2 de diciembre de 2019

Dora Maar: Fotografía y surrealismo



















Siempre me hace gracia cómo los artistas, autores, filósofos de una época estaban todos interrelacionados... Oh, haber vivido en París en los locos años 20! Como en aquella peli de Woody Allen de 2011 ("Midnight in Paris") en la que su (como siempre apuesto) alter-ego se encuentra con Cocteau, Scott Fitzgerald, Josephine Bakers, Hemingway, Gertrude Stein,  Dalí, Man Ray, Buñuel, Degas, Toulouse-Lautrec, Gauguin, Picasso... Y precisamente conectada con Picasso estaba Dora Maar (née Henriette Théodora Markovitch), la fotógrafa sobre la que hoy vamos a divagar. 

El domingo, como buenos feligreses laicos (siempre lo digo, antes se iba a misa, hoy a la Tate o al Prado, o donde sea), estuvimos en la exposición de la Tate Modern dedicada a Maar, y hoy solo quiero colgar algunas de sus fotos, las que me gustaron. 

 

 Maar no necesitaba hacer nada de esto, porque venía de una familia burguesa: podría haber vivido de las rentas. Las mujeres que en esa época salían de ese cascarón, chapeau. Además de fotos bonitas como las de arriba, también hacía colaboraciones para revistas de moda... esta en particular me llena de ternura: "mídete para corregir tus fallos". Y pensar que algunos quieren que volvamos allá.


 En 1933, sin ser mandada por ningún periódico se fue sola a la Costa Brava y hay una serie de fotos que reflejan la pobreza de la época en cualquier parte de la piel de toro (si era así allí, imaginemos en Jaén). Estas fotos son, por razones obvias, las que más me tocaron de toda la exposición. Bajo el título de "Barcelona" encontramos mujeres que piden limosna, niños haciendo el pino con las típicas zapatillas de cáñamo, y las que hoy ha definido Mini, al contárselo a una amiga como "tristes": unos ciegos tocando un organillo, para ganarse la vida en la calle. Si se ha quedado aunque sea con eso, bien vale haber ido a esta misa laica. 


Fueron sus convicciones políticas de izquierdas en esa época, con 25 años, las que motivaron estas fotos, o las de Londinium, o las de "La Zone" en París. Má tarde, Maar abrazó el surrealismo, literalmente. Poetas como Breton y Eluard querían transformar la experiencia humana del mundo, rechazando lo racional y optando por el inconsciente. Esta sala y sus fotos son tal vez las que menos me hayan llegado aunque sean las más famosas.                                                                                                        “Average artists copy their peers, but the true great artistic gesture lies in the shamelessness of stealing and getting away with it.”

En 1935 Maar conoció a Picasso, en la que él luego diría fue la peor época de su vida: no había pintado nada en meses. Ella le enseñó técnicas fotográficas, como el cliché verre y él la animó a que volviera a pintar (de nuevo, esta última sala de pinturas me interesa menos que las fotos).

De Mayo a Junio de 1937, Maar documentó con fotos la progresión del Gernika (comisionada en el proyecto por Cahiers d'art). Se ha especulado que la lámpara eléctrica del Gernika está inspirada en una de sus luces que Picasso usaba para iluminar el lienzo. Hago unas cuantas fotos en la proyección de la evolución del Gernika. Es un cuadro que, pese a tener colgado en el salón de mi casa-como todo buen progre de los 70-, nunca me canso de mirar, y de descubrir cosas nuevas. Ver las fotos de Maar me ha dado una perspectiva fresca: por qué el toro tiene una cara más amable al principio?

 Al salir de la exposición, Mini, como siempre, tiene que ir a dibujar en los ordenadores en la sala interactiva. Tras dejar tu arte sobre una especie de tablet gigante,  se proyecta en la pared. Cada vez se hace más mayor para esta sala, donde dominan los niños de 5 años. El Peda y yo nos sentamos en los sofás con nuestros libros, pero al rato nos damos cuenta de que ya tiene 11 años, se puede quedar un rato pintando sola. Así que pasamos a la tienda del edificio nuevo, donde me engancho a un libro ilustrado de "Art Deco en el Reino Unido": impresionante. Pensar en los edificios que ya he visitado (Granada de Mitchan, por ejemplo) y los que me quedan. 

A la vuelta, cruzando de nuevo el puente que separa la Gran Turbina nos encontramos con la escultura inmensa de Kara Walker "Fons Americanus". Se trata de una fuente así a lo Fontana de Trevi, de 13 metros de altura, inspirada en la Victoria Memorial enfrente del Palacio de Buckingham. Dice la explicación que "explora las historias interconectadas de África, América y Europa" y parece que el agua se refiere al "comercio transatlántico de esclavos". Siempre me plantea dudas que te tengan que explicar cosas así ante una obra de arte (cómo olvidar la famosa expo de Damien Hirst, y su inefable catálogo). Pero vamos, nada que decir, ya que la fuente no es precisamente una celebración del Imperio Británico, y todo esto es bienvenido en estos días de Brexit y -cerramos el círculo que iniciamos con Maar- surrealismo

God save the fukin surrealism






2 comentarios:

molinos dijo...

La fuente es horrorosa.

Las expos de fotos de los años 20, 30 y 40 a mí siempre me provocan la misma sensación: qué modernos eran y que frenazo a todo fue la II Guerra Mundial.

Di Vagando dijo...

Oh, y no he puesto detalle de la fuente... te acuerdas de la fuenta Manneken Pis de Bruselas? (el ninio haciendo pis y el chorrito es agua-ains). bueno, pues aquí la estatua está "lactando"... de las tetas sale agua. SEñorrrr

Total con la modernidad, tb pasa por ejemplo leyendo a Joyce. En Espania ni te cuento lo del frenazo... Igual algun dia dirás eso de nosotros, vienod a donde vamos... :(

beso

di