16 de abril de 2019

Sexo en El Jadida (M11)

Martes, 16 de Abril de 2019: El Jadida (Marruecos 11)
Hoy es un día de ruta, subiendo pegados al Atlántico hasta El Jadida, a descubrir este particular Big Sur marroquí. Lo primero, desayunar en la habitación soleada, pasar un rato en la azotea, y hacer esta foto de la habitación, que como todas las buenas fotos me salen por casualidad. Esta me ha sorprendido, porque capta el espíritu de la habitación, del riad, y de Essaouria entera.




Pagamos al del aparcamiento, y salimos de la ciudad cruzándonos con muchos colegiales que llevan una bata blanca, corta, justo debajo de la cintura. Otro día que los vimos nos preguntamos si era una facultad de Medicina, pero hoy queda claro que debe ser uniforme escolar. 




La carretera es una de esas comarcales, y las vistas una maravilla. Paramos en una playa donde hay un montón de barcas varadas, y ni un alma. Parece que lo de detrás son pequeños cuartos-almacenes de pescadores, y me subo por un montículo, al otro lado están las rocas, y también una especie de cuartel. En cuanto me acerco, sale uno de los que debía estar de guardia, no vayan a invadirles por el mar, enemigas fragatas brasilenias, o algo. Me recuerda a un cuartel que hay en Vetusta donde tienen esos puestos de vigilancia, soldados haciendo turnos sin dormir allí, frente al canal. Inteligencia militar, ese oxímoron. 


Paramos en Safi para un té a la menta, zumo y wifi. Una vez más, un bar lleno de hombres. 



Hacia mitad de camino hay un centro turístico playero llamado Oualidia, famoso por su lago. Nos hacemos unas primeras fotos en las que Mini se sube a un árbol y se rompe el pantalón corto. Damos la vuelta rodeando para ver el lago mejor y Mini se queda en el coche. Hay muy poca gente, algún vendedor de caracoles, y chicos jugando al fútbol abajo, en la playa. El Peda se va y yo hago fotos en otro playa que me gusta. 















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Seguimos subiendo por la costa, el mar es precioso, con mucho oleaje, mucho drama, casi ninguna casa en primera línea de playa. Pasamos por una zona con una central energética enorme, de la que está empezando a salir los trabajadores, hay autobuses y jaleo. "Ninguna costa sin su cementera" dice el Peda, recordando el horror de fondo de la Playa de los Muertos, que es espectacular, unos de los iconos de Almería, o aquella otra central térmica en el sur de Malta. 


En El Jadida ("la ciudad portuguesa", se me pega el fado ese del "es con sertersa una casa portuguesa, con sertesa") nos quedamos en el Art House, un alojamiento difícil de clasificar, tres habitaciones (vacías) y la terraza arriba para desayunar, dentro de la medina. La cama es inmensa, de esa de dos metros que yo encuentro excesivas, ya que hay que remar para apagar la luz, para dar el beso de buenas noches, para salir al baño. No hay recepción: hemos de encontrar a un hombre que regenta una tienda, que nos lleva a aparcar a una plazoleta y luego andando al hotel o lo que sea. Luego quiere que visitemos su tienda, y creo que no se ve impresionado de que no compremos.



A las 20:00 salimos a dar una vuelta por la medina desierta (las murallas las abren mañana), y luego, fuera de la medina, el mercado que está cerrando: un grupo de tíos mirando un partido de fútbol detrás del mostrador de una huevería es de esas imágenes que hubiera querido robar, pero uno de ellos me detecta, y no me quita su mirada amenazante de encima-parece feo ponerme la cámara en la cara y, clas-clas, tirarle una foto (habilidades sociales, derrocho). En otros puestos, una imagen para el recuerdo:  gallinas vivas a la venta, que la gente elige, y que te sacrifican -ni siquiera ritualmente- allí mismo. Me recuerda a aquel pueblo en México, que visitábamos una iglesia y de repente, el chamán pasa la gallina de lado a lado de la cabeza del cliente y, de repente, zas, le tuerce el cuello. Pero aquí sin gaitas. Esa gallina, la gorda, vale, la gallina se huele lo peor, se intenta zafar, pero no hay tu tía. Que espanto: no puedo soportar la idea, pero a Mini le parece interesante y quiere quedarse a ver qué pasa. "Tenemos que hablar de Kevin" viene a mi cabeza, con fuerza. Tendré un Kevin en casa? "No, no quiero que la maten, mummy, pero quiero saber cómo es el proceso". Senior.


 






 Nos han recomendado un sitio para cenar, que viene a ser una mezcla entre Sol y Mar, paellas playeras, y El Garden, restaurante de bodas cutres. El Peda pide sardinas, que hacía tiempo tenía "txirrinta", y yo una especie de batiburrillo de pescado gratinado al horno: debía haber sospechado que bechamel y pescado no pegan ni con cola. En esas que no sé cómo comienza la conversación con Mini... sobre las cosas de la vida, que ella llama "smuchi smuchi".

Yo ya había leído un libro con ella sobre los cambios del cuerpo (lo que ella llama "puberty", por ejemplo, eleva el brazo y dice, mummy tengo puberty? No, Mini, no veo puberty) y que también incluye "de dónde vienen los niños". Uno de los días que lo leímos, lo tenía abierto por la página con el dibujo de dos en bolas en una cama ("quería ver tu reaccion", me dice luego: se confirma, habemus kevin). Y según me dicen las madres de sus amigas, hablan del tema, aunque queda claro que Mini no sabe las mecánicas. Así que como padres progres de libro, nos dedicamos a contestar con pretendida naturalidad todas sus preguntas. Resultado: a los pocos minutos, quiere cambiar de tema. Venga Mini, que se esconde detrás de las manos, y lo define como "el peor momento de las vacaciones, y eso que ha habido muchos". Todo muy freudiano: Tanathos, con los pollos hace un rato, Eros, en el restaurante que están a punto de pasar con la corbata del novio. Trágame tierra de El Jadida, así es su cara. Cuando llegamos al alojamiento,  nos suelta: "tengo miedo". Puede dormir con nosotros en esa cama inmensa?


Alguien conoce a alguien que haya tenido miedo por una conversación sobre sexo? En serio, como Doctores Ochoa no tenemos precio. O tal vez, se me ocurre, hayan sido los pollos?  Seguro que a Freud se le ocurre una tercera explicacion...


9 comentarios:

Driver dijo...

El día que intenté hablar de sexo con mi hija, me cayó la del pulpo gallego de tres kilos en canal.
Cometí todos los errores posibles y alguno de los imposibles, a saber.
Compré el típico libro "Hablamos de sexo?" con profusión de dibujitos y esquemas que dan pie a romper el hielo, y que en mi caso sirvieron para hacer el ridículo de forma esférica(es decir, lo mires por donde lo mires).
Papi, pero si eso ya me lo explicaron en el primer trimestre.
Juventud 1_Papi capullo 0
...
Luego le expliqué mi memoria histórica sobre mis primeras conversaciones con mi padre en la playa.
Se nota que ni teníais ni idea.
Juventud 2 Papi destrozado 0
...
De perdidos al río y dispuesto a morir con dignidad le cuento una experiencia iniciatica con el fin de compartir experiencias vitales y establecer vínculos de camaradería.
Y qué edad dices que tenías?
Taaaaantoooos?
....
Juventud 3, Papi en retirada 0.
...
Fin del partido.
Game Over

molinos dijo...

"el peor momento de las vacaciones, y eso que ha habido muchos"

Vamos a ver. Hay que quitarse de la cabeza la idea de que nuestros hijos quieren hablar con nosotros de sexo, para ellos es tal cual "el peor momento" y para nosotros tampoco es una juerga aunque nos hagamos los padres progres. En mi experiencia cuando hablé con ellas de eso lo pasaron de angustia y empezaron "mamá, por favor".

Entre que Mini se quede en el coche cuando salis a pasear y "es el peor momento y ha habido muchos"... os quedan dos viajes con ella.

Por cierto, menudo click bait te has marcado con lo de "sexo en"... y luego nada :)

Elena Rius dijo...

Ja, ja, vaya momentazo. Estoy con Moli, eso de hablar de sexo con los hijos, que parece tan progre y tal, es siempre un horror. La primera vez que a mi hijo mayor, que entonces tenía como 8 años, se le ocurrió hacerme una pregunta sobre este asunto (del estilo de "¿cómo nacen los niños?") fue en un autobús repleto de gente. Aún recuerdo mis apuros para salir del aprieto y la cara de cachondeo de los vecinos. En las películas eso siempre ocurre en un momento ideal, todos tranquilitos y recogidos en casa, pero no, la vida real no es así... Aunque creo que el mejor momento de estos de "tierra trágame" es el de una amiga mía a quien su madre (por aquel entonces de unos 60 años) le preguntó un día que qué era aquello de "sexo oral".

Di Vagando dijo...

Hola darlings... qué "puesta en comun" de experiencias hablando de smuchi smuchi... tengo q enfatizar q ELLA sacó el tema, y luego empezó a recular :)

DRIVER, me parto con lo de tu edad de iniciación y la niña a bolos... a mí eso me da como pena, sé q es así, pero no entiendo porqué empezar tan pronto. Hay fases para todo. Si piensas nosotros pasábamos con besos (enrollándonos, se llamaba) solo literalmente años! Esto te daba una maestría en el tema importante... y luego ibas avanzando. Si empiezas ocn todo a la vez.. no sé, aparte de, llámame victoriana, pero es q yo no veo q ciertas cosas sean para ninios de 14 anios. Todo la investigación dice q se le pregunta a la gente qué opina d ela edad en la q empezaron y todos dicen q ojalá hubieran iniciado más tarde.

MO, ya vimos q no quería, peor ella lo sacó, tampoco lo forzamos. Pero yo, q no hablé jamás con mis padres de sexo, creo q es importante. Hay cosas q creo q son fundamentales hablar, para protección de los ninios y lo llevo hablando desde q es pequenia... lo q son tus partes privadas y q nadie las puede tocar más q tu etc. Yo es q recibí una educacion muy antigua y no quiero eso. Lo q no veo muy claro es porqué la verguenza, cuanod nunca se le ha dado el sexo como algo malo y vergonzante, como me lo dieron a mí (sin hablarlo!). Lo dle clickbait ha estado genial verdad :).. ya me lo han dicho en casa... lol...

ELENA< esto es ORO puro... su madre preguntándole qué era el sexo oral!!! De verdad q esto da para un relato, mínimo, quien sabe si una novela... IGual te lo robo para "Serial", q cuando temrine todas estas series de crónicas, algun dia, volverá... Lo dle bus también muy bueno... tu hijo algo se imaginaba... qué malo.

Muxus

di

Luxindex dijo...

«¿Alguien conoce a alguien que haya tenido miedo por una conversación sobre sexo?»: ¡Servidor de ustedes, presente!

Y se me ocurre: Llamadme Kevin. Hace muchos años —no importa cuántos exactamente—, teniendo poco o ningún quehacer, y nada en particular que ya me interesara en Limbo, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver […] mundo. Y así arribé aquí, al mejor puerto.

¡Qué maravilla de post, Di!: descripciones precisas, anécdotas simpáticas y al final —como quien no quiere la cosa—, universales de la pubertad —esa edad en la que nos hacemos conscientes de que la procelosa travesía iniciada (también se le puede llamar inquietudes) no terminará hasta que entregemos la cuchara—… ¡Bueno, y, encima, preciosamente ilustrado con fotografías! Me ha encantado. Leer tus crónicas no es lo mismo que haber hecho el viaje, pero ¿quién notaría la diferencia!

Pero hablemos de sexo.

Lo de «sexo oral» de Elena Rius me ha hecho muchísima gracia. Uf, ¡menuda papeleta!

Y a Driver me lo imagino con escuadra y cartabón, sesudos blueprints o cianotipos, maquetas hechas con mondadientes, memoria de calidades… Uf, ¡menuda papeleta también!

Bien. Expondré ahora mi punto de vista al respecto procurando hacerlo sin… bueno o no, dado el tema, con muchos pelos en la lengua; esto es: con mucho cuidado y pudor, como corresponde.

Sostengo que el sexo NO es natural. No es natural, y hablar de eso con nuestros púberes, pretender allanarles el camino o calmarles la mar, tampoco es natural (además de ser una pérdida de tiempo).

No les interesa nada nuestra opinión sino que nosotros sepamos la suya. En esas “conversaciones” examinan mucho más nuestro lenguaje corporal que nuestras palabras. Y poco más. En serio, yo lo dejaría ahí; de hecho es donde, cuando me corresponde, lo dejo. «¿Sexo? ¡Eso háblalo con tus amigos los chulos y tus amigas las pilinguis!». Y, satisfecho por mi generosa entrega intelectual, me fumo un puro. ¡Pero si siempre “preguntan”, sólo les interesa, lo que ya saben! Una vez, mi amigo el Dr. Batablanc —reputado barbero y psiquiatra (reparte las sanguijuelas como nadie)— me dijo: «Si un hijo o una hija te pregunta sobre eso —él, con la elegancia que le caracteriza, al sexo le llama “eso”— deberás hablar poco y escuchar mucho, no romper sus silencios por prolongados que sean, y desactivar sus previsibles cambios de humor durante la “conversación” —se, por vergüenza, sabotean a sí mismos— con lo mismo, con humor, pero del bueno».

No sé, eso dice él… Pero yo prefiero recurrir al pasado —ese tiempo en el que todos eran tontos, no como ahora que hay Internet y vuelos low cost—. Y pienso en los cuentos, ahora, ya digo, anticuados, donde el caballero, tiene que recorrer solo, antes de llegar al castillo donde habita su dama, un camino lleno de pruebas y dificultades —en la medida que las vence va encontrando los inquietantes esqueletos de los que le precedieron sin conseguirlo—. El día que franquea las puertas del castillo, aquel muchacho que partiera en busca de su amada, asciende hasta el dormitorio y cuando, por fin, la besa despertándola de su sueño, descubre azorado que él también ha cambiado, que a partir de entonces nada volverá a ser como antes, que ahora es hombre completo.

Ese castillo sigue existiendo, pero en nuestros días —cosa de los turoperadores, los bingos, la tele o cosas así, supongo— la mayoría decide alquilar un helicóptero para desplazarse cómodamente, sin perder el tiempo ni arriesgar nada. Lástima que cuando llegan a la cima, donde debía estar el castillo majestuoso habitado por la bella princesa, no encuentran más que un zulo repleto de vacías y desparramadas latas de cerveza, videos porno y mordisqueadas cuñas frías de pizza.

Por eso mantengo que el sexo no es natural sino extraordinario, SOBRENATURAL.

Di Vagando dijo...

LUX, tu comienzo me hace sospechar algo, por ejemplo, que tengas un espía a pago siguiéndome (por lo de marinero). NO te lo cuento pq ya lo sabes, y además cuando lo diga en público me echrás una bronca (carinoiosa) de las tuyas, tipo evasion de capital del UK.

Ya sé que nadie esta de acuerdo conmigo, pero en un mundo ideal, se tendría q poder hablar de sexo con tus padres. NO se qué hace q, viviendo sin represión, siga siendo un tema avergonzante. Y hablar, a ver, no me refiero como hablas con las amigotas, pero si de otras cosas... pongamos, si tu hij@ ha tenido una relacion q no queria llegar tan lejos como la otra persona, y ha acabado o cediendo, o no, y llega a casa cone se agobido, por qué no poder decírselo a tu madre? (no hacen falta detalles, pero me entiendes).

BOnita la historia del castillo de los Touroperadores (o supratours), pero recuerda q hoy en dia, además, las princesas no esperan dormidas a a las despierte un tío..

love

di

molinos dijo...

Claro que hay que habalr de sexo y yo lo he hecho con mis hijas, lo que hay que abandonar es la idea de que ser algo cómodo y fluido. Le da vergüenza porque no sé si por suerte o por desgracia en nuestros hijos hay más cosas que influyen además de nosotros, así que aunque tú lo hables con naturalidad y le hayas contado que no hay nada de qué avergonzarse, tiene el colegio, las amigas (pijas), la televisión, otras mil influencias.

Luxindex dijo...

Di, a continuación transcribo textualmente —letra a letra, claro— tu respuesta a mi comentario: «BOnita la historia del castillo de los Touroperadores (o supratours), pero recuerda q hoy en dia, además, las princesas no esperan dormidas a a las despierte un tío..».

«[…] No esperan dormidas a a las despierte un tío..»; ah, entonces, ¿a tomar por culo el castillo!

¿De verdad que está obsoleta y es cosa de machirulos la metáfora del castillo; de verdad que a la mujer ya no le place, estimula, observar desde su plaza que el hombre le manifieste con acierto su interés por ella en un despliegue que visto desde fuera siempre traspasa con mucho lo ridículo; de verdad que no se entiende que esa estampa se haya expresado tradicionalmente en forma de ella en un castillo!

Pero, bueno, vale, rompamos la baraja o el castillo (ya veo que de naipes).

Tres días. Sólo hace tres días que no salgo a la calle ¡y cómo han cambiado los tiempos!

Por amor de dios… Creo que censurar esta metáfora porque en ella se dice dormida es coger el rébano por las hojas. Me resulta irritante.

Pero venga, lo cogeré yo también descuidadamente, a ver qué sale. Voy:

Ah, entonces ¿todo cambió? ¿Van ahora las mujeres —de hoy en día, y todas— con dos camisetas colgadas en sendas perchas entrándole a todo de lo que penda un rabo? ¿Intentan meter cuello a diestro y siniestro con irrefrenable furor? ¿La mujer de hoy en día —todas— se lo palpa en público a dos manos, escupe entre los incisivos más lejos que cualquiera que le rodee?¿A la mujer —de hoy en día, y todas— sólo le falta en su justa reivindicación tener pelos en los cojones? ¿Es eso, lo he entendido bien?

En fin, compruebo que en ciertos asuntos —ahora sí: hoy en día—no caben bromas ni licencias. ¡Qué digo yo de bromas y licencias, no cabe ni una metáfora, una metaforita, que yo, en mi grandísimo machismo, daba por acrisolada!

¿Y, a partir de ahora —pregunto—, cómo tendríamos que referirnos, cuando queramos hacerlo figuradamente, al ayuntamiento entre hombre y mujer? Ah, ya sé: hay que decir follar; bueno, o coito si el medio es, por ejemplo, el académico. Bien. Así será.

Aunque… No sé, no sé, no me acaba de convencer del todo. Y es que me asalta una duda. ¿No habría que encontrar —inventar si fuese menester— una palabra más inclusiva que follar? Una palabra que contenga sin prejuicios cuanto trato carnal hubiere, que recoja con naturalidad tanto la penetración vaginal como la anal, bucal, auricular, intercostal y craneal (o dulce trepanación) entre pollas y coños.

Uf, ¿sabes qué, Di?, con tu permiso me quedaré en el castillo; atesora mucho.

[Je, je, te toca. Y por cierto, no estás sola: en casa hablamos de sexo con absoluta normalidad. Con tacto, sí, claro, pero con absoluta normalidad. Incluso excesiva normalidad para mi gusto —soy con mucho el más pudoroso—].

Di Vagando dijo...

MO, planteas q la vergueza, el pudor, es algo cultural, aprendido, cosa q también creo, pero me pregunto si habrá algo más ahí, algo ancestral, relacionado con la vulnerabilidad q demostramos en la intimidad q lo hace algo q creemos es mejor esconder. No sé, me lo preguntaba pq realm no tengo respuestas.

LUX, se pueden seguir usando todas las metáforas del mundo, si al final la interpretación de los cuentos de hadas ya la hizo Bettelheim, un sicoanalista, por los q sabes no tengo ningún respeto, así q adelante con los castillos, las chicas q no deben perder la carroza de la medianoche y el pincharse con el huso. Ahora, uno las usa, y también está bien q otros podamos contestarlas no? de eso va el diálogo. Nadie impone a nadie q use lo q quiera, ni censura. Nadie intenta convencer a nadie, a estas alturas los viejos sabemos q eso es imposible.

hugs

di