16 de agosto de 2019

En las catas de vinos, ponen escupideras para algo (SA5)

16.08.10 (viernes)-Viñedos
 Hola, me llamo Di y no entiendo toda esta tontería del vino. Lo sé, he divagado muchas veces de esto (de qué no?), pero es que sigo sin salir de mi estupor con las hordas que me rodean que están obsesionadas con el morapio. Hacen rituales de olerlo y recitan el tipo de madera del barril, o las abejas que revolotearon las viñas, y los llaman "caldos". Los ingleses, nativos de un país productor de cerveza y bebedores extremos (en general, no hay comparación entre el beber de los mediterráneos y el de esta panda), son de lo más pesado que conozco sobre el néctar de los dioses. Vamos, que vengo de una reunión en el nuevo colegio de Mini y cada dos por tres decían que, tras la charla, "había wine", con un medio guiño, y todos reían ilusionados. El mes pasado, cuando anunciaba que iba a Sudáfrica, el inglés de turno se mostraba interesado en lo de los viñedos y, si había estado,  recomendaba el que debías visitar. Nunca se me ha ocurrido decirles que mi padre hace vino (según mi suegra, tan bueno), porque nunca le he dado ninguna importancia. No sé, para mí está sobrevalorado. 


Así que en principio no habíamos planeado ir a los viñedos que hay hacia el este de Ciudad del Cabo, pero finalmente nos lanzamos a la carretera el viernes, con una lista para visitar que nos habían dado X y R que, como sabemos, están haciendo el viaje en dirección opuesta a nosotros. El día es maravilloso: un cielo azul perfecto y, nada más salir de Ciudad del Cabo hacia Stellenbosch, me quedo colgada del paisaje: parajes muy verdes con esas montañas inmensas de fondo, así como si nada, como sin esfuerzo. En la isla apenas hay montañas (ayer en Thames Barrier aprendí que el Támesis nace a la irrisoria altitud de 110 msnm, pffff), y en el norte de la península están los Pirineos, palabras mayores, que van subiendo a su inmensidad poco a poco: pero aquí tienes el mar y de repente, zas, una cadena de montañas de 1000 metros. 



Stellenbosch es nuestra primera parada, un pueblo universitario, donde los uniformes escolares son estridentes, y las casitas encantadoras. Vamos, que parece que estás en un delicioso pueblito holandés, todos sus habitantes blancos (menos los que recogen basura o están en la obra, remodelando una de estas casas). Hay una librería cuqui, y una plazoleta  encalada con arbolitos llena de mesas a las que nutren los cafés de alrededor. Tomamos algo allí, nos azoramos al observar la venta de una piel de cebra como alfombra en la tienda de la esquina (nos azoramos porque nos gusta, yo hace mucho salí del armario con mi relación con el animal print) y hacemos fotos felices. Nos cuesta un rato encontrar los Krige's Cottages en Dorp Street, una serie de casitas de cuento de hadas creadas por los odiosos boer (lo siento, a estas alturas he leído demasiado sobre Sudáfrica y es oficial: destesto a los primeros holandeses que colonizaron esta tierra hace siglos) en la primera mitas del SXIX. Los victorianos (tampoco tienen mis simpatías pero imaginen, eran "los buenos" de esta ecuación) añadieron nuevos detalles como torretas, filigranas de forja, porches decorativos... en fin, lo que venía siendo facilitar la vida en la plantación de los pobrecitos blancos.

Iglesia de Stellenbosch




Uniformes escolares  o ya es Halloween?







De allí vamos a Falcon Crest. En serio, no está Chu-Li ni el Rey de las Camas, pero el resto es ese serial de los 80 que solo veía una niña de mi clase (la única que tenía video), y que nos contaba al día siguiente. Nuestro Falcon Crest se llama la Finca Delaire Graff y, con todo el dolor de mi corazón (léase el primer párrafo), he de admitir que es un sitio maravilloso. Hectáreas de terreno cubiertas por viñedos, con las montañas de fondo, y una sensación de estar apartados de todo... o tal vez fue el efecto de la cata de vinos?


Porque aquí puedes probar tres o cinco vinos (hacemos la de tres, que estamos en el coche), que te sacan según tus preferencias: nosotros siempre de tinto, así que probamos -creo-dos tintos y un rosado. La paleta de quesos y embutidos, pan para mojar en aceite de oliva, ayuda a no acabar chispas ya tras la primera copa. Mi pobre tolerancia al alcohol es de sobra conocida, y desde luego a mitad de la segunda copa ya amo a la humanidad, y la estatua que debe ser el icono de esta Hacienda sudafricana, cobra vida: me siento así. 


Yo, segunda copa

Esta foto es irónica, entiéndanme
Sí, sí, lo sé, en toda cata hay una "escupidera" dorada. Que por cierto me lleva a dos escenas de dos grandes películas: la primera en "Misterioso Asesinato en Manhatan" (Woody Allen, 1993), cuando Woody Allen le dice a Diane Keaton, que sale iluminada de una cata de vino "que ponen la escupideras para usarlas". La segunda, en la gran "Sideways" (Alexander Payne, 2004), dos amigos en crisis por los viñedos de California,  en la que el personaje interpretado por Paul Giamatti, en una pataleta en la que ha tocado fondo, como no le dan más copas en el bar se bebe los restos de la escupidera (arghh). Pero evidentemente no voy a escupir nada, solo falta, todo va pa'dentro, e incluso Mini, a la que dejamos que pruebe el vino por primera vez, traga uno de los sorbitos que se supone tenía que escupir. Y creo que le gusta. 
El caso es que lo pasamos bomba y realmente, para qué engañarnos, me habría quedado en el hotel-spa que tienen un par de meses. Pero en su lugar, para bajar el pedal antes de salir, vamos a dar un paseo, como Angelas Channings por nuestras propiedades:"todo esto será un día tuyo", le digo a Mini. Pasamos por viñedos con carteles de Sauvignon Blanc, Shiraz, Chardonnay, o muchos otros nombres que ahora no recuerdo porque 1. les remito al primer párrafo  y 2. cómo iba a fijar nada en ese estado. Solo recuerdo que el camino está muy empinado, y nos cuesta horrores llegar a una pradera preciosa, con unas vistas espectaculares a nuestros pies. Ahí es cuando el demonio vino a tentarme y a decirme "todo esto será tuyo si me veneras", y yo, "ah, pero no era ya mío? se lo acabo de prometer a mi hija". En fin, que cuando bajamos la montaña se nos está ya bajando también el pedo y la vida resume. . 




Teníamos dos haciendas más que visitar, según las directrices de estos dos amigos viajados que  no sé cómo logran encajar tanto en un día. Tristemente se ha hecho tarde y nos queda visitar otro pueblo idílico llamado Franschhoek. Oh, la luz de la tarde es tan perfecta que cualquiera hubiera hecho buenas fotos en este pueblo que, por otro lado, nos nos parece nada del otro mundo, aunque nos encantan las granjas. 








Claro que una piensa en granja y piensa en boer y piensa en el "Village of the damned" de John Carpenter.  Pero hay un factor que redime a Franschhoek, y es su sentido del humor, o si no, cómo explicar este cartel en una cafetería: "Entra a probar el peor café que una mujer de Tripadvisor tomó en toda  su vida".




















O ya, de camino a casa, el cartel de este autobús que combina la secular sequía con el cachondeo padre: "ahorrando agua de autobús sucio a autobús sucio" (Saving water one dirty bus at a time). Me encanta: qué será lo siguiente? "Ahorrando agua de persona maloliente a persona maloliente? (ducha de 2 minutos al mes?)

Día intenso pero, quién dice que ha terminado? En Ciudad del Cabo tenemos a nuestra pareja de la cena, X y R, esperando. Además, hoy ya es la última noche así que nos tenemos que despedir por todo lo alto. Venga, tras el frutti di mari de la vergüenza, hoy vamos a hacer comida africana: Mama Africa, donde prometen manjares tipo cucudrulu, y otras lindezas. Sin embargo, cuando desembarcamos en Mama Africa, ni que decir tiene, sin reserva, está completo. Hemos de buscar otra cosa, y lo más auténtico parece... el etíope de la esquina.

Por dónde empezar. No habíamos tenido suficiente con Air Ethiopian? No, parece ser. Mini está en contra desde el principio, y no hablemos de cuando llegamos arriba y la penumbra seguro que conlleva que cuanto menos veas, mejor. Nos sientan en unos taburetes alrededor de una mesa baja (el otro día hablaba con Fashion de que como buena familia respetable nos gusta comer en mesas, no en bandejas sobre las rodillas, cosa de milenials) y lo que sigue es complejidad nivel matrices para tomar una decisión. Porque tienen un menú establecido que se forma a base de no se qué cosas sueltas en la carta, y permutaciones con repetición, y finalmente, con uso de calculadora científica, logramos hacer un pedido. No estamos bendiciendo la mesa, señor etíope, estamos rezando lo que sabemos cuando llega la gran bandeja que ponen en la mesita de noche central. Resulta que la bandeja tiene como una especie de mantel que la recubre, que, mira tú, resulta ser comestible, y sobre el que los camareros comienzan a volcar ínfimas cacerolitas con lo que cada uno cree había pedido. También nos dan más ejemplares del mantel comestible, esta vez en forma de servilleta, y se supone que con esto has de pillar comida de los 5-6 montoncitos de especialidad etíope. Es todo ciertamente enloquecido, para muestra un botón: el montoncito de mi derecha son lentejas. 

Así que damos cuenta de los montones,  las servilletas, y luego ya pasamos al mantel. La cara de Mini es de "cómo se dice Servicios Sociales" en Africaans. Le pedimos otras lentejas, que es lo único que le ha parecido medio familiar. Cuando llega el camarero ya no queda mantel y casi ni bandeja, madre mía qué limas, y aún le piden postre! Yo no salgo de mi apoteosis, porque si esta es la cuisine etíope, yo la empresa de montarse un restaurante de este país la califico como "más moral que el Alcoyano". Eso sí, si es tu cumple en lugar de velas te sacan antorchas (en imagen). Cuánto tienes que odiarte a ti mismo para celebrar tu cumple en un etíope? A no ser que sepas de antemano lo de las antorchas, que lo justifica. Porque aquí no hay vino ni licor que ayude a los sentidos a sobrellevarlo, ya se sabe, religiones. Aquí es cuando yo me levanto, y retracto:  "Hola, soy Di, y entiendo y abrazo toda la tontería esa del vino".





9 comentarios:

molinos dijo...

Como me he reído con esta crónica. A mí si me gusta el vino, cada vez más de hecho. Carcajadas con lo de "yo en la segunda copa" y VAMOS A VER, lo del etíope... ¿como se os ocurre? Pobre Mini, cuando no la arrastráis a Marruecos, la lleváis a comer guarradas que ni sabeis qué son. Como para no gustarle el vino, seguro que soñó con la tabla de quesos y la escupidera.

podias ponerte la foto de "yo con la segunda copa" de foto de perfil de wasap.

Elena Rius dijo...

Fantástico. Os imagino en la cata de vinos y me parto. Eso sí, si la foto del plato con embutidos y demás lindezas es lo que acompañaba a la cata, voy a elevar inmediatamente una protesta a las heredades de vino patrias: cada vez que he incurrido en una cata (no muchas, a mí lo que me va es beberme una copa como dios manda, nada de culines ridículos) o bien es a palo seco, o te dan unos palitos de pan que dan pena.
La parte gastronómica, decididamente, es lo mejor de estos divagues viajeros (solo superada, a poca distancia, por las coladas). Os superáis cada vez. ¿Qué será lo siguiente? Sobre los frutti de mari, creo que ya te lo dije en un divague de Grecia: este tipo de pasta es la que uno nunca debe pedir, y menos en lugares poco fiables. En mi reciente viaje a Weimar recalamos un día -porque en el restaurante donde queríamos cenar había una fiesta privada - en un indescriptible "italiano-llevado-por-indios", con una carta quilométrica (eso siempre es mala señal, hay que desconfiar). ¿Nos lanzamos, como locos, a la frutti di mari? No, optamos por pedir lo mas sencillo, pizza de jamón y queso, que era, al menos, comestible. Créeme, en caso de duda, pedir siempre algo que lleve ingredientes reconocibles.
De todos modos, hay que reconocer que lo de las antorchas es un punto...

molinos dijo...

Estoy con Elena ¡come lo que reconozcas!!!

Elena, podías escribir unos divagues sobre el viaje a Weimar.... seguro que no hubo colada

Di Vagando dijo...

Queridas,

Os aseguro q en el etíope era imposible reconocer nada, salvo lentejas, pero no admito q os metáis con el frutti di mari pq el restaurante era -para mis estándares, vale-, de semi-postín. Y cómo no voy a reocnocer una gamba y un calamar? Segun mis amigos, el frutti di mari es una especialidad sudafricana! Tengo un restaurente más donde lo pedimos-ya os lo contaré, faltan 2-3 díás.

Más: la paleta de embutidos y queso... FUE PAGADA APARTE!! No, no.. no creáis q venía incluída (sigo con el semi-postín, tan inusual en los Pedalistas)

MO-tengo más fotos con la estatua de Di con dos copas... con nosotras haciendo el minga delante. Tal vez deba poner esa en el perfil de wa :)

Un "italiano llevado por indios", ELENA, y luego dices q nos metemos nosotros en la boca del lobo? Pero el otro día le dije al Peda de montarnos un restaurante italiano, pq tienen todos éxito. Ya he hablado del de debajo de casa q spr dice "este mes pasta a mitad de precio"(vivo aquí desde 2002, mismo cartel), y es bien mediocre, pero spr lleno. Eso, o un café de llevar en Clapham Junction, la estación q tras q me han quitado el permiso de aparcar en el curro (este es otro drama personal q no he contado) tengo q frecuentar a diario. Clapham Junction cuenta con el dudoso honor de ser la estación "con más tráfico de toda europa". 17 andenes. El mío el último. Pero observo filas para los múltiples antros de café. Oportunidad de negocio, pero quien quiere madrugar? (aun mas)

Y sí, queremos divagues de Weimar (Elena)! Y menos hacer pandillita con Mini (Mo)!

LOve

di

Elena Rius dijo...

A menos que abra otro blog, veo difícil hacer divagues sobre mis viajes. Ya sabéis que yo solo hablo de libros. Además, no serían ni de lejos tan divertidos como los de Di. ¿Quién quiere leer sobre viajes serios, si todo el mundo viaja? Corro el riesgo de ser como el amigo plasta que se empeña en enseñarte todas las fotos de sus vacaciones.
Aunque pienso hacer un post sobre una biblioteca que visité en Weimar, con algún dato curioso. Estén atentos a sus pantallas.
Por cierto, en el "italiano llevado por indios" (incluía al patriarca de la familia, con turbante -sij, sin duda- sentado a una mesa, controlando) tenían hasta ese clásico imperecedero de la cocina pseudoitaliana, ¡la pizza con piña!

Elena Rius dijo...

Y, ya que os interesa el asunto, la única alternativa al "italiano llevado por indios" era un restaurante ucraniano con el sugestivo nombre de "Kasatschok". Me pregunto si no hubiese sido más sensato, pero el caso es que, además de diversas especialidades del país prometían "música folclórica", y eso ya nos pareció ir demasiado lejos.

Di Vagando dijo...

Sí, ELENA, post sobre la biblio de Weimar! Con fotos (q tal vez has puesto en Insta pero como sigo a tropecientos solo veo algunos pocos post cuando me meto, seguro q me pierdo muchos, no recuerdo de la biblio).

A la pizza hawaiana no la toquéis, eso no me lo decís en la calle. Como los tacos hawaianos, mmm. Pero para los más arriesgados, la relación entre el Peda y mi hermana casi se vio truncada hace muchos años tras la receta de mi compa de piso: "lentejas con piña".

Y madre mía, de qué va la comida ucraniana? Champiñones crudos? por lo menos van de frente con el nombre: Kasa Shock, causa shock (anafiláctico)

:):)

di

C.S. dijo...

A las catas de vinos sólo añadir que el grado de cursilería del sitio se reconoce en el pincho: pides un tinto y te ponen una croqueta, una gamba, un torrezno....bien. En cuanto empiezan con palitos de pan, aceites metidos en frasquitos como de perfume y copas gigantescas nos deslizamos rápidamente hacia lo cursi. Y ya hay gente que sobrepasa cualquier límite: el otro día en un sitio muy moderno me pusieron ¡chuches de tapa! (¡Puaghhh!) A mí lo que más me ha gustado son los uniformes escolares como el de Bert el de Mary Poppins. ¿Qué tal el modelito para el nuevo cole de mayores de Mini? (Por cierto: ¡QUé tal le va?)

Di Vagando dijo...

Dearest CESI! Qué alegría verte! Y, como siempre, eres demasiado amable calificando la tontería esa extrema q tiene u tortazo como "cursi". Es Lo Peor! LO q nunca me ha pasado es lo de pedir una bebida y q te pongan una tapa (Pintxo en el norte) gratis... en serio que eso pasa en Granada y tal? Aún estoy por verlo. En Vetusta y en Stellenbosch las tapas... se pagan.

Qué mala eres con los uniformes escolares, compites con las de la colada. Tengo gran presión pq no tengo colada ni comida interesante para el siguiente divague. Pero esos uniformes eran un horror, hasta gorra de Guillermo el Travieso me llevaban! Y los tíos ya se afeitaban!

Mini bien en el nuevo cole, aparte de q ha trastocado todos nuestros horarios, y tenemos q madrugar mucho (dos díaS a la semana va a nadar a las 7:30 am). Como son de elitistas los ingleses, están ofreciendo una semana de vela (voluntaria) para half-term. El otro día un ninio q iba antes al de primario y q ahora va a Dulwich College (dond efue Nigel Farage, para q os hagías una idea) nos dijo q su cole tenía "equipo de esquí" (EN SERIO?) Todo eso me da mucho asco. Y no entro a la situación con Johnson, y la q nos cae encima en unas semanas... simplemente, todo es estupor y vivo un poco al día e intentando no pensar mucho.

Te mando besos

di