6 de abril de 2019

Dos minutos en la medina y está claro: Fez es un festival (Fez, M1)

Sábado, 6 de Abril de 2019: Londinium-Fez
"Air Arabia" suena a las Mil y Una Noches, a Aladdin, y a "El cielo protector", pero es solo una compañía de bajo coste donde, tras las medidas de seguridad multiculturales (salen los personajes vestidos de rusos, baturros, lagarteranas), tienes un rezo a Allah en pantalla con subtítulos en el que se repite que Allah es grande, por ninguna razón convincente, y se pide que nos vaya bien en este viaje. Muy mal rollo. Es tan cutre que no puedes hacer tu registro (llamar facturación si no facturas equipaje no aplica) por ordenador, con lo que has de esperar una fila del horror junto a enormes familias con maletones. Yo siempre me pregunto, pero qué llevan en esos juegos de baúles coloniales, desde mi atalaya de "viajera" (nótese la ironía de las comillas, les refiero al comienzo del libro de Bowles) que viaja con la maletita de ruedas que permite en cabina la Ranier. Pero, ay, unos días fwd para adelante, cuando, recién duchada y perfumada me ponía por tercera vez la misma camiseta maloliente tuve una iluminación: igual lo que pasa es que esta gente se cambia de camiseta a diario! A ver, que una es muy limpia, y lo que hace es que lava y tiende sobre la marcha, pero aquí algún dia no logré estar, valga la redundancia, "al día" y de ahí este momento de duda y debilidad

Londinium Gatwick está a rebosar, ya se sabe que los ingleses aman tanto a su país que a la primera de turno, vuelan. Un punto para ellos, ya que han puesto una fuente para rellenar botellas (siguiendo la dicampaña "no más plástico"). En el avión, ya imbuída del espíritu de la aventura (y porque no llevamos sandwiches-la casa estaba bajo mínimos) me pido una tajina-de-avión (soy así, hasta me gusta la comida de avión). 



Son solo tres horas de Londinium a Fez, así que a las 15:10 estamos en Marruecos! El aeropuerto es bonito, pero hay mucha seguridad. Antes de salir, un detector de esos de meter tu equipaje que hay normalmente antes de embarcar (pues aquí al salir!) y al pasar a su lado, el poli le pregunta algo al Peda, que le refiere a mí (como si mi francés no estuviera más anquilosado que el suyo) y a saber qué dice, pero yo entiendo algo así como que si llevo un dron. "No dron", contesto: vale pase. 


Lo siguiente es el alquiler de coche. Tras pasados abucheos al ínclito Peda por sus elecciones en modelos de automóvil (cómo olvidar el famoso Chíncue americano), el pobre elige un modelo medio. Pero "nos han dado un coche de papá", me dice, lo que para comprensión del divagante viene siendo un "coche con culo" (berlina?) de color caca brillante. No, no había un color ni modelo más feo. Nos quejamos al alquilador que se ríe mucho. Tampoco tiene entrada USB para poner nuestra (la de Mini, básicamente) música, así que durante todo el viaje tenemos que escuchar o bien nuestras selecciones del móvil o a muecines cantando por la radio: un suplicio. 

De camino hacia Fez, me vuelvo loca por ver a tipos con chilabas: foto! foto! foto! No tenia ni idea de lo que me esperaba en las siguientes dos semanas. Y es que lo que para nosotros es pintoresco, auténtico, de película, es el día-a-día de mucha gente en Marruecos, sobre todo la gente mayor, y sobre todo en el sur. 

El GPS del teléfono del Peda es una vez más, como en tantos viajes, nuestro salvador: yo (a ratos Mini) voy siguiendo la bolita azul, y no sé cómo lo haríamos sin él. Aún no lo habíamos activado en esa llegada, y en un semáforo, un simpático nos debe ver debatiendo hacia donde vamos y se dirige al Peda llamándole "Ali Babá"- esto se lo han dicho muchas veces estas dos semanas, y es que parece que el de los 40 ladrones llevaba barba. Pese a estar prevenidos contra casi todo, aún no tenemos callo, y el tipo nos indica que le sigamos. Nos lleva hasta un aparcamiento (que era donde el riad nos había sugerido) y luego quiere que "su primo" nos haga de guia al día siguiente por la medina. No gracias, nos gusta ir por nuestra cuenta. No sera posible, aquí hay muchisima gente y es tan enrevesado que nunca podréis salir. No, en serio, que somos como Marcus Brody en la tercera de Indiana Jones que "habla cinco idiomas, se mezclará con la población y nadie podrá descubrirlo" (alguien aquí habla mi idioma?) Le tenemos que dar 30 dirhams (3 euros) para que nos deje en paz. A partir de ahí, nos encontraremos con innumerables tipos que quieren llevarte a donde sea, y tienes que acabar siendo tajante. Aun así, te siguen y es desagradable. 

Nuerstro riad, recomendación específica del naufrago Ro está bastante escondido (qué no lo está en la medina de Fez), pero tenemos un buen mapa. Seguimos también un par de signos por la calle. El último tramo, por callejuelas cada vez más estrechas y con menos puertas, daría miedo en cualquier ciudad europea, pero aquí ya empiezas a vivir la ciudad de otra manera. Pero en el último ángulo recto, que es como un pequeño túnel hay unos tres o cuatro chicos de unos 18-20 que al vernos quieren saber donde vamos (para adelantarse y pedirle dinero al riad por "habernos llevado", 10 minutos en Fez y ya lo hemos aprendido), y cuando les soltamos un bufido dicen "Security, security!". Estos, seguridad? Ha sido luego una palabra que ha estado con nosotros todo el viaje, cada vez que veíamos unos cuantos juntos en una esquina "no pasemos por esa security", riéndonos, pero cuando llegamos al riad, Mini está medio lloriqueando. Sale la que regenta el lugar, una tal Yolanda de nacionalidad indefinida, que la tranquiliza diciéndole que Fez es una ciudad maravillosa, y que no se preocupe por nada. Nosotros intentamos tranquilizarla mientras rellenamos unos papelitos con el número de pasaporte y de donde vienes y a donde vas (filosofía de viaje) que hace tiempo no recordaba hacer, y nos tomamos un te a la menta. No me falla la memoria de hace casi 20 años, los marroquíes preparan el té como nadie.

El Riad Salama está muy lejos de nuestro estilo habitual. Vale, desde que tenemos a Mini ya no regentamos la "Cadena Kotva", pero tampoco estamos acostumbrados al despliegue que es este riad, que cuando mi madre atisba de fondo en una videollamada pregunta "es un palacio?" Estamos en la primera planta, en una habitación hasta el mínimo detalle-lámparas metálicas como recortables, que hacen sombras mágicas, azulejos azules y blancos, escritorio de anticuario-que tiene una terracita privada, que da al patio central, que es en este caso muy grande, un bosquecillo con plantas, palmeras, pequenia piscina y tortugas (mamá y bebé) que caminan sobre las baldodas.

Así que da pena salir, pero recordemos que somos los Pedalistas y nuestro deber está en las calles, con la cámara colgada al cuello y la duda de qué ropa llevar, porque igual luego refresca. El caso es que la decisión sobre qué prenda de abrigo llevarme a Marruecos ha sido un dolor, porque en las últimas vacaciones de Semana Santa siempre he pasado frío. Lo de Rusia era esperado, pero alguien recuerda los leotardos de Mini como gorro en Japón? Tras mucho debate decido que tal vez llevarme el "Revenant" (así llamamos en casa a mi plumífero enorme, tras el oso en el que se mete Dicaprio para entrar en calor en la peli del mismo título) sea excesivo para casi siempre, pero seguro que en la noche del desierto me va bien. Oh, divagantes! qué acierto. El Revenant ha tenido muchos momentos de gloria en este viaje, muchos. Porque las noches han sido frías muchas veces, en especial esta. Y lo recuerdo porque fuimos a cenar a un sitio llamado "Dar Tajine" , recomendado por un amigo del Peda, donde casi muero de frío, ya que estaba en una azotea (con los plásticos cerrados, inaceptable en una terraza, diréis, pero hoy se agradece). Pedimos el menú, en el que te sacan mil platitos con diversas especialidades -olivas de diversos colores y rugosidades, berenjena, humus picante, humus con sabor a algo que te suena y no sabes identificar, habichuelas, lentejas... en fin, un potosí. De plato principal pedimos cada uno una cosa para compartir: la mítica tajina, kefta (carne picada a bolo con su sabor marroquí especial, pinchada como morunos) y "pastilla", que es como un platillo volante relleno de verdura pero a su vez con canela y otros elementos dulces (lo que parece azúcar glasé por encima) que no acabo de comprender. Té a la menta y pastas de esas tan dulces terminan la cena que parece una boda gallega, en ese punto. Solo añadir que en mi opinión-el Peda difiere-los marroquíes no son maestros de la pattisserie. Sus pastas son demasiado dulces, pegajosas, y las galletas aburridas, sin interés ninguno.

Antes y después del restaurante ocurre nuestro primer encuentro con la medina de Fez, y no hay palabras para describir el impacto que nos causa. Para la fotógrafa que hay en mí, es un festival. Esta medina es la vida, el lío, el pasado, lo diario, el tercer mundo, la infección, las miradas, el futuro, la desesperación, la picaresca, la dignidad, lo extranjero, lo irreal. Durante estas crónicas intentaré explicar poco a poco con palabras parte de lo que he visto y he aprendido en los zocos de este país. Y para aquella primera tarde-noche en Fez, sin embargo, termino con imágenes... que espero no valgan más que mil palabras, pero me temo que sí. Maravillosa Fez...




Venden leche en bolsas

Dulces que empalagan solo de verlos

Típico plan marroquí... al hornearlo huele... mmm

Preciosidad para vender frutos secos


Enganchados el móvil en el Siglo XVI


Esto no está aquí para los turistas!



Increíble, pero por estas callejuelas vuelves al riad y no se pasa miedo


16 comentarios:

Driver dijo...

Fez.
Cuatro mil años de historia.
El único lugar del mundo donde me indican que mi Dios es un adolescente de dos mil años.
Su profeta es mucho más longevo.
...
Fez, la ciudad de los artesanos.
Su cultura geométrica, tras miles de años de Corán, va en los genes.
Hay que pararse para observar cómo hacen artesanía. Respetan a quien es capaz de hablar el lenguaje de Euclides, la geometría.
En un puesto de carámica me dúo el punto y entable un diálogo con un artesano gracias a un compás de puntas.
Le enseñé a construir hexágonos en una circunferencia, base para dibujar estrellas y flores.
Mi genwrosidad se vio recompensada con la presencia del dueño de la factoría, quien me invitó a naranjas y té.
Como soy de natural cabezón, me enfrasqué a continuación en explicar con el compás la construcción del noble pentágono, la figura aristotélica por excelencia, base de la decoración de sus azulejos.
Hacerlo con mis manos fue como demostrar un secreto de familia a unos primos lejanos.
Me miraban como si acabáramos de dinamitar mil años de prejuicios culturales.
Es lo que tiene Euclides.
Sus Elementos debería ser de lectura obligatoria cuando sales de Europa.

molinos dijo...

¿Como te cabe el revenant en una maleta de ruedas y ropa para 15 días?

Y sí, yo me cambio de camiseta todos los días y más si viajo en verano o a un sitio de calor. No facturar está muy sobrevalorado.

Di Vagando dijo...

Pero DRIVER, ellos como hacían entonces los pentágonos et al? Yo los tenia como grandes matemáticos, y suponía q eso se habría trasnmitido tb a los artesanos... es uan historia chula, yo no tengo ninguna tan cercana.. pero sigue leyendo! :)

El Revenant va puesto, MO. No sabes la funciónq hace como colchón/edredón/iglú tb en el avión. Luego la idea era dejarlo en el coche, pero casi spr me lo he llevado al riad pq como digo por la noche refrescaba. Me parto con lo de q "no facturar esta sobrevalorado".. para mí, vamos, es la vida! No solo por no esperar en filacas, sino pq luego que haces, vas por todo el país con varios maletones? Con una de ruedas y tu mochila ya vas q te matas... cómo llevar el equipaje de John Malvokick en la peli de Bertolucci (a él se lo llevaban los ninios a los q tiraba monedas)

muxus

di

molinos dijo...

Vamos a ver, tú no cargas con nada porque según llegas alquilas coche así que no es como cuando ibas de mochilera que entonces sí, cuanto menos mejor. Sobre lo de las colas, no sé en Londinum pero en Madrid los últimos 3 vuelos que he cogido en los que llevaba una maletita rid´´icula porque eran viajes de dos noches como mucho ni una vez me ha tocado meterla en el avión, al llegar al embarque me han obligado a dejarla para bodega. Y por ultimo si llevaráis un solo maletón gigante para los 3 más las mochilas... sería un solo bulto y os cabrían camisetas limpias para todos los días :) Valóralo.

Otro tema...LOS COCHES DE ALQUILER. Hay que abrir ese melón. Te molestas en alquilar el coche via web con tiempo, eliges uno la primera vez y al llegar te das cuenta de que te has equivocado. Al año siguiente decides elegir uno un poquito mejor, nada de lujos pero que no sea una lata con ruedas. Y cuando llegas a destino ¡alehop! el coche que tú habias elegido JAMÁS está disponible, pero casualmente siempre está disponible la mierda del año pasado u otro modelo que vale 300 pavos más. Y ninguno jamás tiene para la música que es una cosa que me exaspera. MI mejor coche de alquiler, hace un par de años en Normandia yendo con Juan y su madre alquilamos un coche para siete :) y tenia usb y fuimos muy felices.

En fin.

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...

Perdón, a ver si ahora me sale bien:

Luxindex dijo...

Estoy, Di, disfrutando mucho con tu crónica marroquina. Por cierto: qué fotos más buenas, ¡buenísimas!, las de Dinstagram. Dan gusto. No obstante, hay algunas que, sin intención plástica que se reconozca, están pelín borrosas… ¿Por qué a las personas con talento os suele acompañar cierto descuido? ¿Incurrís, —me pregunto— en esas faltas para irritar, aún sin querer, a los que, preocupadísimos de hasta el último detalle, nunca tendremos vuestra natural valía?

Por otra parte, es cierto que los marroquines tienen la pasmosa habilidad de hablar cualquier idioma; aunque, eso sí, siempre mal. Pero bueno, si se enteran y te enteras y si eso les sirve para sacarte unos dírhams…

Cuando jóvenes —os contaré— formamos un grupo para excursiones culturales muy concretas. El objetivo era conocer a hierro, full blast, el arte mudéjar. Y aprovechábamos fines de semanas, puentes y otras vacaciones mayores para Sintra, Miranda de Arga, Teruel, Alfauir…

Una de esas veces de hace ya algo más de treinta años por fin tocó la Aljafería. Y ahí está —miradlo— el arquitecto Mariano Pemán, ante un paño de sebka, explicándonos el criterio de sólido capaz que siguió para su restauración.

En ésas estaba deleitándonos cuando fue abrupta e inopinadamente interrumpido —interrumpidos— por un enfurruñado viejo en chilaba, cuidada barba de chivo, custodiado por un joven, tan alelado como dispuestísimo, en americana y cerrada barba de cinco, seis o siete días.

[Pero antes de seguir, y para aquellos que no sean del gremio como sí C. S. o Driver, aclararé que sebka es esa decoración romboidal que, mayormente, en yeso o en ladrillo aplantillado decora los paramentos del arte almohade, nazarí y mudéjar. Por otra parte, sólido capaz es… ¿Esto lo leerá alguien? Bueno, da igual: sólido capaz es —en este contexto— reconstruir lo perdido atendiendo sólo a su volumen principal sin, por tanto, reproducir los detalles decorativos, de forma que se recupera la unidad visual entre lo conservado y lo reproducido pero sin incurrir en la falsificación].

Luxindex dijo...

Retomemos ahora cuando el metomentodo viejo interumpió:

—¡Trintaochio anios, al-ḥamdu lillāh, yo estado hasiendo para Hasan! ¡¡Aquí tú no sabes, aquí tú no sabes!! ¡No, no, no…! ¡Trintaochio anios! Esto —y toqueteaba como tallando con su larga uña índice una parte plana de la reconstruída yesería— malo. No. Hasesss así y así y así —y movía todo el cuerpo como si éste, en iniciático baile, pendiese o girase de la uña en acción; uña que fuese vaciando el yeso desentrañádole la profusa ornamentación.

—… [con estos tres puntos suspensivos quiero representar el asombro de todos, Pemán el primero, ante tan insolente happening étnico].

—¿Tú, oye, conosesss gran messsquita en Boulevard Sidi Mohammed Ben Abdallah!

—Perdone, si no le importa —el arquitecto abrió gentil y ecuménicamente los brazos como abarcando al grupo, abarcándonos— me gustaría seguir con lo que estábamos antes de que nos interrumpiese.

—Mal. Muy mal. ¡Pero aquí tú no ves? Mira, sí, mira tú aquí: ¿Por qué así y no buen hecho! ¡No, no, no…! —Seguía, dale que te pego, escarbando con la uñita.

Y entonces, descansando la uñita que se diría retráctil, avanzó hasta la altura de Pemán y casi pegando cara con cara y bajando la voz susurró: «Si, in šāʾ Allāh, tú quieres, yo puedo esto hassser bueno…». Y sonrío por primera vez.

—… [con estos tres puntos suspensivos quiero representar la vergüencita ajena, Pemán el primero, que todos sentimos].

Y, ante el embarazoso, y mantenido, silencio general, se marchó —seguido, tras unos segundos de reacción, por el joven— despotricando cosas malsonantes hasta en árabe.

Estaba claro: el exaltado abuelo reprochaba la falta de los afiligranados atauriques, los imbricados epigrafiados, la sin fin lacería…

La actitud del joven en esta escena también me resultó curiosa. A cada sentencia del exaltado abuelete el joven sonreía —con su puntito conminatorio— mirando a cada miembro del tendido. Pero, al ver el joven que su (de ellos) estrategia no surtía el efecto embaucador deseado optó por, también en cada sentencia de aquel, frotarse desde la casi barba hasta, pasando por la coronilla, la frente como diciendo: «¡Que paciencia compruebo han de tener mis sabios con los bárbaros ignorantes!»; cosa que tampoco tuvo el efecto esperado por él, por ellos.

Eso es lo que pasó.

Y lo que pasa ahora, cuando escribo esto, es que caigo en la cuenta de que lo que nos separó de aquel viejo no fue el Atlántico, ni el Alborán, ni el desierto sino el sentido del tiempo y, por tanto, de la historia. Para él el tiempo no existía. El futuro era lo que quedaba de repetir en el presente el pasado, porque ¡cómo va a ser la verdad mutable! Para él, digo yo, cualquier quehacer tenía su exacto cómo hacer. Todo estaba integrado, ¡todo! Integrismo, vamos. Islamista, ilamita…

En suma, ahora veo que era él, malhumorado, un sedicente ser “espiritual”; un ser espiritual, superior, que, eso sí, no le hubiera hecho ascos a sacarle al tonto de Pemán —«Mal. Muy mal. ¡Pero aquí tú no ves? Mira, sí, mira tú aquí»— unos dírhams que supiesen a medallas. ¡Ja!

Y en suma de la suma: nada distinto a lo que ahora ya está ocurriendo con la (histérica) reconstrucción de Notre Dame: el dinerito siempre en pos de valores superiores.

Di Vagando dijo...

MO y equipaje. Cada viaje tiene su allá. Aunque alquiles coche en Marruecos o Grecia pongamos, aparcas en una sitio y has de ir por callejuelas de adoquines o en cuesta o diversos accidentes geográficos hasta el hostal/airbnb. Cuanto más ligero, mejor. Si vas sin coche, ya no hay duda. me gustaría tener los mejor de los dos mundos, pero si he de elegir, elijo poca maleta, pero bien q a otros no os moleste. Y tengo trucos para q no te la hagan poner en bodega. Lo de las camisetas, a mí me gusta tb la lírica de lavar en viaje, me recuerda a otros viajes más largos del pasado y tal. Pero en este, lavábamos la ropa interior (q secabamos a veces en el coche, iamgina) y las camisetas no nos dió timepo pq íbamso muy volados (lo verás en las crónicas). Pero sí, camiseta limpia es un valor.

Me he reído con el concepto "abrir el melón del coche de alquiler". Este viaje decía el Peda q uno de gama más baja como un C3 de mil amores, pero nunca te dan ese, sino spr un horror, y pillas uno más grande y te dan un Citroen Elisí o algo así q es lo q nos dieron 9color caca, como he anotado). Lo del no-USB es inaceptable. REVOLT!

love, di

Di Vagando dijo...

L. dijo...
Estoy, Di, disfrutando mucho con tu crónica marroquina. Por cierto: qué fotos más buenas, ¡buenísimas!, las de Dinstagram. Dan gusto. No obstante, hay algunas que, sin intención plástica que se reconozca, están pelín borrosas… ¿Por qué a las personas con talento os suele acompañar cierto descuido? ¿Incurrís, —me pregunto— en esas faltas para irritar, aún sin querer, a los que, preocupadísimos de hasta el último detalle, nunca tendremos vuestra natural valía?

Por otra parte, es cierto que los marroquines tienen la pasmosa habilidad de hablar cualquier idioma; aunque, eso sí, siempre mal. Pero bueno, si se enteran y te enteras y si eso les sirve para sacarte unos dírhams…

Cuando jóvenes —os contaré— formamos un grupo para excursiones culturales muy concretas. El objetivo era conocer a hierro, full blast, el arte mudéjar. Y aprovechábamos fines de semanas, puentes y otras vacaciones mayores para Sintra, Miranda de Arga, Teruel, Alfauir…

Una de esas veces de hace ya algo más de treinta años por fin tocó la Aljafería. Y ahí está —miradlo— el arquitecto Mariano Pemán, ante un paño de sebka, explicándonos el criterio de sólido capaz que siguió para su restauración.

En ésas estaba deleitándonos cuando fue abrupta e inopinadamente interrumpido —interrumpidos— por un enfurruñado viejo en chilaba, cuidada barba de chivo, custodiado por un joven, tan alelado como dispuestísimo, en americana y cerrada barba de cinco, seis o siete días.

[Pero antes de seguir, y para aquellos que no sean del gremio como sí C. S. o Driver, aclararé que sebka es esa decoración romboidal que, mayormente, en yeso o en ladrillo aplantillado decora los paramentos del arte almohade, nazarí y mudéjar. Por otra parte, sólido capaz es… ¿Esto lo leerá alguien? Bueno, da igual: sólido capaz es —en este contexto— reconstruir lo perdido atendiendo sólo a su volumen principal sin, por tanto, reproducir los detalles decorativos, de forma que se recupera la unidad visual entre lo conservado y lo reproducido pero sin incurrir en la falsificación].

Di contestó:
Querido LUX.. inmerecidos elogios de mis fotos del Insta, pero "me alegra q me haga esa pregunta" pq asi te explico q las fotos de instagram son TODAS hechas con el cutreteléfono. MI camara ya tiene unos años y no se comunica con wifi ni palomas mensajeras, y de hecho no las veo hasta q llego aquí. Estoy ene l proceso de organizarlas y verlas para recordar para los divagues. ASí q con el teléfono es posible q salgan movidas, auqnue se me han debido escapara pq spr creo q las q subo no están movidas. Las q ponga en los divagues serán de la reflex.

Oh! el arte mudéjar! La Aljaferia! Teruel! La SEbka! (q no había oído nunca...) sigo...

Di Vagando dijo...

L. dijo...
Retomemos ahora cuando el metomentodo viejo interumpió:

—¡Trintaochio anios, al-ḥamdu lillāh, yo estado hasiendo para Hasan! ¡¡Aquí tú no sabes, aquí tú no sabes!! ¡No, no, no…! ¡Trintaochio anios! Esto —y toqueteaba como tallando con su larga uña índice una parte plana de la reconstruída yesería— malo. No. Hasesss así y así y así —y movía todo el cuerpo como si éste, en iniciático baile, pendiese o girase de la uña en acción; uña que fuese vaciando el yeso desentrañádole la profusa ornamentación.

—… [con estos tres puntos suspensivos quiero representar el asombro de todos, Pemán el primero, ante tan insolente happening étnico].

—¿Tú, oye, conosesss gran messsquita en Boulevard Sidi Mohammed Ben Abdallah!

—Perdone, si no le importa —el arquitecto abrió gentil y ecuménicamente los brazos como abarcando al grupo, abarcándonos— me gustaría seguir con lo que estábamos antes de que nos interrumpiese.

—Mal. Muy mal. ¡Pero aquí tú no ves? Mira, sí, mira tú aquí: ¿Por qué así y no buen hecho! ¡No, no, no…! —Seguía, dale que te pego, escarbando con la uñita.

Y entonces, descansando la uñita que se diría retráctil, avanzó hasta la altura de Pemán y casi pegando cara con cara y bajando la voz susurró: «Si, in šāʾ Allāh, tú quieres, yo puedo esto hassser bueno…». Y sonrío por primera vez.

—… [con estos tres puntos suspensivos quiero representar la vergüencita ajena, Pemán el primero, que todos sentimos].

Y, ante el embarazoso, y mantenido, silencio general, se marchó —seguido, tras unos segundos de reacción, por el joven— despotricando cosas malsonantes hasta en árabe.

Estaba claro: el exaltado abuelo reprochaba la falta de los afiligranados atauriques, los imbricados epigrafiados, la sin fin lacería…

La actitud del joven en esta escena también me resultó curiosa. A cada sentencia del exaltado abuelete el joven sonreía —con su puntito conminatorio— mirando a cada miembro del tendido. Pero, al ver el joven que su (de ellos) estrategia no surtía el efecto embaucador deseado optó por, también en cada sentencia de aquel, frotarse desde la casi barba hasta, pasando por la coronilla, la frente como diciendo: «¡Que paciencia compruebo han de tener mis sabios con los bárbaros ignorantes!»; cosa que tampoco tuvo el efecto esperado por él, por ellos.

Eso es lo que pasó.

Y lo que pasa ahora, cuando escribo esto, es que caigo en la cuenta de que lo que nos separó de aquel viejo no fue el Atlántico, ni el Alborán, ni el desierto sino el sentido del tiempo y, por tanto, de la historia. Para él el tiempo no existía. El futuro era lo que quedaba de repetir en el presente el pasado, porque ¡cómo va a ser la verdad mutable! Para él, digo yo, cualquier quehacer tenía su exacto cómo hacer. Todo estaba integrado, ¡todo! Integrismo, vamos. Islamista, ilamita…

En suma, ahora veo que era él, malhumorado, un sedicente ser “espiritual”; un ser espiritual, superior, que, eso sí, no le hubiera hecho ascos a sacarle al tonto de Pemán —«Mal. Muy mal. ¡Pero aquí tú no ves? Mira, sí, mira tú aquí»— unos dírhams que supiesen a medallas. ¡Ja!

Y en suma de la suma: nada distinto a lo que ahora ya está ocurriendo con la (histérica) reconstrucción de Notre Dame: el dinerito siempre en pos de valores superiores.

Di contestó:
Me ha parecido tu imitación (por escrito!) del viejo d ela chilaba su-bli-me. Es q hablan así! Muy fuerte. Pero no solo aspectos formales, sino también de contenido de tu historia me han atrapado: otros conceptos a conservar (para futuro uso, spr citando fuente) son "happening étnico" y "que se diría retráctil". O la imagen del anciano yéndose jurando hasta en árabe. O tu última refleción filosófica, existencial... ayyy eso es divagar!

Love di

Luxindex dijo...

D. contestó:

«Querido Lux, inmerecidos elogios de mis fotos del Insta, pero "me alegra q me haga esa pregunta" pq así te explico q las fotos de instagram son TODAS hechas con el cutreteléfono. Mi cámara ya tiene unos años y…». Un momento, un momento…: ¡¿de verdad que esas fotos —magníficas— están hechas con un simple teléfono?! ¡Prométemelo!

Si así fuese, mañana mismo —palabra de honor: doy mi palabra de honor— iría a comprarme un teléfono nuevo con todos sus aditamentos: quiero intentar hacer fotos así.

Hasta ahora he tenido un teléfono que llaman de concha: un Motorola V66 con el que podía, ojo, mandar SMS, navegar con WAP usando su pantalla de cinco líneas e incluso —esto ya es ironía— llamar y que me llamen. Al respecto, tengo un amigo que siempre me dice que tengo —¿tenía?— un teléfono de espía: irrasteable.

¿De verdad adiós al bolsón acolchado, cámara DSLR, objetivos intercambiables, trípode, filtros, polarizadores…? ¿Magia?

Siempre se ha dicho que como niño con zapatos nuevos… Pues exactamente así —a falta de confirmación— me siento yo ahora, aunque sin ser niño ni estrenar zapatos.

[En realidad no es un Motorola V66, pero, vamos, poco le falta. Soy, digamos, muy descuidado para con las nuevas “tecnologías” ].

Di Vagando dijo...

L. comentó:

Un momento, un momento…: ¡¿de verdad que esas fotos —magníficas— están hechas con un simple teléfono?! ¡Prométemelo!

Si así fuese, mañana mismo —palabra de honor: doy mi palabra de honor— iría a comprarme un teléfono nuevo con todos sus aditamentos: quiero intentar hacer fotos así.

Hasta ahora he tenido un teléfono que llaman de concha: un Motorola V66 con el que podía, ojo, mandar SMS, navegar con WAP usando su pantalla de cinco líneas e incluso —esto ya es ironía— llamar y que me llamen. Al respecto, tengo un amigo que siempre me dice que tengo —¿tenía?— un teléfono de espía: irrasteable.

¿De verdad adiós al bolsón acolchado, cámara DSLR, objetivos intercambiables, trípode, filtros, polarizadores…? ¿Magia?

Siempre se ha dicho que como niño con zapatos nuevos… Pues exactamente así —a falta de confirmación— me siento yo ahora, aunque sin ser niño ni estrenar zapatos.

[En realidad no es un Motorola V66, pero, vamos, poco le falta. Soy, digamos, muy descuidado para con las nuevas “tecnologías” ].

D, clarificó:
Lux, puedo prometer y prometo que todas las fotos han sido hechas no solo con un móvil, sino con uno cutrísimo (visualiza zapatófono) del curro. El otro día em quejaba pq cada noche tenía q descargar las fotos q hacía durante el día pq se llenaba enseguida... y me dijeron "qué mal, q la seguridad social no dé móviles con mayor capacidad para el uso vacacional de sus empleados". LOl.. Vamos, q no me quejo, q hace fotos muy chulas, pero yo es q creo q en marruecos a casi todo el mundo le saldrían buenas fotos.

Otro tema q te cuento asi en plan confesión es q de los dos parametros de la fotografía, yo spr he tenido mucha pereza para la ténica (profundidad de campo, velocidad...), lop q me gusta es la composición. Así q me hace mucha ilu q te gusten pq creo q con un teléfono lo único q puedes hacer es eso, componer. He hecho muchísmimas (demasiadas) fotos, pero .. y las q me deje de hacer! las q salieron movidas! Lo contaré en un divague...

VIvan los Motorolas, marca q ganó mi corazón con el eslógan aquel, "hello Moto?" https://www.youtube.com/watch?v=301KLektXeA

hugs!

di

Elena Rius dijo...

Llevo un rato riéndome con tu crónica y los comentarios subsiguientes (me apetecía usar este palabro, lo confieso). ¡Tienes que viajar más, Di, y contárnoslo! Fuente inagotable de diversión. Lo de no tener nada en la nevera para sándwiches y tener que pedir una tajina-de-avión me ha recordado a ese viaje a Grecia en que me da la impresión de que os alimentasteis únicamente de sandía y yogur griego. Bueno, tal vez eso lo da el vivir en Inglaterra, que el otro día estuvo de visita mi hermano "inglés" y se tomó tan contento un arroz que ya estaba frío. Ante mi sugerencia de calentárselo dijo, casi literalmente que "estaba acostumbrado a comer cualquier mierda en UK, así que un plato de arroz frío le parecía divino". Y repitió.
Muy bueno también lo de la ropa interior secándose en el coche. Lo imagino y es impagable.

Di Vagando dijo...

Ay ELENA, si es q nuestros viajes es como el camarote de los hnos Marx.. a veri tengo tiempo de contarlo poco a poco, pq hay cada cosa…espero q no se me olvide!!!... ahora tengo a toda la familia aquí por “quincena cumpleaños” y no me da la vida…

Muero con lo de tu hermano “inglés”.. arroz frío se convierte en una delicia, totalmente, cuando estás acostumbrad a ir a eventos q te dan sándwich de pepino! Lo de “tajina de avión”, madre mía, ahora lo leo escrito por ti y queda mucho peor de lo q yo pensaba  Y oh! Las vacaciones de la sandia-yogur…. Quieroooooo.

Y sí, pobres marroquíes expuestos a nuestras bragas y calzones –llamémoslo por tu nombre- en la bandeja de atrás…. 

Mando besos!

di