros, don pedro salpicado, falsa jalapa, flor de Panamá, galán de noche, hierba triste, jalapa, jalapa falsa, jazmines de Méjico, jazmines de México, juan de noche, maravilla, maravilla de Indias, maravilla del Perú, maravilla de noche, maravillas de Indias, maravillas de noche, noches, pedros, pepicos, pericón, pericones, pericos, periquitos, sampedros, san pedros, suspiros, trompetilla».

«Buenas tardes», «don pedro pintado, o remendado», «suspiros»… ¡Qué maravilla, qué evocaciones!

Cestrum nocturnum: Huele de noche, hedeondilla, hedioncilla, hediondilla, hierba del zorrillo, minoche, orcajuda negro, palo huele de noche, jazmín de noche, cestro, galán de noche, dama de noche.

Hum, no quisiera influir en la (frustrada) votación jazmín/Dama o galán de noche, pero que a este último se le conozca también como hediondilla o hierba del zorrillo (esto es: mefítico, puaj) nos pone las cosas a los pro-jazmín que ni pintadas.

No nos confiemos, C. S., de acuerdo, pero de momento: Jazmín 2 – Dama o galán de noche 0. ¡¡Oe-oe-oe-oe…Oeee-oeee!! Ups, perdón.

Luxindex dijo...

Disculpa, Di, que no me haya explicado bien.

Efectivamente, como dices, no es que el césped haya existido siempre «como hoy lo encontramos». Por eso comenté (aunque, ya digo, siento no haber sido suficientemente claro) que el césped actual no tiene «nada que ver con las alfombras vegetales anteriores, más asilvestradas, menos sofisticadas (las malas hierbas —ortigas, verdolaga, tréboles, dientes de león…— no se consideraban así, malezas, sino bellas por naturales)».

Y, para intentar explicarme mejor, añado ahora que con el césped te encontrabas tréboles, fresas, lirios, borrajas, hierbas doncella, aguileñas, muguetes, sabucos, azucenas, claveles, llantenes, cardos, violetas, guisantes, granados, vides, lúpulos…

Y todo eso, por asilvestrado que estuviese o gustase, había que regarlo cuando tocaba. O te quedabas sin jardín, claro. Bueno, o, en la Gracia de Pericles, o siendo Abderramán III, apostatabas, te hacías budista y reconvertías lo marchito en un insólito jardín zen con su, apenas, toquecito de musgo, y todo muy minimalista como la moral cultural actual obliga.

No sé, igual debo lamentar que eso fuera así, que los antiguos no fueran modernos.

E insisto: cuando de los jardines palaciegos desapareció todo menos el césped de fondo es que las cosas no les iba muy bien. Que hicieron de la necesidad virtud, posss vale; que a los ojos de algunos de hoy (los legos en jardinería) esas praderas acojonan, poss vale también. Pero ya hubieran querido ellos no tener que despojar sus jardines para abaratar su cuido.

(Si se me pide y se me concede tiempo, mostraría mosaicos, relieves y tapices donde se puede comprobar lo anterior. Y sí, ya lo dije también: «La proliferación de campos golf en climas secos es perniciosa»).

marisa dijo...

Además de esto LUx, la consideración del cesped verde como belleza no es una cosa histórica. Dejar que plantas silvestres estén permanentemente verdes es lo que supone un gasto hídrico exagerado. Permitir que amarilleen es simplemente dejar que la naturaleza y sus recursos de agua sigan su curso. Los jardines no siempre han sido como los conocemos y el recurso de la pradera verde como jardín es bastabnte reciente y su origen está en Inglaterra hace un par de siglos. País que evidentemente no es Babilonia en cuanto a su necesidad de riego. Jardín y verde-pradera no han ido siempre unidos.
Cada una visitamos lo que nos gusta en vacaciones, y yo, que viajo siempre con una jardinera, visito jardines y asisto interesada a sus charlas sobre el tema para espanto de sus hijas y las mías que no han ido de vacaciones para estos menesteres. Pero algo aprendemos.

C. S. dijo...

Se te pide expresamente. ¡Quiero ver esos mosaicos y tapices! (Lo de los relieves... pues igual el verde no se nota tanto ¿no?)

C. S. dijo...

¡Es verdad! ¡Era galán y no Dondiego! es que llamarse Dondiego de noche me parece tan de galán que me equivoqué...

NáN dijo...

Eso es, Lux. Malo, malo y malo... allí donde requiera riego, porque en GranBrexitania hasta hace muy porquito no ha sido necesario regarlo.

¡Por fin alguien que diferencia ecologista de ecólogo.

Di Vagando dijo...

Darlings tod@s, yo vivo enfrente de un "prado" de esos naturales... es césped pero en absoluto "perfecto", tb tiene tréboles y pajitas (disculpad is tecnicismos). No se riega, luego en los veranos aquellos de "calor" se pone amarillo. Igual es lo q diferencia "common" (terreno comun) de "parque", aqui el common era eso: donde la gente sacaba sus ovejas etc. Hoy son parques, pero sin las florituras, más salvajes... simplemente common ground. A mí me encanta...

Bueno, fascinante tema del q sabía bien poco, pero madre mía vosotr@s! viajeras con jardineras, expertos en tapices, ecólogos, asesinos de plantas... i love u all

di