2 de julio de 2020

"Humankind" de Rutger Bregman: Los humanos somos más amables de lo que nos han hecho creer (supervivencia del más simpático)

El nombre de Rutger Bregman le sonará a la mayoría por Davos. Este historiador holandés se sentó ahí en un panel y les dijo a los asistentes que se platearan que "habían volado allá en 1500 jets privados para oír hablar a David Attenborough de cómo nos estábamos cargando el planeta". Que estaban hablando de participación, justicia, igualdad, transparencia... pero nadie mentaba el verdadero tema: impuestos. Los que evaden los ricos, por supuesto.  Y venga todos a hablar de filantropía, y a invitar a Bono a que dé su charla. Pero hay un elefante en la habitación, del que nadie habla. 

Yo no había leído nada de Bregman, el autor de "Utopía para realistas", hasta hace unos meses que di con un artículo en The Guardian en el que contaba un "señor de las moscas" que había ocurrido verdaderamente en 1966, en una isla de Tonga. Un grupo de chavales se escaparon del internado en un barco "prestado", pero terminaron a la deriva, y al final en 'Ata, un islote desierto donde permanecieron 15 meses hasta que los encontraron. Todo el que haya leído a William Golding y su distopía de los chicos británicos a los que le pasa lo mismo, se pondrá a temblar. Sin embargo, nada de aquel pesadilla literaria sucedió: algunas veces, "la realidad no supera la ficción". Los chicos decidieron cooperar en lugar de competir, y organizaron una serie de sistemas  que les ayudaron a sobrevivir y a seguir amigos. William Golding escribió "El señor de las moscas"  en 1954, tras haber luchado en la  Segunda Guerra Mundial, trabajando como profesor de literatura y con problemas de abuso de alcohol: su perspectiva de la vida era la de un depresivo sin esperanza. Sin embargo, su novela ha sido un texto importantísimo para asentar la visión de la gente sobre "la naturaleza humana": el hombre es malo por naturaleza. Deja a unos niños en una isla, y verás qué pasa. Pero no pasó. 

Isla de 'Ata: Quién se pierde conmigo aquí?

El artículo de Bregman, donde contaba esta historia que me fascinó, invitaba al final a asistir a una charla virtual -como todo, hoy en día- con él y Owen Jones (lo conté brevemente aquí). Y además anunciaba su nuevo libro, "Humankind", que me compré (eso sí, dolor de primera edición, tapas duras, lo odio). El título hace un juego de palabras porque "Humankind" es "el género humano", pero separado nos da human (humano) y kind (amable). Somos amables los humanos? Más de lo que pensamos? De eso va este libro, de intentar desmontar muchas de las ideas negativas que tenemos de nuestra especie, muchas de ellas basadas en mentiras, en falsos estudios, en libros como el de Golding, en leyendas urbanas que se transmiten sin cuestionar, y que no son lo que ha pasado de verdad o por lo menos mayoritariamente. 

Por ejemplo, durante el bombardeo de Londinium (el llamado Blitz) no hubo el pánico y sálvese quien pueda que esperaban los alemanes, para derrotar la moral de población. La gente siguió (el famoso "Keep calm and Carry on") adelante. Lo mismo pasó en Madrid ("Madrid qué bien resiste, Madrid qué bien resiste, Madrid qué bien resiste, mamita mía, los bombardeos, los bombardeos. De las bombas se ríen, de las bombas se ríen, de las bombas se ríen, mamita mía, los madrileños, los madrileños"), e incluso en Dresden. Parece ser que, mientras bajaban las escaleras en las Torres Gemelas, la gente no se  empujaba y pisoteaba; la gente decía: "pase primero". Y así describe varias crisis y catástrofes donde lo peor de la naturaleza humana no ha salido a flote. 

Este es Bregman, tu holandés estándar
Al "
survival of the fittest"  (supervivencia del más apto) darwiniano, basado en que los mejores adaptados al medio ambiente tienen mas posibilidades de sobrevivir para procrear, Bregman le añade el "survival of the friendliest" (supervivencia del más amigable). Porque establecer relaciones con otros y transmitirnos información ("la Revolución Cognitiva", que decía Harari) es lo que nos ha hecho siempre más fuertes, y ha llevado a dominar al resto de las especies del planeta, y a sobrevivir mientras que otras se han extinguido. Está claro que no somos los más fuertes. Los más listos? Parece que si comparamos en comprensión espacial, cálculo y causalidad a un niño pequeño (esto es, un sapiens sin socializar) con nuestros primos primates, los chimpancés u orangutanes, estamos muy equiparados. En lo que los niños se separan bestialmente de los otros primates es en nuestra habilidad para aprender socialmente, y para usar esa socialización en nuestro beneficio. Por ejemplo, tenemos blanco en los ojos para poder ver hacia dónde miran los otros, para poder sospechar sus intenciones, o cómo se están sintiendo. Y somos los únicos animales -aparte de los loros- que nos sonrojamos. 

El autor nos presenta la teoría del "Homo Puppy" ("Homo cachorro") versus "Homo Sapiens". Muchos de los animales que logramos domesticar tienen un equivalente salvaje, e.g jabalí-cerdo, lobo-perro, etc. En general los domésticos son de tamaño menor, dientes pequeños, más monos y parecen toda su vida más "juveniles". Han sido seleccionados por ser amistosos. La teoría que nos cuenta Bregman es que los humanos somos una versión domesticada de los simios, o incluso los rudos neandertales, que se ha ido seleccionando durante los años en base a ser amigables. 

Bregman defiende que el ser humano es en general amable, pero que lo que nos cuentan en las noticias son siempre desastres, porque la bondad no vende. En un punto aconseja desconectarnos de "las noticias", que es algo que hice yo en el punto álgido de la pandemia, y lo que me alegro. Intento leer artículos más largos, reposados, de investigación, de opinión, más que la "noticia caliente y sensacional".  El autor piensa que, si todos empezásemos a actuar esperando amabilidad por parte de los otros, el mundo cambiaría. Al final, es mejor que te la peguen alguna vez que ir desconfiando siempre. El otro día una amiga de Mini perdió el teléfono en el parque. Al rato, alguien lo había llevado al café del quiosco de la música. Yo misma perdí toda la cartera en un supermercado, y alguien la llevó a atención al cliente. Estas cosas pasan, y a mí me han pasado mucho. También me han timado: nada más llegar a Londinium un tío vino a la puerta de decir que era limpiaventanas y que su colega estaba en una casa al doblar la esquina, que si nos interesaba. le dimos £10. Nunca apareció. Ahora nos reímos de la bisoñez extrema nuestra entonces. Y hay más, y peores... pero no me acuerdo. 

Bregman durante todo el libro, con mucha investigación, nos va a intentar convencer de que nos han vendido una moto falsa, empezando por Thomas Hobbes, para el que el hombre nace malo y necesita de un estado fuerte que lo controle (Leviathan), hasta Richard Dawkins y su famoso "The selfish gene" ("El gen egoísta") de 1976. Pocos temas hay tan apasionantes como el de la naturaleza humana, porque de nuestras hipótesis parte nuestra manera de entender al mundo, de relacionarnos, y también se deriva de ellos toda la ciencia política. 

Al leer a Bregman me he sentido en conflicto alguna vez: quería totalmente creer todo lo que decía, cada nuevo dato que daba, cada nueva teoría que explicaba, desde las cárceles que funcionan en Noruega (que ya lo vimos en un docu de Michael Moore), hasta las empresas que confían en sus empleados y por ello quitan a todos esos cargos de gestión que todos odiamos porque simplemente generan burocracia innecesaria y no producen nada.  Bregman toca solo de pasada la psicopatía, en algún punto dice algo de su frecuencia, pero creo que este es su punto débil. Porque yo creo que su argumento, que la mayoría de la gente es buena, que hay muchos soldados en la guerra que nunca disparan, que mucha gente que hace el mal en el fondo cree que es el bien (su bien), no tiene en cuenta la diversidad de los seres humanos. Y que hay una minoría que vienen de serie sin capacidad de ponerse en al piel del otro, de sentir compasión, o remordimiento. Esta gente existe y sí, son una minoría. Y la mayoría no deberíamos dejar que la sociedad se base en la desconfianza, para manejar a esta minoría y sobre todo, no deberíamos encumbrarlos a posiciones de poder. 

Tristemente, algunas de esas características "de serie" describen perfectamente el perfil de muchos que llegan a posiciones de poder. Pero además, la frase del "poder corrompe/y el poder absoluto etc" es absolutamente cierta: al llegar ahí "arriba", la gente pierde distancia, dejan de hacer eso del "mirroring" (emular inconscientemente los movimientos de otro), porque han llegado ahí, son la leche, y dejan de escuchar opiniones de oros, la empatía se desploma.  Esto sí que lo deberíamos prevenir a toda costa, y sacar a los gobernantes cuando llegan a ese "momento". Para que nos gobernasen solo "Homo Puppies", gente amable y buena. Porque los que llegan, y se quedan, suelen compartir la falta de un característica plenamente humana: la verguenza. Si no, miremos a Trump. 

Era inevitable al leer a bregman no recordar a Stephen Pinker, el psicólogo canadiense que tanto ha escrito sobre el tema. "The blank slate" ("La tabula rasa") ya tiene 20 años y en muchos aspectos ha quedado anticuado, pero su premisa fundamental es este "de serie", del que he hablado. Pinker intenta demostrar que el rollo hippie rousseauniano de "el hombre nace bueno, la sociedad lo malogra" es un cuento chino, mientras que Bregman es, cómo no, el mayor fan de Rousseau (especialmente en oposición a Hobbes, ya citado). O en su ensayo enciclopédico "The better angels of ourselves" en el que Pinker defiende que históricamente cada vez hay menos violencia, mientras que Bregman niega la mayor y asegura que no había violencia cuando éramos cazadores-recolectores, y que la que vino llegó cuando nos asentamos y se inventó el timo de la propiedad privada. Buceando por internet encontré un podcast donde estos dos monstruos hablan de naturaleza humana juntos, por si a alguien le interesa: The Panpsycast Philosophy podcast

Miro mis notas y aún me queda mucho más. Pero lo mejor es pasar a la acción, y ser amable yo misma con la divaganta que ha llegado hasta aquí. Y terminar con lo más importante que le pueda decir a Mini nunca:

"En un mundo en el que puedes ser cualquier cosa, sé amable"


2 comentarios:

molinos dijo...

Buenos dias desde Ibiza. :) Yo creo que la mayoría de la gente es más o menos buena con sus momentos de maldad. creo que ahora mismo, con la hiperinformación creemos que la gente es peor, o más tonta porque eso es lo que vende en prensa y lo que llega a las redes sociales, radios y titulares de prensa. Que alguien haga algo bien nunca es noticia o casi nunca.

Y creo firmemente que hay gente mala de serie, sin empatía ninguna y con malos instintos. El otro día hablaba con una amiga que dice que no, que eso pasa por ambiente, blablablbla.... y me acordé de ti y de las muchas vecesque lo hemos hablado. ¿Son los menos? Sí, pero existen.

Me he reído a carcajadas con lo de "su holandés típico"

Di Vagando dijo...

Jei MO, te veo paseando romántica vestida de blanco por las calas. Yo fui con 19 y solo recuerdo la nuit...:)

En el libro Bregman dice q eso de q "no sabemos de lo q somos capaces en situaciones límite" no es cierto. La gente mala será mala, pero él dice q, en general, la buena gente lo sigue siendo. Yo tb pensaba eso, incluso tenía miedo de mí misma, de cómo reaccionaría en ciertas circunstancias... pero es q yo tampoco me tengo por una persona muy buena, luego igual sería yo, la cabrona... no sé.

jajaj con tu amiga de los psicópatas q los ha hecho el ambiente... yo si fuera una persona con una infancia dificil o abusada me sentiría ofendida por esos comentarios. Pq la mayoría de los abusados no abusan a otros. Hay algo más.

El libro es mucho más básico q Pinker por ej, se lee muy fácil, y te sientes algo culpable por el nivel (metáforas básicas etc), se nota q es un best seller.

Pero tengo ganas de q se lo lea mi compa de piso pq es mucho él este libro... a veces leyendo me recordaba a las cartas q me escribía cuando estábamos aún en la península... y otra gente para comentar!

Su holandés típico ja ja me refería al físico, pq con lo cabrones q has sido los holandeses con los sureños con lo del covid... el pobre Rutger es todo lo contrario... :)

Disfruta de Ibiza

di