an

17 mayo 2021

"Women in love" ("Mujeres enamoradas") de DH Lawrence: más libros prohibidos

 El título de esta novela de 1920 de DH Lawrence, "Women in love" ("Mujeres enamoradas") puede llamar a engaño: el amor solo se atisba de refilón - si nos centramos en emociones, de lo que de verdad va es de ansiedad- y los hombres son casi más centrales. Una novela con la que tengo yo una historia (nota: sugiero que el divagante que quiera leer estrictamente de la novela que se salte cuatro párrafos-ahí donde hay una amable foto floral. "Mi historia" solo puede ser tal vez de interés para esos que a veces dejan libros -conozco a gente que no, Fashion por ejemplo y ahora me está odiando por una recomendación- y que, con alevosía, han vuelto alguna vez al lugar del crimen, que es lo que aquí pasó. Pero puedo explicarlo todo). 

Yo leí "El amante de Lady Chatterley" a mitad de mi treintena. Me dejó en shock. Todo: cómo estaba escrito, la historia que contaba, el lugar al que me llevó, los dos personajes principales.  No había blog en aquella época, pero miro para atrás y me he encontrado un divague que lo acabo de releer y me recuerda la pasión de esa lectura, "Fuck, ha dicho fuck!" (supongo que lo sacaría de mis notas en word, preblog) y otro transcribiendo la famosa escena de sexo bajo la lluvia: "De cómo el sexo bajo la lluvia se introdujo en el imaginario colectivo" .

Un tiempo después me metí con mi segundo DH Lawrence, "Women in love". Recuerdo perfectamente la época: estaba embarazada. Durante mi embarazo dejé tres libros seguidos: "Tess of the d'Urbervilles" de Thomas Harding, "The golden notebook" de Doris Lessing y, sí, "Women in love". Tengo una imagen de mí misma en la primera fila de la planta de arriba de un autobus de dos pisos,  con el libro abierto en mi regazo, mirando por la ventana al infinito, ajena a todo incluido el zumbido de las calle principal de Brixton. En aquella época lo atribuían a la tormenta hormonal que supone ese estado, y a la disminución del tamaño del cerebro, lo que afecta a la concentración: ni idea, el caso es que terminé otros libros, pero no esos tres. 

La razón por la que volví a este fue la lectura de "Jeff in Venice, love in Varanasi" (Geoff Dyer) hace un par de meses. El personaje principal coge esta novela de un hotel de Benarés (eso sí, luego la deja) y pensé, todavía en estado de excitación tras leer a Dyer (que ha estudiado a Lawrence y uno de sus libros de hecho va de querer escribir un algo sobre él), por qué no?  Y me fui al montón de libros que tengo apilados en un par de ángulos de la casa (esperando "a que pase todo esto" para que alguien, sea uno del gremio, sea mi cuñado o mi padre me instale una estantería) y voilá! Ahí estaba paciente, esperándome, casi 14 años después. 

En mi primera lectura llegué hasta la página 221. Esto debería dar que pensar, no es un libro que lees 30 páginas y que ya ves que no es lo tuyo, que la voz del autor no te llega, que no te toca lo que cuenta, y abandonas. A esto se le ha dado una oportunidad seria. Aún así, el 2 de Enero de 2008 digo basta, no voy a llegar hasta la 542 (sería lo de "año nuevo-vida nueva?). Hoy la lectura de estas primeras 221 páginas ha sido dolorosa: en aquella época subrayaba y anotaba en rojo (ahora meto entre dos pequeños paréntesis en lápiz  la  frase que quiero capturar) y me ha resultado muy molesto. Las últimas 300 ya era mi bosque que desbrozar, no había caminitos: mucho mejor. 

~~~ Aquí empiezo a intentar hablar del libro*~~~


*Hay que quererme: ya pronto os haré infografías y mindmaps para facilitar la lectura. Pero si algún incauto ha caído, no me echéis la bronca por el cerebro de la embarazada, referencias oscuras y técnicas de anotación, que esto es un blog persona, un fkn diario. Ahora comienza el pongamos artículo de revista del departamento de lengua del instituto.  Venga, va.



No es porque yo también viviera una época en la zona, es que es imprescindible comenzar con un poco de contexto: DH Lawrence nació en las Midlands, la zona minera donde se desarrolla la acción de "Women in love". Era hijo de una maestra que le animó siempre con sus aspiraciones intelectuales, y de un minero casi analfabeto con problemas de alcohol con el que no se entendía. Sus orígenes de clase trabajadora y la relación complicada de sus padres le dieron material para su escritura (y a quién no, ?no se escribe desde la vida vivida u observada?). Lawrence nunca sintió que pertenecía a esa comunidad minera: ni era atlético ni compartía nadie sus intereses artísticos. Esto enlaza con uno de los personajes de la novela, Rupert Birkin, que es el que los críticos han identificado como algo parecido a su alter ego. Birkin es el intelectural, el atormentado: "El era extraño. Incluso cuando iba a los lugares públicos, iluminados, era un ser oscuro, mágico (...) su ser nunca iba ser revelado, terrible en su potencia, místico y real". Birkin rechaza la tradición, busca un mundo nuevo, es profundamente nihilista y siente tanto ansiedad como odio. Gran parte de las reflexiones de la novela ( y esta es una novela de conceptos) vienen de Birkin.

El mejor amigo de Birkin es Gerald Crich, el hijo del "magnate industrial" de la zona. Crich representa el macho alfa, fuerte, guapo y destinado a seguir con las minas de su padre. Esta familia representa la transición del mundo fundamentalmente agrario a un mundo industrial. Pero el padre era uno de esos ricos que, tal vez por contar con un mínimo de conciencia, o por estar aún influido por la religión, cuidaba de sus mineros: si aparecía uno girando la gorra entre las manos diciendo que la ninia pequeña estaba enferma y no podían pagar al médico, se encargaba. Todo esto se acaba cuando Gerald le sustituye, un mundo está dando paso a otro: Gerald comienza a llevar la mina como si fuera un reloj suizo, un montón de piezas que han de funcionar y si no, se prescinde de ellas. El detalle de que estas piezas son de carne y hueso no le importa un pepino: no es su problema, su padre era un sentimental. Lawrence presenta estos datos sin pasión: aunque lo suyo en las novelas era filosofar de lo divino y lo humano, en política no era beligerante y de hecho Bertrand Russell no tuvo palabras amables para él en ese aspecto.

Temas que le interesan más a Lawrence son las relaciones y en concreto, la de Crich y Birkin es un buen ejemplo de su exploración del asunto homoerótico entre los dos tíos. Se especula si el mismo Lawrence tuvo una relación homosexual breve (pero estaba muy comprometido con su mujer, una alemana que había dejado a su marido -un antiguo profesor de literatura de Lawrence-e hijos para estar con él). Una de las razones por las que sus libros eran tachados de pornográficos fue por introducir sugerencias de este tipo de relaciones, un adelantado de la época. El capítulo titulado "Gladiatorial" ("te gustan las películas de gladiadores?") es la máxima expresión de ese amor contenido que los amigos se profesan: se quedan solos una tarde-noche y uno le reta al otro a una lucha de jiu-jitsu, "let us strip and do it properly" dicen. La relación es asimétrica: para Crich es deseo sexual, para Birkin deseo intelectual, poder medirse con un igual para esas conversaciones en las que nos da la chapa (pero quién soy yo para decir que un personaje de ficción da la chapa de un tema, lector@s de Serial saben de lo que hablo).

Se podría pensar que el deseo intelectual de Birkin con otro hombre justifican las críticas que se le hacen a Lawrence de misógino. Pero el caso es que las mujeres de esta novela son todo menos pobres contrincantes intelectuales. Ursula es una maestra de escuela con la que Birkin comienza, hacia mitad de la novela, una relación. Las cientos de páginas anteriores hemos conocido a Ursula como una mujer independiente a la que no le interesa el matrimonio. De hecho, hay muchas conversaciones con el intelectual Birkin sobre el tema. Lo mismo le ocurre a su hermana Gudrun, que acaba de volver de Londres donde se ha formado como artista, y se ha movido en círculos bohemios. Estas hermanas, hijas de un profesor de artes manuales del colegio, tienen que trabajar para vivir: ya no son las mujeres de las que escribía Austen, en las salitas tomando el té, maquinando cómo hacerse con un marido, pero llamándolo amor. Ambas hermanas son también las protagonistas de otra novela anterior del autor, "The rainbow" ("El arco iris"), en la que incluso Ursula tiene una relación homosexual y que fue también censurada, y mucho más que "Women in love", que fue interceptada en 1922 por la "Sociedad por la Supresión del Vicio": todos los libros fueron destruidos. Ah, la quema de libros, los libros prohibidos: de qué terror venimos. Gudrun termina en una relación con Gerald Crich y ambas parejas, todo menos convencionales, le sirven a Lawrence para hablar de los temas que le preocupan personalmente y como buen modernista.

Porque la novela es puramente modernista (ya me referí a este movimiento cultural de las primeras tres décadas del SXX en el divague de "La habitación de Jacob" de Virginia Woolf). Para el modernismo Europa necesitaba reinventarse tras procesos que habían cambiado su panorama vital, desde la pérdida de poder de la Iglesia y de la oligarquía dueña de la tierra, sustituídos por la industralización (como he dicho, representada por Crich). Por no hablar de lo que se estaba cociendo a nivel internacional con imperialismos y nacionalismos, que todos sabemos cómo terminaron (no que esto importe a los papanatas nacionalistas de 2021). La situación de las mujeres también estaba cambiando con respecto a los corsés victorianos-ya he citado a Woolf, pero estamos en plena época de las sufragistas:  Ursula y Gudrun se entienden en ese contexto. 

La novela, que parte de un planteamiento realista está absolutamente plagada de simbolismos. Por supuesto, también por esa época estaban todos influidos por nuestro *admirado* Sigmund y son todo caballos salvajes a los que hay que domar,  el hielo eterno de las cumbres, apedrear a la luna, por no hablar de cuántas veces menciona la palabra "inconsciente", que sí que hace saltar a mis caballos, á la Frau BlucherNo sé si he comentado en otros divagues que hace años mi discurso era, "vale, Freud ha hecho mucho por la literatura pero mucho daño a la psiquiatría". Ahora mantengo lo segundo pero no lo primero: simbologías baratas, las hemos visto ya todas. 

Escena que dañó a una generación
Por terminar en subidón, voy a incluir un párrafo no precisamente simbólico, en el que queda claro que los personajes están teniendo sexo ("held her perfectly suspended!"-arss). Digo "queda claro" porque en otras ocasiones estaba la duda de si el tema era metafórico-simbólico, potencia o acto (esto mismo me ocurrió con "Jacob's room", que luego en el prólogo dijeron que eso era un vergel sexual y yo in albis). Siguiendo el divague titulado  "De cómo el sexo bajo la lluvia se introdujo en el imaginario colectivo",  esta escena sería algo así como "De cómo en nueve semanas y media no inventaron nada". Yo la única escena que recuerdo de esa peliculita es cuando los protagonistas follan en un callejón si premeditación pero con nocturnidad en el que claro que llueve. Esa escena ha podido, como la de la lluvia de Lady Chatterley, haber hecho mucho daño entre los espectadores, pero por lo menos, ahora que tengan la tranquilidad de que la influencia no ha venido de una mala peli de Hollywood, sino del mismo Lawrence, el maestro del porno modernista. Enjoy...


They resumed their strange walk. They were such strangers—and yet they were so frightfully, unthinkably near. It was like a madness. Yet it was what she wanted, it was what she wanted. They had descended the hill, and now they were coming to the square arch where the road passed under the colliery railway. The arch, Gudrun knew, had walls of squared stone, mossy on one side with water that trickled down, dry on the other side. She had stood under it to hear the train rumble thundering over the logs overhead. And she knew that under this dark and lonely bridge the young colliers stood in the darkness with their sweethearts, in rainy weather. And so she wanted to stand under the bridge with HER sweetheart, and be kissed under the bridge in the invisible darkness. Her steps dragged as she drew near.

So, under the bridge, they came to a standstill, and he lifted her upon his breast. His body vibrated taut and powerful as he closed upon her and crushed her, breathless and dazed and destroyed, crushed her upon his breast. Ah, it was terrible, and perfect. Under this bridge, the colliers pressed their lovers to their breast. And now, under the bridge, the master of them all pressed her to himself? And how much more powerful and terrible was his embrace than theirs, how much more concentrated and supreme his love was, than theirs in the same sort! She felt she would swoon, die, under the vibrating, inhuman tension of his arms and his body—she would pass away. Then the unthinkable high vibration slackened and became more undulating. He slackened and drew her with him to stand with his back to the wall.

She was almost unconscious. So the colliers' lovers would stand with their backs to the walls, holding their sweethearts and kissing them as she was being kissed. Ah, but would their kisses be fine and powerful as the kisses of the firm-mouthed master? Even the keen, short-cut moustache—the colliers would not have that.

And the colliers' sweethearts would, like herself, hang their heads back limp over their shoulder, and look out from the dark archway, at the close patch of yellow lights on the unseen hill in the distance, or at the vague form of trees, and at the buildings of the colliery wood-yard, in the other direction.

His arms were fast around her, he seemed to be gathering her into himself, her warmth, her softness, her adorable weight, drinking in the suffusion of her physical being, avidly. He lifted her, and seemed to pour her into himself, like wine into a cup.

'This is worth everything,' he said, in a strange, penetrating voice.

So she relaxed, and seemed to melt, to flow into him, as if she were some infinitely warm and precious suffusion filling into his veins, like an intoxicant. Her arms were round his neck, he kissed her and held her perfectly suspended, she was all slack and flowing into him, and he was the firm, strong cup that receives the wine of her life. So she lay cast upon him, stranded, lifted up against him, melting and melting under his kisses, melting into his limbs and bones, as if he were soft iron becoming surcharged with her electric life.

Till she seemed to swoon, gradually her mind went, and she passed away, everything in her was melted down and fluid, and she lay still, become contained by him, sleeping in him as lightning sleeps in a pure, soft stone. So she was passed away and gone in him, and he was perfected. 

15 comentarios:

molinos dijo...

Toda mi contribución a este divague va a ser esta, no me puedo creer que Aterriza como puedas tenga que ver con D.H. Lawrence.

Di Vagando dijo...

LOL.. shí shí... (te imaginas esa frase en un peli de hoy?)

:)... y pq no has llegado al final ("9 semanas y media"!!!!) y no hemos leído las sombras de Grey: No hay nada nuevo bajo el sol.

Love

di

molinos dijo...

Me rompes el corazón. ¡CLARO QUE HE LLEGADO AL FINAL!! Pero soy más de Aterriza como puedas que de 9 semanas y media...

Di Vagando dijo...

jajaja... lo entendería perfectamente, era más una autoflagelación... q tú no te acordarás, pero once upon a time ganaste el concurso de adivinar a qué libro pertenecía lo del follaje bajo lluvia ... :)

andandos dijo...

Muchas gracias, me parece muy bien escrito. Creo que no conozco nada o casi nada de la literatura inglesa de esos años, así que te agradezco esta entrada y otras similares de esa época.

Un abrazo

Di Vagando dijo...

Gracias a ti ANDANDOS. Mira, me has dado q pensar y he buscado listados de escritores modernistas en castellano y en inglés y yo sí q he leído poco de la época en mi lengua materna! Principalmente poetas (quién fuera hipsílida que dejó la crisálida?!!): en el cole nos hacían memorizar mucha poesía (y no sólo sonatinas de princesas tristes con tules sino material hard core para ninias de 12 anios tipo la elegía a Ramón Sijé, yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra q ocupas y estercolas), nunca les estaré los suficientemente agradecida a las Madres (has visto "Las ninias"? ahí)-aún me acuerdo de muchas. Pero narrativa he leído muy poca- siempre digo q mis lagunas son tamanio Baikal.

Ah y la estudiante de música (he visto amagos de partituras en su mesa) dice q de momento no necesita preguntarte nada, q cree q lo ha entendido.. :) Pero q gracias...

hugs

di

Elena Rius dijo...

Sé que leí la mayor parte de las novelas de D.H. en mi adolescencia-juventud, sin duda más espoleada por lo que decían de su contenido escandaloso (que nunca me pareció para tanto) que por su faceta modernista (que lo más probable es que me pasase desapercibida). Ahora, francamente, lo he olvidado casi todo, creo que en mi recuerdo sólo queda alguna escena del Amante de lady Chatterley y ni eso de Women in Love. En cambio, recuerdo sorprendentemente bien Sons and Lovers, que por aquel entonces fue la que más me gustó de sus obras. Es evidente mi debilidad por las "coming-of-age novels", porque de Joyce también lo que más me gusta es el Retrato del artista adolescente. Bueno, en reñida disputa con Dublineses, que no es coming-of-age, pero son unos relatos tan bien escritos que es imposible no rendirse ante ellos.

Elena Rius dijo...

En otro orden de cosas más frívolo, que no todo va a ser sesudo debate literario: por supuesto, había olvidado por completo la escena de follaje bajo la lluvia. Me ha gustado saber que la idea ha sido aprovechada por los guionistas de Hollywood, siempre al quite. Por cierto, la escena de sexo de Lawrence que has tenido la bondad de brindarnos no tiene desperdicio, ahora sé por qué me apresuré a olvidarla. Por aquel entonces no existía el "Bad Sex Award" (ese premio a la peor escena de sexo, la que da más vergüenza ajena), pero para mí que se lo hubiese llevado de calle.

Di Vagando dijo...

Morning ELENA, cuántas cosas! :)

Lo del escándalo ahora nos choca claro; yo a veces me pregunto si me he perdido algo por el idioma, como en Jacob's room, o q estos críticos literarios sacan conclusiones de simbolismos esotéricos: está claro q hay varios niveles de lectura.

No he leído "Sons and lovers", pero lo haré (comparto debilidad por los coming-of-age) y leí "El retrato" en castellano en segundo de BUP pq me lo recomendó un chico al q yo parasitaba en lo cultural (él hacía primero de filosofía y letras) y las monjas dijeron q no era recomendable (la atracción de "los libros prohibidos", ja ja)... ahora pienso q tal vez no me enteraría de mucho pero sí q recuerdo estar muy en sintonía con él sobre todo por el rollo represor católico. "Ulises" lo leí tb en castellano (antes de venir a UK), lo tengo ahí en la estantería en inglés esperando, más ahora q estoy terminando un librito q igual te suena ("The way to write" de Fairfax & Moat)-no sé si será conocido en SP pq acabo de mirar y no está traducido creo.

Bueno, pues acabo de leer un capítulo sobre "el sonido de la literatura" y cada vez me confirma más la idea de q no merece la pena leer traducciones: pone párrafos de Dickens y Melville y nos reta con "ahora intenta demostrarme q el ritmo es cosa solo de poesía". Total. Bueno, luego escribiré algo sobre este ensayo pq está removiendo cosas tipo "nunca tendré la paciencia para escribir bien" pero a su vez me encanta cosas q dice como "si quieres escribir, escribe" (en el sentido de todos los días, en tu espacio.. como un entrenamiento, vaya).

Sobre escribir sobre sexo, a mí personalmente me parece complejísimo. En esta escena, por ej, me pregunto si el sobreuso de la palabra "breast" en el segundo párrafo es algo buscado, pq a mí me chirría. Pero me gusta el q Lawrence nos mete en la mente de ella, q no está pensando exactamente en lo q hacen sino en el PODER de él en comparación con los mineros y sus amantes bajo ese mismo puente (poder socioeconómico). Luego esa tensión por el poder es el eje central de la relación de ambos-q es destructiva. Y además, el enclave, la situación, ahí bajo el puente de paredes con musgo, bueno, para mí es perfecto.. eso sí, entiendo q palabras tipo "suffusion" (repetida además) o "receives the wine of her life" son de...pfffffffff. HOy en día no se sostienen y la verdad es q lo de q se habían copiado la escena me lo he inventado yo... jajaja, aunque no se hayan leído a Lawrence los guionistas estas cosas pasan al imaginario colectivo.

Hoy tengo más ganas de divagar sobre literatura q escribir informes, parece :)

Muá!

di

Elena Rius dijo...

No conozco el libro sobre escritura que citas, pero habiendo leído un montón de manuales de estos (cosas del oficio), imagino lo que dirá. Y estoy totalmente de acuerdo: el sonido, el ritmo, son importantísimos, también en la prosa. Por eso hay que intentar siempre leer a un autor en su idioma original. En la traducción, por buena que sea, se pierde la mitad del encanto. Precisamente estoy ahora leyendo mucho Dickens, por un curso que doy y, desde luego, me doy cuenta que sin leer la versión inglesa no se conoce al verdadero Dickens. Lo mismo pasa con Joyce, por supuesto.
Respecto a las escenas de sexo: escribirlas y no caer en el ridículo es dificilísimo. Sé de pocas que consigan mantener un buen equilibrio entre la descripción puramente anatómica y el exceso de simbolismos y metáforas.

Di Vagando dijo...

Sobre cómo suena un texto, ELENA, imagina cuántos anios escribiendo y hace solo unos meses leí en algún sitio un consejo para aprendices de escritores q era "leer en voz alta lo q escribes". Luego, al leer "El infinito en un junco" re-aprendí (parece ser q ya me lo habían dicho hace muchos anios) q el leer "en bajo" es algo reciente, q antes siempre se leía en alto, pq el texto era como una partitura. Me encantó esa idea. Aún así, no leo todos los divagues en alto antes de darle a publicar, pero sí q empecé a escuchar cómo sonaba "Serial" en alto cuando hacíamos el "podcast" con Mini, y con ella me di cuenta de lo q no funcionaba. AHora los "Serial" sí q los leo en alto antes de publicar y... es una experiencia, cambio muchas cosas pq se me escapaba q no sonaban bien si no lo leía.

A Dickens lo he leído spr en inglés pero con Joyce no me he atrevido (solo Dublineses). Los otros dos los leí antes de venir a UK, luego en castellano. He mirado el principio de "Finnegans wake" en inglés a veces en libreríás y he pensado: uf, NO. No puedo y desde luego no voy a leer la traducción pq para qué, encima en un libro tan sonoro. Y me alegra q coincidamos en lo de las traducciones, yo ya apenas leo... mi teoría es q nunca he conectado con los rusos por ello.

Bueno, no sigo pq voy a escribir algo breve sobre el libro de Fairfax y si no, me sale aquí! :)

besos
di

PS> Mo me ha mandado este artículo de Virginia Woolf sobre DH Lawrence- se leyó "Sons & lovers" tras su muerte para ver si "the master is not altogether different from the travesty presented by his disciples".

https://www.berfrois.com/2021/05/virginia-woolf-on-d-h-lawrence/

Elena Rius dijo...

Bueno, yo con Finnegans Wake ni lo intento. Ya el Ulysses en inglés me derrotó, nunca he logrado terminarlo. ¿Sabes que yo empecé a aprender ruso con la idea de poder leer a los rusos en original? Por desgracia, nunca llegué a ese punto (idioma precioso, por otra parte, me fascina), pero no pierdo la esperanza de retomar los estudios algún día. Muy bien ese artículo de Woolf, me ha encantado esa web, gracias a ti y a Moli, por la recomendación.

Di Vagando dijo...

Guauuuu, estudiar ruso para leer a los rusos: eres mi heroína! Comparto la fascinación, por lo menos por la grafía rusa... no sé si te acordarás q estuvimos en Rusia hace un par de años: bueno, pues yo iba fotografiando placas/carteles por la calle solo por lo bonitos q me parecen los símbolos. Y conozco un indio q fue a estudiar medicina a Rusia (por alguna razón, les daban becas para ir allá) y aprendió ruso en un año! Ya sabes :)

Ses dijo...

Juraría que lo tengo en la librería y que lo leí hace muchísimos años, tal vez tenga que releerlo, porque no me acuerdo de nada.

Di Vagando dijo...

Sí, SES, pasa hasta en las mejores familias. Yo una vez incluso compré otra vez un libro que ya tenía y q había leído. Aún vivía en Vetusta, o sea q no podía como ahora, convenientemente, culpar al Alzheimer...:)