12 de abril de 2019

Gladiator sin camiseta y volver a un lugar donde un dia fuiste feliz (Marruecos 7)

Viernes, 12 de Abril de 2019: Marrakesh (Marruecos 7)

El albergue hippie es igual de chulo por la mañana. Me gustaría poder hablar del amorlibre, pero un contrato millonario me lo impide. Eso, o, "lo que pasa en el albergue hippie queda en el albergue hippie". Desayunamos en la terraza, tal vez el mejor desayuno hasta ahora, con aquel yogur casero, y con vistas espectaculares al oasis. Idris nos dice que podemos ir a las kasbahs de Ait Ben Haddou caminando por el río. Se trata de bajar por aquí, llegar hasta "lo verde" (eso que desde el primer día quiero bajar a explorar) y tirar todo hasta el fondo... eso marrón son las kasbahs. Vale.





Al salir aparece un perrito callejero que ya nos saludó ayer y al que llamamos "perrito volcánico" en homenaje a un perrito que nos siguió hace mucho en la escalada del volcán Pacaya en Guatemala. Le damos unos restos de queso y, que más quiere: el perrito volcánico decide seguirnos en nuestra aventura río arriba. 

Al principio todo parece evidente: nos cruzamos con dos o tres personas que vienen de hacer su campo, una mujer con burro cargando un fardo de alfalfa (ya hable de los pobres burros, pero cuántas mujeres hemos visto cargando ellas mismas estos fardos, por todo Marruecos, por carreteras, por caminos, subiendo repechos). En un punto llegamos al río, que es pequeño y que podríamos en principio cruzar con unas piedras pasarelas, pero nos debatimos ya que tal vez nos encontremos atrapados hacia el otro lado, así que seguimos por este. Para no aburrir al divagante, resumamos en que la exploración resulta fallida: subir, bajar, aquí hay un canal, cruzarlo, otro repecho, abajo, un campo cultivado, pisarlo, y así todo. Me recuerda otra similar exploración para salir de "la piscina de San Pedro" en Malta, cruzando campos cultivados con los estupefactos agricultores delante. Aquí nadie nos ve,y por fin salimos hacia la carretera, y hay unas casas. Tomamos la decisión ejecutiva de volver al albergue a por el coche, en lugar de intentar llegando a Ait ben haddou por la carretera, aunque luego nos damos cuenta que estábamos muy cerca. El perrito volcánico sigue con nosotros, y sufrimos porque por la carretera cuando pasa algún coche tememos por su vida. Pero qué va: se las sabe todas. 

Nos tenemos que despedir de él al llegar al coche, y cuando por fin llegamos a Ait Ben Haddou, es evidente que va a ser uno de esos núcleos turísticos hasta arriba de gente, pero ni eso ni la parafernalia de las cuatro tiendas que venden fulares y demás quincalla logran empañar la belleza del lugar. Al fin y al cabo, esto es el sur de Marruecos, todavía no ha sido explotado hasta la nausea como en los países "desarrollados". A mí el sitio me encanta. Me fascina que no se pueda saber con exactitud de cuándo datan estas kasbahs, probablemente del SXVI. Si lo miras desde el río, todo el pueblo trepando por la montania, es una sobredosis de Kasbahs , una preciosidad. Cuando llegas arriba, y te das la vuelta, es como ver castillos de arena en una playa de la infancia. Son tan perfectos que nunca hiciste nada similar, está claro, pero es que parece de mentira: un decorado de una peli, o el pabellón africano de una Expo universal.




Así que, por razones obvias se han rodado aquí muchas pelis, desde viejos clásicos como el "Lawrence de Arabia" de David Lean, hasta una escena de "Sodoma y Gomorra" de Orson Welles, Jesús de Nazaret, hasta más recientes como Gladiator (madre mía Russel en esa película, armario de dos puertas). 

Ah y para los jóvenes, yo no la sigo, pero parece que "Juego de tronos", también tiene escenas aquí (igual que tuvo en la maldita Ventana Azul de Gozo, y que cuando yo llegué se había caído). Me sorprende este tema de localizaciones, una tiende a pensar que hoy en día todas estas cosas son o bien decorados como los de la peli esa de los Cohen o en Harry Potter estudios de aquí cerca, o bien que los actores están corriendo con un fondo verde, y luego el ordenador pone lo que haga falta de fondo: un castillo, nubes, la inmensidad azul. Pero no, fíjate que aún se van a un rincón recóndito de Marruecos y les hacen quitar las camisetas ahí, con todo el sol. 




fila del helado

Al salir el Peda y Mini se compran un helado horrible, y nos ponemos en marcha. Ahora nuestro destino en Marrakech, y nos esperan varias horas de carretera. En lugar de coger la N9, Idris nos ha dicho que lo que aparece en mi guía pergamino como una pista de montaña, ya ha sido asfaltada, y por estar más hacia el este, más cerca del Atlas tendrá mejor vista. Yo ya estoy insalivando y la verdad es que no decepciona. No llega a los límites de aquella primera carretera de Fez al desierto, tal vez porque ya suframos de cierto "Síndrome de Stendhal", pero la verdad es que es preciosa. Subimos y bajamos puertos todo el tiempo, con las cumbres nevadas de fondo (pero mucho menos que el otro día, será que se está fundiendo a marchas forzadas o bien que estamos en la cara sur?). 


En la vieja guía dice que la pista te lleva a un pueblo llamado Tamdaght, que no veo en googlemaps, y que me pregunto si es uno de las varias agrupaciones de casitas de chocolate que vimos a lo largo del río en los primeros tramos de la carretera. Pero parece que ha sido otra localización cine. Como siempre, arrepentirme de no haber parado en uno de ellos, con un kasbah impresionante. Es una carretera poco transitada donde no dejamos de ver casas y casas y niños y niños que nos saludan. No sabemos de qué vivirá esta gente. Tienen todo el tiempo del mundo en sus manos, contrasta nuestra prisa. 



Después de una hora paramos en Telouet a por un zumo y wi-fi en una jaima-restaurante, y ver su famoso Glaoui kasbah (de los hermanos del mismo nombre, dos líderes bereberes de lo más psicopático, deshabitado desde 1956) por fuera. Para llegar a él nos metemos por callejuelas del pueblo donde las gallinas van libres y ninias hacen la colada (no les doy la mía durante la visita).  De vuelta al coche, el paisaje sigue precioso, cruzamos el famoso puerto Tizi n'Tichka, 2260 ms, con barras de nieve, debe ser un reto cruzarlo en invierno. Ya más cerca de Marrakech nos ncontramos con una obras que enlentecen todo durante dos horas. 










Por fin llegamos a Marrakech a las 7 pm, aparcamos fuera de las murallas de la medina (con la esperada conversación con un par de tíos que quieren pasta por el aparcamiento, uno con chaleco, otro sin), pero cerca del Riad Dar Azul, que no encontramos fácil y se nos pegan varios para indicarnos, y el que más persiste es un pesado con el que hay que ser demasiado firme. Cuando por fin nos sale a buscar el del riad (al que tenemos que llamar), el tipo le quiere hacer creer que nos ha llevado allí. Menos mal que no cuela.


A esa hora el riad es oscuro, la habitación en la planta baja y la puerta da al patio interior de todo riad. No nos gusta mucho la habitación, ni la sala donde se desayuna. Por fin salimos y voy decidida a enseñarles a mis compas de viaje la Plaza de El Fna, donde iba siempre a cenar con mi amiga, allá por el Pleistoceno. La calle hasta llegar a la plaza se me hace insufrible, todo el rato motos arriba y abajo, hay prácticamente que andar en fila india ("Plataneros", lo llamamos nosotros, por una familia de vecinos que caminaba así, padre, madre, hijo) y el ruido me molesta muchísimo. Ya venía preparada a que Marrakech me decepcionara de alguna manera ("nunca vuelvas a los lugares donde fuiste feliz"), pero lo hace más aún de lo esperado. 


Al llegar a la plaza, mi memoria era un lugar donde todo podía pasar, saltimbanquis, trileros, cuentacuentos, encantadores de serpientes, y, en un ladito, había varios puestos de comida. Allí cenábamos casi todas las noches porque nos hicimos colegas de algunos de los trucks (llamarlos restaurantes me parece raro), y era barato y aún parecía auténtico. Esta vez, al llegar a la plaza, nos encontramos con un auténtico mogollón de estos restaurantes improvisados, muchísima gente, y no precisamente turistas, sino marroquíes. Nos quedamos a cenar en uno, donde nos dan unas porciones enanas )"de muñecas" dice Mini) y luego nos pegan la clavada del siglo. Nos quejamos, pero no, eso pone en la carta. Somos bobos? pero quien iba a pensar que estos bonsais de platos eran lo que marca la carta!! En fin.

Volvemos al riad rabus interpernorum, donde nos espera la habitación oscura, y he de sacar una lámpara lateral de otra mesa para ponerla haciendo equilibrios cerca de mi lado de la cama para poder leer. Oh, qué diferencia, quiero volver al albergue hippie!

16 comentarios:

molinos dijo...

¿Enlentecer? ¿En serio?

Lo de Marraquech me ha dado bajona hasta a mí. A ver como sigue la aventura.

Driver dijo...

Tras una larga negociación con el presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos y el de la RAE,lo he conseguido.
Y sí, he tenido que sobornarlos, pero ha merecido la pena.
A partir del próximo lunes quedan abolidos a perpetuidad los siguientes términos: puente, acueducto y viaducto, así como cualquier sinónimo o voz derivada.
PIEDRAS PASARELAS
Un hallazgo de nuestra anfitriona, que enraíza en las fuentes de la ingeniería romana, se relaciona directamente con nuestros tiempos infantiles de vadeadores de ríos, arroyos y charcas, y tiene un sonido oclusivo gracias a las PES, que dota al término de la precisa musicalidad tan apreciada en estos tiempos de cacofonías y cacafonías.

Luxindex dijo...

Es curioso, Driver, a mí también me han llamado gustosamente la atención lo de Piedras pasarelasPasarela: Puente pequeño y provisional» —DRAE—). No obstante yo lo hubiese definido como «Puente pequeño e improvisado [no provisional]», pues de todos es sabido que lo provisional es lo que más dura y, en cambio, esas pasarelas hechas siempre entre risas y lajas pronto —incluso del solo uso del momento— se descomponen y dejan de ser pasarelas. Piedras pasarelas me resulta precioso, de pellizco.

Por otra parte, gracias a las crónicas de nuestra Di, estoy a mi pesar abriéndome a un Marruecos que desconocía. Pero aún —lo admito— estoy receloso, ¿prejuicioso? De momento aquello me parece una bastardeada al-Ándalus.

Observo las excelentes fotografías de nuestra Di —no me refiero a los maravillosos paisajes ni siquiera a la arquitectura de allí realmente propia —o vernácula como diría malamente un cursi— sino a la decoración de los interiores— y encuentro una desagradable amalgama, un sinsentido acrónico, ahistórico, mezcla cateta de un Nepal de saldo, una India de la semana fantástica del Corte Inglés, un Bután de… ¿Bután, era un país? y de la Tarifa más windsurfera… Tanto mimbre que uno espera encontrarse resucitada a una Sylvia Kristel paisa (Emmanuelle, aquella de las películas S), tanto estilo provenzal recién estrenado todavía oliendo a resina epoxídica, tanto añil sintético (se les queda, por tanto, celestito, que no añil), tanta sintética calamocha (que se les queda no baja de tono sino apastelada), tantos patterns (como tú, Di, les llamas: lacería o motivos geométricos), tanta hojalata en las lucernarias o farolitos que también son tantos, tanta miel en todo lo —según aseguran y cobran— comestible, y, sobre todo, tantísima alfombra obediente de, según parece, la condición de no tener nada que ver con ninguna de las otras muchas alfombras quizás —no quiero ser malpensado— rebosantes de ácaros.

Si algo define al Islam —al mejor Islam; el Islam que no es el mejor no es Islam sino una dictadura, una esclavitud social— es el amor ad infinitum (cosa que, por cierto, se advierte en esos patterns). Pero en Marruecos más que lo dicho, de momento, yo sólo veo un horror vacui, una cateto residuo, un torpe vestigio contumaz, de lo que fue, hace mucho tiempo, uno de los hitos de la civilización.

Y que quede claro que no hablo de los picardeados —yo haría lo mismo— camelleros y bongueros, ni de los inocentes atardeceres o amaneceres. Hablo de, por ejemplo, de que no sé de lo que hablo.

Pero esto sí lo sé: a Mies van der Rohe tendrían que hacerle el boca a boca.

Driver dijo...

Una de las cosas que se aprenden viajando y mezclándose con la población es que todos los prejuicios que nos ha metido la cultura occidental entre el occipital y el parietal, son una sarta de mentiras interesadas.
Me explico.
En el Islam, es moralmente inadmisible dejar tirado a un semejante.
Si alguien llama a tu puerta una noche fría, con hambre y necesidad de cobijo, tû obligación natural es acogerlo al menos un día.
Esto lo aprendí allí, conviviendo con la población y sin el concurso de ningún suplemento dominical de la prensa más vendida.
Una vez que logras saltarte el montaje turístico, cuando no te vigila la policía gubernamental y puedes hablar directamente con un aborigen en estado puro, es cuando te caes del guindo y descubres que el sentido común suele ser el más común de los sentidos universales.
Y puedes practicar el noble arte del trueque,actividad sana donde las haya.
Un libro en español a cambio de un paquete de dulces y dátiles frescos.
Una conversación sobre geometría,compás en la mano, a cambio de unas naranjas y un té.
Un cuento improvisado a cambio de una guía a través de las mezquitas más antiguas.
Unos cigarrillos a cambio de un trago de agua fresca en un pellejo de oveja.
Sin tarjetas bancarias, sin justificantes de pago, sin reservas por internet y sin carteles en inglés.
A pelo.
En una enorme plaza de cien colores siena, bajo un sol contundente, y dos profetas, Jesús y Mahoma que desde algún lejano lugar te miran con ansiedad, esperando que te des cuenta de una puñetera vez que ellos, no eran más que dos buenos colegas.
Y que todo lo demás son puñeteros prejuicios estériles.

Luxindex dijo...

Ojo, Driver, que me referí exlusivamente —así lo expresé— a la «decoración interior»; incluso, fíjate, aclaré que dejaba fuera de mi crítica la arquitectura autóctona. Mucho menos hablé de religión. En suma, afirmé y mantengo que su decoración turística no la encuentro refinada sino de un tipismo de inconsolable comezón.

Dices que «En el Islam, es moralmente inadmisible dejar tirado a un semejante». Doy fe; podría contar bastantes casos al respecto y en primera persona, pero sólo relataré —tranquilos— el último; hablo de este pasado lunes volviendo de la compra en el mercado. Por cosas de medicación, sufrí un discreto vahído. No es que pasara mucha gente —¿diez, doce personas?— pero el único que reparó y se me acercó para atenderme, fue… ¡efectivamente: un marroquín! «¿Yo te ayudo, señor?». «Gracias, muchas gracias, pero no te preocupes, ya me encuentro mejor». Y llevándose la mano al corazón se despidió con una sonrisa tan desdentada como luminosa. ¡Eso es la elegancia!

Pero yo no hablé de la elegancia sino, simplemente y en tono pretendidamente ligero, jocoso, de «decoración interior».

Di Vagando dijo...

Hola darlings,

MO, seguro q te gusta más lentificar, pues sea. Sí, Marrakech mejoró un poco al siguiente día, pero sigue siendo la decepción, después de haberme gustado tanto en el pasado... la plaza, un atraco. Los souks aun mantienen en según que zonas su encanto.

Ermm DRIVER... a ver, yo te cuento. Yo al conpceto de los pedruscos enmedio de un río (lo q aquí se llama "Stepping Stones") lo llamo normalmente "pasarelas" solo, pq en la Vetusta del Peda hay unas ídem q cruzan el río. Pero hete q se q los divagantes son multiculturales y pienso "igual no em entienden"... pero, por lo menos, se ha entendido lo de "piedras pasarelas"? Pero noto con regocijo q ene el fnod, tanto a LUX como a ti os ha gustado el concepto. Y creo q, LUX, hay algunas pasarelas q están hechas hasta por el ayuntamiento y q duran un montón... habéis visto la maravillosa "Secretos del corazón" de Armendáriz? Pues ahí las tenéis...
https://patxiirurzun.com/2017/09/la-ley-del-cemento/

LUX, sobre la decoracion interior, no me cabe en al cabeza como no te ha gustado el albergue hippie . a mí me enloqueció. Tal vez te refieras a otras cosas, q me encontré por un tubo en las páginas de reservas antes de ir. Había MUCHOS hoteles o riads de esos q yo resumo con "colcha brillante". No hay necwsidad de poner una colcha rosa brillante, o de flores, o similar. Da mucha bajona entrar ahí, o esos recarfgados como de taxi de personaje de Almodóvar, o sla de estar cona ndaluza sobre la Trinitron. No hemos estado en ningun lugar tan horrible, porque me lo curre, pero los hay a mares! Pero para gustos no hay nada escrito, igual te estás refieriendo al albergue hippie y entonces, tendremos q batirnos en duelo.

Love

di

Elena Rius dijo...

Que lo de Marrakech iba a ser un bajonazo ya se veía venir. Tienes mucha razón: nunca hay que volver a los lugares donde se ha sido realmente feliz. O sí, pero preparados para la decepción. Yo quiero protestar por una alusión que me toca de cerca. A ver, ¿qué es eso de que Juego de Tronos es para los jóvenes? Sin duda seré lapidada por los doctos comentaristas, pero mi menda se ha leído todos los libros y ha visto hasta ahora todos los capítulos de la serie. Aparte de lo bien que me lo he pasado -creo que deberé exceptuar esta última temporada, que esta siendo un bluf total- no sabes cuánto me ha hermanado esta afición con mis alumnos de tatuajes y piercings. Deberías probarlo. Al menos los libros, digo...

Di Vagando dijo...

La frase me la dijo un amigo muy viajero, ELENA... no sé, la memoria es tan mentirosa, todo es procesado mil veces y luego cada uno hemos estado en un sitio diferente. He repetido pocos sitios... pero así q recuerde, ciudades tipo París, Nueva York... esta última estuve pre y post 2001, noté cambio sobre todo en aduanas, claro... pero también pq ya no somos las mismas personas.

Madre mía!!! Nunca nunca nunca hubiera predicho q eras seguidora de Juego de Tronos!!! Pero a ver, clarifica esto... los libros son literatura????? Pregunto desde la inocencia, hasta hace poco no sabía ni q había libros... La serie no es por nada especial, es q no tengo tiempo para series ... alguna he visto, generalm de esas q son 6 capítulos y q van de sicópatas (Unabomber, Ted BUndy etc), pero es casi interés profesional... la gente me dice "te gustaría Mad Men", y veo q tiene "cajas" de temporadas y pienso... buf, para la jubilación :) Pero totalmente, debe ser una manera genial de enganchar a los alumnos y demás "jóvenes"...

muxus

di

Elena Rius dijo...

Sobre los viajes: es verdad, el problema reside en que cuando queremos volver a un lugar que nos ha hecho felices en parte es porque queremos recuperar la persona que fuimos entonces. Como eso es imposible, nos da por pensar que lo que ha cambiado es el sitio, que ya no es tan auténtico o tan cool como en nuestro recuerdo. Pero seguramente el cambio está más en nosotros que en esos lugares.

Geroge R. R. Martin es un buen escritor, no un simple fabricante de bestsellers como otros. De hecho, lleva toda su vida escribiendo, sobre todo ciencia ficción y guiones de cine y TV. Tiene en su haber varios premios Hugo y Nebula (para los profanos, como el Pulitzer pero para el género de ciencia ficción y fantasía). Y los libros de la serie "Canción de hielo y fuego" (se llama así en su versión libresca) están muy bien. Tal vez no sean alta literatura, pero son mucho mejores que tantos de esos productos de marketing que pasan ahora por novelas. Cuando tengas un ratito, prueba con el primero de la serie, mejor si es en inglés, y ya me dices. ¡Igual te enganchas, como yo, y ya no puedes parar!

Di Vagando dijo...

ELENA, luego me he dado cuenta q en mi contestación, aunque no conscientemente, estaba más o menos repitiendo la idea de Mandela... Lo q suelo pensar a veces, y lo hice ahora es "quién me iba a decir en 2002 q iba a volver aquí con una hija!" y cosas así... Pero hay sitios q sí q cambian, también. Por qué tendremos tanta manía a los turistizado, cuando en el fondo, es gracias a ello q podemos viajar? O sea, en la época de Paul Bowles, solo cuatro ricos podían viajar... hoy podemos la chusma, pero nos molesta la chusma...

Fíjate mi incultura, es la primera vez q oigo hablar de George RR Martin... la primera!! Me fío de ti totalmente... aunque no soy de fantasía en absoluto, me quedé en "La historia interminable", ni "El senior de los anillos" me interesó...

besos

di

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luxindex dijo...

Di, los alojamientos donde habéis estado me parecen estupendos, especialmente el jipi; yo también me hubiese hospedado gustosísimamente. Me refería, efectivamente, a las decoraciones interiores en general en aquellas tierras.

Por otro lado, comparto que George R. R. Martin es un gran escritor. No obstante, hasta ahora y pese a lo alto que mantiene su listón, el mejor personaje ficcional de George R. R. Martin es George R. R. Martin: ¡es un puto gnomo insuperable que se permite hasta licencias —con gorra no con gorro—!.

Elena Rius dijo...

Muy buena la foto que comparte Lux. Martin es así. Gnomos aparte, la prueba definitiva de que estamos ante un escritor serio es que, a pesar de las presiones y de los millones que deben de haberle ofrecido, aún no ha publicado el último volumen de la saga: ha preferido dejar que los guionistas le adelanten en la serie (y así les va, la última temporada va de mal en peor). Él se toma su tiempo y el libro o saldrá hasta que él lo considere acabado.
Sobre la turistización, me río de mis compatriotas que están todo el día quejándose de que Barcelona está imposible de turistas, pero no se te ocurra sugerirles que entonces ellos no deberían ir tampoco a París o a Venecia y hacer allí de turistas, estropeando esas ciudades.

Di Vagando dijo...

Madre mía LUX, pero qué ser fenomenal (frase de la yaya cuando vio por primera vez al "drogas" el de Barrikada, en la tele) es este hombre q nos enlazas?!? me ha recordado algo a Alan Moore.. o yo que sé, a Yoda... y dice ELENA, "Martin es así", como si fuera un amigo así cercano, no sé, como si aquí decimos, "bueno, Nan es asi". ELENA, tienes a martin en tu jardín!>?

Y tal vez el que hace a un barcelonés un barcelonés (aqui decimos q por ej, te hace londoner andar más rapido q la media) es el quejarse del turista... Fashion mi hermana ya ha pasado pues el test, pq se queja de los "turistas de tercera generación" q ya están en su barrio...

love

di

Elena Rius dijo...

Figúrate, Di, cómo no va a parecerme Martin de la familia, si debo llevar leídas como tres o cuatro mil páginas suyas. Cuando te has pasado tanto tiempo en el mundo creado por alguien, casi lo has adoptado (o él a ti, eso no lo tengo del todo claro).

Es verdad que no eres barcelonés si no te quejas de los turistas. Pero ayer tuve una experiencia increíble: fui a pasar el domingo a Badalona, que está al lado de BCN, con playa, paseo marítimo, terracitas... en fin, todo lo que se puede desear (fotos en mi Instagram). Y fue como volver atrás en el tiempo: ni un solo turista, ni una tienda con castañuelas y souvenirs falsamente modernistas. Bliss! Por si fuera poco, tienen un Museo Arqueológico espectacular (básicamente, media ciudad romana que encontraron al hacer una estación de metro). Rezo para que los turistas no lo descubran. (Vale, y ya dejo de comentar aquí, que esto se está volviendo inagotable.)

Di Vagando dijo...

Vale vale ELENA, último comentario aquí.. ademas muy apropriado así escondidito, pq nadie se enterará de lo de Badalona, q yo misma no sabía, y me apunto para mi próxima visita a Barna :) Luego miro el Insta.

3 o 4,000 páginas de Martin!Me estás picando!

x
di